El vinilo sigue más vivo que nunca y Sony acaba de confirmarlo con el lanzamiento de dos nuevos tocadiscos inalámbricos. Se trata de los modelos PS-LX3BT y PS-LX5BT, pensados para quienes quieren disfrutar de los discos clásicos sin resignar comodidad ni tecnología moderna.
La propuesta apunta a unir dos mundos: la experiencia analógica del vinilo y la practicidad de la conectividad inalámbrica. Ambos dispositivos permiten reproducir música sin necesidad de cables ni equipos complejos, algo clave para atraer a nuevos usuarios.
Dos modelos, un mismo objetivo: escuchar vinilos sin complicaciones
Tanto el PS-LX3BT como el PS-LX5BT cuentan con conectividad Bluetooth, lo que permite enlazarlos directamente con parlantes o auriculares inalámbricos. De esta manera, no hace falta tener amplificadores ni sistemas de sonido tradicionales.
Entre sus principales características se destacan:
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Reproducción inalámbrica por Bluetooth.
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Diseño minimalista y elegante.
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Funcionamiento automático para mayor comodidad.
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Compatibilidad con discos de 33 y 45 RPM.
El PS-LX3BT está pensado como un modelo de entrada, ideal para quienes se inician en el mundo del vinilo. El PS-LX5BT, en cambio, ofrece materiales de mayor calidad y un enfoque más premium, apuntado a usuarios exigentes.
Vinilo, pero con tecnología actual
El regreso del vinilo dejó de ser una moda para convertirse en un hábito sostenido. Sony parece haber entendido esto y propone una solución adaptada a los tiempos actuales, donde la simpleza de uso es tan importante como la calidad de sonido.
Estos tocadiscos permiten disfrutar de discos físicos sin renunciar a la comodidad del ecosistema inalámbrico, algo especialmente valorado en hogares donde ya no abundan los equipos de audio tradicionales. Además, el diseño sobrio y moderno hace que encajen fácilmente en cualquier ambiente, sin perder la esencia clásica que buscan los fanáticos del formato.
Con estos lanzamientos, Sony apuesta a ampliar el público del vinilo y demostrar que lo analógico y lo digital no solo pueden convivir, sino también complementarse. Una señal clara de que el pasado y el futuro de la música pueden girar al mismo ritmo.
