Memoria: Cómo funciona y cómo preservarla

La memoria es un tema fascinante que ha desarrollado múltiples estudios alrededor del mundo. ¿Hay forma de preservarla?

03 de agosto, 2020 | 02.22

Gracias a nuestra memoria podemos almacenar nuestras vivencias, ir a la escuela, o aprender de nuestros errores. Pero, ¿cómo funciona la memoria? Esa respuesta es quizá una de las más buscadas por la ciencia.

Guerra Judicial en Argentina

La memoria es un tema intrigante para la humanidad. Escritores, científicos y educadores se han dado a la tarea de intentar comprenderla. Existen algunas enfermedades que interfieren con nuestra capacidad de recordar.

Cuando nuestros recuerdos fallan, pueden interferir con la forma en que nos desenvolvemos día a día. Por ello, la preservación de la memoria es tan importante como su estimulación.

Este proyecto lo hacemos en grupo. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

 

¿Qué es la memoria y para qué sirve?

Para comprender qué es y cómo funciona la memoria, debemos adentrarnos en el cerebro. Esta es una de las muchas funciones que ocurren a nivel cerebral. Las mismas que nos han permitido evolucionar, al igual que otras especies.

La memoria es una habilidad de almacenamiento, codificación, retención y recuerdo de cualquier tipo de información en nuestras vidas. Esto produce conexiones entre las neuronas llamadas sinapsis. Con ello se transmite toda esta información.

 

 

La comunidad científica aún no logra comprender la memoria humana del todo. Sin embargo, se han determinado algunas de las formas en que nuestro cerebro suele trabajar. Esto ha permitido conocer un poco más los misterios de la mente.

 

¿Por qué es importante?

Gracias a nuestra memoria podemos recordar mucho de lo que nos ha ocurrido en la vida. Desde los rostros de nuestros padres y familiares, la lectoescritura y los aprendizajes escolares, hasta nuestro oficio.

Esta característica de nuestro cerebro almacena rostros, emociones, experiencias y estudios. Nos acompaña en cada segundo de nuestra vida, para saber cómo nos llamamos, dónde vivimos. Incluso saber en qué lugar dejamos las llaves de la casa.

Cuando la memoria falla, se crea un enorme desequilibrio en la mente. Imaginate no recordar qué hiciste ayer, o durante las últimas dos semanas. Esto puede ocasionar mucho estrés y comportamientos erráticos.

El gran problema de las enfermedades que afectan la memoria, es que resulta complejo determinar cómo se comportarán. Pueden presentarse cambios de personalidad, o la pérdida de ciertas funciones vitales para el auto cuidado.

 

El cerebro y su función sobre la memoria

El cerebro es el órgano encargado de procesar y almacenar los recuerdos. Su función es primordial para la memoria, ya que todo ocurre en sus terrenos. Es capaz de crear y regenerar conexiones celulares para mantener su funcionamiento.

Siendo uno de los órganos más importantes para la vida humana, el cerebro posee muchas cualidades. Una de estas es la memoria. La estructura principal que interviene con la memoria es el hipocampo.

Sin embargo, esto no significa que ahí se guarden los recuerdos. Se sabe que este pequeño órgano traslada los datos a la corteza cerebral. Algunos especialistas aseguran que la corteza es el lugar de almacenamiento.

Hasta ahora no se ha podido determinar el lugar exacto. Sin embargo, se demostró que es posible estimular la memoria. Esto se logra propiciando y favoreciendo la plasticidad neuronal.

 

Tipos de memoria

Existen cinco clasificaciones distintas que nos ayudan a comprender cómo funciona la memoria. Cada una de ellas representa las características que utiliza nuestro cerebro para clasificar los recuerdos.

Los recuerdos de nuestra familia no tienen la misma clasificación que lo que desayunamos esta mañana. De la misma forma, nuestros aprendizajes escolares se categorizan distinto que lo que registran nuestros sentidos a diario.

Hay estudios en profundidad sobre los recuerdos y la forma en que los utilizamos. Así, la ciencia llegó a estos cinco tipos de memoria: primaria, secundaria, sensorial, a corto plazo y a largo plazo.

Memoria primaria

Corresponde al estímulo que se recibe en una primera instancia. Es decir, se centra en el ahora. La duración de la noción de este presente ha sido determinada en alrededor de 15 segundos.

Utilizando esta información, nuestro cerebro determina cuál es la clasificación de esta información. Lo más relevante permanecerá en la memoria secundaria, mientras que los datos que se consideren de poco uso, se irán desvaneciendo.

Todo lo que ocurre a nuestro alrededor pasa primero por la memoria primaria. Es el filtro de la percepción que acumula la mayor cantidad de información posible. Esto nos ayuda a determinar el entorno, las circunstancias y el humor general.

 

Memoria secundaria

Dentro de la memoria secundaria entran todos los acontecimientos que han ocurrido recientemente. Así es que podemos recordar en dónde estamos y cómo llegamos a ese lugar, por ejemplo.

Este tipo de acontecimientos permanecen un poco más de tiempo en nuestros recuerdos. Conforme pasa el tiempo, los detalles pueden difuminarse, provocando que recordemos únicamente un panorama general.

Algunos estudiosos clasifican la memoria secundaria de la misma forma que la de largo plazo. Sin embargo, estos acontecimientos pueden tener datos que correspondan a la memoria reciente y otros que puedan permanecer con los años.

Más similar a la memoria primaria, es la encargada de filtrar los acontecimientos ocurridos momentos atrás. Su duración puede variar de una persona a otra, principalmente por su plasticidad neuronal, es decir, la regeneración de neuronas.

 

Memoria sensorial

La memoria sensorial funciona a través de los estímulos que reciben nuestros sentidos en el presente. Los olores, sabores, texturas, sonidos e imágenes se registran a través de todos los canales de entrada.

Tiene una duración aproximada de entre los 200 y los 300 milisegundos. Cuando desaparece, forma parte de la memoria a corto plazo. Ahí permanece más tiempo para ser clasificada y procesada de forma adecuada.

Gracias a esta capacidad podemos estar presentes en nuestro entorno y reaccionar a cualquier acontecimiento en tiempo real. Algunas personas pueden recordar más imágenes, otros pueden retener mejor los aromas o los sonidos.
En algunos individuos puede presentarse una memoria fotográfica. Esto permite que la mente recuerde a la perfección todos los estímulos visuales recibidos a lo largo de la vida. También hay casos de personas que recuerdan todo lo que han vivido.

 

Memoria a corto plazo

Cuando interactuamos con nuestro entorno, se crea un registro conocido también como memoria operativa. Esta herramienta del cerebro puede permanecer hasta por 10 segundos, recordando un máximo de 7 elementos.

Después de este proceso, se hace un escrutinio de la información almacenada. Lo que se envía al siguiente nivel será lo que recordaremos durante más tiempo. Todo aquello que se considera irrelevante, se va olvidando con el tiempo.

Es por eso que podemos recordar con más claridad algunos hechos recientes. Por el otro lado, lo ocurrido hace varios años puede tener menos detalles. Sin embargo, serán más intensos, dado que ya fueron filtrados y clasificados por su importancia.

 

Memoria a largo plazo

Finalmente, la memoria a largo plazo se encarga de almacenar toda la información recibida y clasificada hasta el momento. Es ahí donde guardamos las experiencias, conocimientos, estrategias y conceptos para la vida.

Este es el lugar donde se encuentra todo lo que sabemos y conocemos. Contiene los recuerdos permanentes de quiénes somos y todo aquello que ha forjado nuestra personalidad a través de las experiencias.

La memoria a largo plazo se subdivide en dos categorías: implícita y explícita.

 
  • Memoria implícita: Es la que acumulamos de forma inconsciente. Corresponde a las habilidades que realizamos de forma automática, principalmente motoras. Algunos ejemplos son andar en bicicleta o manejar un auto.

  • Memoria explícita: Está relacionada con la conciencia y su percepción. Abarca los conocimientos acerca de personas, cosas, lugares y su significado para el mundo y para nosotros. Esta categoría se divide a su vez en la semántica y la episódica.

 

La memoria semántica implica los datos sobre historia, ciencia y geografía. Además permite recordar nombres, personas, cosas y palabras. Por ello es esencial para el lenguaje y la ubicación espacio-temporal de cada individuo.

Por su parte, la memoria episódica retiene todo aquello que pertenece a nuestra propia vida. Los recuerdos personales y la forma en que se vive cada experiencia quedan almacenados en este lugar.

 

Fases de la memoria

La neuropsicóloga canadiense, Brenda Milner, realizó varias investigaciones a través del estudio de pacientes con problemas de memoria. Esto permitió entender que los recuerdos no se almacenan en un punto específico.

Para conseguir un almacenamiento eficiente, el cerebro tiene tres fases de la memoria:

  • Codificación: Es el proceso que prepara toda la información para su almacenamiento. Es la primera fase, que involucra la concentración y la atención, además de la auto motivación de cada persona.

  • Almacenamiento: A través de este sistema, la memoria se retiene para poder ser utilizada más adelante. Esto permite recordar lo necesario para nuestra vida cotidiana.

  • Recuperación: Este es el sistema encargado de recuperar la información cuando la solicitamos. Básicamente, este es el proceso de recordar. Un sistema importante para conducirnos en nuestras actividades de forma eficiente.

 

¿Qué hay sobre la pérdida de memoria?

Debido a que aún se desconoce mucho acerca de cómo funciona la memoria, su pérdida también es difícil de comprender. Una deficiencia en nuestros recuerdos se conoce como amnesia.

Esto puede ocurrir de forma transitoria o de forma definitiva, dependiendo de la causa. Cuando existe un deterioro considerable en la memoria, las actividades diarias pueden verse interferidas por este padecimiento.

El olvido suele asociarse al envejecimiento, debido a la disminución de la regeneración celular. Sin embargo, la mayoría de las causas de falta de memoria tienen que ver con otras enfermedades, padecimientos o deficiencias.

Los daños cerebrales pueden ocasionar una pérdida de memoria. Esto se debe a que los recuerdos se almacenan en muchas formas distintas del cerebro. Algunas de las causas más comunes de lesiones cerebrales son:

  • Tumores

  • Conmoción o contusión

  • Infecciones

  • Accidentes cerebrovasculares

  • Hidrocefalia

  • Esclerosis múltiple

  • Demencia

 

Algunos eventos traumáticos o estresantes pueden detonar la falla de memoria. La esquizofrenia y el trastorno bipolar también pueden ocasionar la pérdida de recuerdos. Además, esto suele estar asociado a otros trastornos mentales.

Las formas de demencia más asociadas con los trastornos de la memoria son:

  1. Alzheimer

  2. Demencia por cuerpos de Lewy

  3. Demencia frontotemporal

  4. Parálisis supranuclear progresiva

  5. Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (conocida como mal de la vaca loca)

 

Además, los científicos han encontrado que el consumo de alcohol y substancias ilícitas pueden ocasionar falta de memoria. Ciertos tipos de terapia electroconvulsiva, la epilepsia y otras enfermedades neurodegenerativas también pueden afectar cómo funciona la memoria.

Los niveles bajos de vitaminas del grupo B puede ocasionar una falta de memoria. Por eso, la alimentación debe ser balanceada e incluir todos los grupos de alimentos. Así obtendremos los nutrientes necesarios para mantener el cuerpo sano.

 

Recordá cualquier detalle. ¿Cómo mejorarla o desarrollarla?


Hasta hace no mucho se creía que nuestras neuronas no se regeneraban. Sin embargo, con un trabajo constante de nuestras habilidades cognitivas podemos estimular la plasticidad cerebral. 

Esto se puede lograr a través de juegos o actividades que favorezcan la forma en que funciona nuestra memoria. Existen algunas aplicaciones diseñadas para ello, al igual que otros programas que pueden ayudarte a la estimulación neuronal.

También podés ejercitar tu memoria. Este tipo de ejercicios se pueden realizar a cualquier edad. Pueden ser de gran ayuda para disminuir los problemas de memoria a lo largo de la vida.

 

Activá tu memoria con estos ejercicios


Empezá con tareas de memorización simple. Intentá recordar las maravillas del mundo, asociándolas con una imagen. Esto permite estimular la memorización, ya que se asocia con un sentido que detona a los demás.

El siguiente paso es asignar a esas imágenes con una localización de nuestro entorno, como la casa. En ese espacio se representa la imagen y la maravilla que correspondiente, estimulando la retención.

Prestar atención a lo que deseamos memorizar ayuda a retener esta información. Cuando aplicamos los pasos anteriores, podemos alcanzar una retención más sólida y a largo plazo.

Cuando nos enfrentamos a un recuerdo largo, como la cifra de pi, puede ser mejor dividir la información. Esto se puede hacer seleccionando 5 dígitos y asociando una imagen fácil de recordar a esos números. 

Una vez que has conseguido organizar tu memoria con imágenes, tenés que asegurarte de conservar esta información a largo plazo. Esto se logra repasando los datos aprendidos durante varios días para garantizar su permanencia.

 

Conclusión

Para saber cómo funciona la memoria, debemos entender que se localiza en partes distintas del cerebro. Se sabe que el hipocampo categoriza la información y la envía a la corteza cerebral.

A partir de ahí, los recuerdos se almacenan, de acuerdo a sus categorías, en la memoria a largo plazo. Las lesiones cerebrales y las enfermedades mentales pueden afectar la forma en que recordamos la cosas.

Continuá leyendo El Destape y descubrí toda la información relevante a salud, cultura, política, economía y muchos temas más. 

 

EL DESTAPE RADIO EN VIVO ►