Si tenés Starlink y pensabas usarlo para viajar sin límites, las reglas acaban de cambiar de golpe. Desde el 18 de agosto, la compañía de Elon Musk activó una restricción global que le pone un techo estricto a la itinerancia satelital.
La nueva política impone un tope de 30 días de uso continuo fuera del país donde registraste tu cuenta. Pasado ese plazo, el servicio se corta de forma automática, salvo que vuelvas a tu país de origen o migres a un plan de mayor categoría. La restricción rige exclusivamente para el plan Itinerante Ilimitado, que ahora es el único abono residencial habilitado para cruzar fronteras.
Por qué pega más fuerte en Sudamérica
SpaceX dividió el mapa en tres bloques: Norteamérica (Estados Unidos y Canadá), Europa —donde se puede circular entre países sin que se active el contador— y el resto del mundo, donde cada nación cuenta por separado. Ahí está el problema para los argentinos: como Sudamérica no tiene un bloque integrado, cada cruce de frontera hacia Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia o Paraguay dispara el contador de 30 días desde cero, sin importar la cercanía ni los acuerdos del Mercosur.
Los planes económicos, de 100 GB y 300 GB, directamente perdieron el roaming: ahora solo funcionan dentro del país de registro. Y la compañía también dio de baja el plan Itinerante Global, que hasta hace poco permitía conectarse sin límites de tiempo en cualquier lugar autorizado por unos 400 dólares mensuales.
Cómo evitar quedarte sin señal
Para resetear el contador, hay que volver físicamente al país de origen y mantener la antena conectada ahí entre 24 y 48 horas seguidas: reencendidos rápidos o cruces veloces no cuentan. Además, ahora es obligatorio completar un Registro de Viaje en la app antes de salir del país, con documento de identidad y escaneo facial incluidos.
Qué opciones quedan sobre la mesa
Para quienes necesitan conectividad sin restricciones por más de un mes, la única vía formal es el plan Prioridad Global, que en la Argentina cuesta $435.000 mensuales por apenas 50 GB de datos, un salto que deja afuera a la mayoría de los nómades digitales y viajeros frecuentes que usaban Starlink para trabajar en ruta.
