La profunda bajante del Río Paraná arroja una triste postal de las playas de Rosario

Basura, ratas y caños rotos son parte del panorama de los 1.500 metros de la Rambla Catalunya. La altura del agua sigue pulverizando récords.

27 de enero, 2022 | 17.44

Por la histórica bajante del Paraná, en la playa pública de la ciudad santafesina de Rosario quedaron al descubierto caños de desagüe centenarios y muchísima basura que las personas tiran al debilitado río. Se pueden ver vidrios, plásticos, botellas, bolsas, neumáticos, cajas de tetrabrik, entre muchos otros desperdicios que conforman una triste postal, en la que tampoco faltan las ratas. 

Pero la prolongada bajante extraordinaria, que ya transita su tercer año de duración, también dejó al descubierto los centenarios caños de desagüe pluviales que, por su mal estado, generan riesgo de accidentes para los miles de habitantes que se acercan a los únicos 1.500 metros de playas gratuitas en el marco de jornadas de intenso calor.

La abrupta caída de la altura del río reconfiguró el paisaje del litoral de manera drástica. Donde había agua, ahora hay tierra, barros y charcos. El humedal parece una llanura en alguna zonas, y muchas de las lagunas, bañados y riachos internos de este enorme y complejo sistema natural se secaron. Y en la zona de playas, hay que caminar muchos metros para llegar a la línea de agua.

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Sequía en el Paraná

Según los expertos, la falta de lluvias en la cuenca alta del río, en Brasil, explica este fenómeno que comenzó en agosto de 2019, pero las condiciones de sequía y bajante persisten en este inicio de 2022. El sistema perdió caudal y padece una falta de agua muy marcada: desde la Universidad Nacional de Rosario calculan que entre el 5% y 6% de la superficie del Delta está cubierta, contra el 40% que se registra en años normales.

Mientras tanto, el Paraná llegó en las últimas semanas a su menor nivel en 53 años. El río volvió a perforar récords históricos que no se habían visto en la región del Litoral desde mediados del siglo pasado: el 13 de enero marcó -0,49 centímetros en el hidrómetro del puerto rosarino, el menor nivel registrado desde 1969. En un año normal, el Paraná debería tener allí una altura de 3,50 metros en esta época.

La semana pasada, tras algunos días de repunte producto de las lluvias, en los cuales recuperó casi medio metro, el río volvió a descender a niveles por debajo del cero. Según recopiló El Destape, la medición de Prefectura Naval Argentina de este martes arrojó -0.20 metros en el puerto. Para los especialistas del Instituto Nacional del Agua, estas mediciones vuelven a reflotar el peor escenario: que esta bajante se empareje con la de 1944, la más severa desde que hay registros. 

Arreglos en medio de la sequía

La situación es crítica en la zona de las playas de la Costanera Norte, en el sector de la Rambla Catalunya, el ingreso a la playa paga de La Florida y Costa Alta, en el extremo norte, donde además de basura, quedaron expuestos cinco caños pluviales de acero al carbono, algunos quebrados en sus uniones, otros con pinchaduras, deteriorados y oxidados. En este sentido, la Municipalidad informó que el lunes comenzó las tareas de revestimiento de hormigón y reparación de los caños existentes, que llevarán unos 45 días, ya que la bajante posibilita hacer estos trabajos de mantenimiento, rectificación, prolongación y reparación.

Se trata de caños de descarga centenarios, de 30 a 60 centímetros de diámetro, que son pluviales, no cloacales. Las tareas consisten en proteger el caño, materializar su pendiente cuando están quebrados y lograr que el líquido que circula llegue lo más posible al río. En condiciones normales, los conductos quedarían bajo el agua, pero la bajante mostró que no están en buenas condiciones y obligó a revestirlos con 150 metros cúbicos de hormigón e intervenciones en cámaras que están descalzadas.

"El bajísimo nivel del río dejó también al descubierto los caños y estamos tratando de protegerlos. Hay algunos pinchados, otros quebrados y quedaron expuestos veinte metros más a los ya cubiertos en trabajos anteriores. Se los recubrirá con hormigón, para que cuando suba el río no floten y para que estén en mejores condiciones, ya que hay mucha gente en la zona por la temporada de verano", detalló el secretario de Obras Públicas del municipio, José Luis Conde.

Toneladas de basura

En paralelo, la Secretaría de Ambiente y Espacio público llevará adelante tareas de limpieza sobre la costanera, para lo cual se llamó también a voluntarios que deseen participar de la actividad ecologista el próximo fin de semana. "Si bien llevamos limpiezas periódicas con el personal municipal, con esta bajante catastrófica para la zona tenemos que intensificar las tareas, así que aprovechamos esta situación y vamos a estar convocando a que voluntarios se inscriban para este sábado a partir de las 9 de la mañana", dijo la titular del área, María Cantore.

La actividad de recolección de basura tiene como fin concientizar sobre los residuos que genera la población, y en otras oportunidades ya se juntaron tres toneladas de desechos. "Son residuos que se generan por la asistencia de las personas a las playas, pero que llegan también con el río. Cuando venimos acá a la costanera, cuando cruzamos al humedal, tenemos que cuidarlo”, apuntó Cantore.

Son cien los voluntarias y voluntarios convocados para la jornada de limpieza de la costanera norte del río Paraná este sábado 29 de enero, de 9 a 11.30. Durante 2021 el municipio realizó dos jornadas de limpieza del río, recolectando en total 2.900 kilos de residuos. Estos desechos fueron sometidos a un estudio de caracterización para determinar su composición y orígenes; luego, se les garantizó una correcta disposición final y tratamiento adecuado.

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