La llegada del verano trae consigo temperaturas elevadas -y a veces extremas como la ola de calor de la última semana del 2025- que pueden afectar la rutina diaria, especialmente a quienes entrenan de manera regular. Si bien la actividad física es fundamental para la salud, hacerlo durante una ola de calor requiere tomar recaudos específicos para evitar complicaciones.
Adaptar horarios, hidratarse correctamente y reconocer las señales del cuerpo son claves para realizar ejercicios con altas temperaturas de forma segura.
El calor, el uso de ropa inadecuada y una alimentación poco equilibrada pueden contribuir al aumento de la temperatura corporal.
En este contexto, la doctora Liliana Rolón, líder de la Dirección Médica de Vittal, subraya la importancia de planificar el entrenamiento en tiempos de temperaturas elevadas. “Realizar actividad física siempre es positivo, pero se recomienda hacer caminatas, ciclismo o deportes de competencia antes de las 10 o después de las 18 horas”, explica.
Además, remarca que es imprescindible evitar el sol del mediodía y utilizar protector solar adecuado para prevenir quemaduras y otros efectos adversos.
La hidratación es clave a la hora de hacer ejercicio con altas temperaturas
Una de las claves para entrenar durante una ola de calor es la hidratación. Según la especialista, el consumo de líquidos debe realizarse antes, durante y después del ejercicio.
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Para actividades moderadas de menos de una hora, recomienda ingerir alrededor de 120 cc de agua cada 20 minutos. En entrenamientos más prolongados, el uso de bebidas isotónicas puede ayudar a reponer sales minerales y mantener el equilibrio del organismo. “Siempre hay que estar atentos a las señales que nos da el cuerpo”, advierte.
En cuanto a la prevención de golpes de calor, Rolón explica que el organismo activa mecanismos naturales como el aumento del flujo sanguíneo en la piel y la transpiración para regular la temperatura. Sin embargo, cuando a las altas temperaturas se suma una elevada humedad, la evaporación del sudor se vuelve menos efectiva, lo que incrementa el riesgo de malestar físico.
Si bien cualquier persona puede verse afectada, existen grupos más vulnerables, como adultos mayores, niños, lactantes, mujeres embarazadas y trabajadores que realizan tareas al aire libre. En estos casos, también es fundamental usar ropa liviana, de colores claros y mantener una hidratación constante.
