Verano caliente: razones de una ola de calor que casi no dará tregua

Se explica en parte por el fenómeno de La Niña; esta semana anticipan una ola de calor histórica, con 40°C en gran parte del país.

08 de enero, 2022 | 21.03

Debido a un patrón de circulación atmosférica bloqueada y a una configuración muy poco frecuente, que ofrece condiciones ideales para las olas de calor más intensas, la Argentina muy probablemente se convertirá a partir del martes 11 de este mes en uno de los lugares más calurosos del planeta, con marcas que podrían superar los 40°C, una de las situaciones de calor más extremas que se hayan visto en el país en los últimos años.

En principio, este evento con temperaturas de entre 10°C y 15°C por encima de lo normal en provincias centrales, como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos duraría hasta el jueves. Pero se espera que el resto del verano haya abundantes días con temperaturas elevadas (por encima de los promedios habituales) y menos lluvia de lo acostumbrado, según las previsiones del pronóstico extendido del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) hasta el otoño.

Fuente: Meteored

“Olas de calor tuvimos varias en los últimos veranos, pero estamos empezando a notar un tipo de circulación que será realmente intensa, algo que se asemeja a la histórica que tuvimos a fines de 2013 y comienzos de 2014, que fue la más extensa que se registró en el país, con presiones que garantizarían temperaturas de más de 40 grados. Podría alcanzar récords en algunos lugares, que se acercarían a los cuarenta y cinco grados tranquilamente –explica el meteorólogo del SMN Christian Garavaglia y jefe de redacción de Meteored Argentina–. Duraría hasta el jueves; de ahí en adelante el pronóstico empieza a ser un poco menos certero”.

En la Capital Federal no se registran 40° desde hace más de dos décadas. “Hace mucho que no se llega a ese umbral, pero ahora incluso podríamos superarlo”, subraya Garavaglia.

Con respecto al resto del verano, seguramente será más caluroso de lo habitual. Gran parte del territorio tendrá temperaturas por encima de los valores normales, estima el meteorólogo. “Estas olas podrán repetirse en febrero y también en marzo, pero no con tanta virulencia”, observa.

Las precipitaciones, por su parte, van a seguir siendo más bien escasas. “Puede haber eventos puntuales, tormentas fuertes en algún sector, pero en líneas generales serán deficitarias”, destaca.

Lo confirma un informe reciente del SMN: luego de un noviembre con récords de temperaturas máximas (la Patagonia nunca experimentó un año tan cálido como 2021), el verano “puede ser más caluroso de lo habitual sobre el centro y norte de Patagonia, este de La Pampa, Buenos Aires y sur del Litoral. Además, sobre el norte del Litoral, oeste de Santa Fe y Córdoba habrá  temperaturas normales o superiores a lo normal”.
Fuente: Servicio Meteorológico Nacional
 
En parte, todo esto puede explicarse por el fenómeno de La Niña, que por segundo año consecutivo estará presente durante el verano y favorece el déficit de precipitaciones en algunas zonas de nuestro país, principalmente en las provincias del noreste y parte de la región pampeana.

La Niña tiene que ver con un enfriamiento de las aguas del océano Pacífico, y causa cambios notables en las temperaturas globales y en especial en los regímenes de lluvias. Como está ocurriendo hace ya varios meses, provoca temperaturas más altas de lo acostumbrado en los veranos en buena parte de la Argentina acompañadas de sequías.  “Los principales centros meteorológicos mundiales coinciden en que el fenómeno ya está desarrollado y que se mantendrá durante algunos meses. Según las proyecciones futuras, hay un 92% de probabilidad de que continúen estas condiciones durante todo el trimestre”, escribe Garavaglia en Meteored.

La Patagonia cerró 2021 como el año más seco de las últimas seis décadas. En general, se registraron entre 0,5 y 2°C más que el promedio estadístico. “El pronóstico para la Patagonia no es nada alentador, sobre todo en temperaturas”, agrega María de los Milagros Skansi, también meteoróloga del SMN.

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional

Aun no hay acuerdo internacional sobre la definición de “ola de calor”. Una de las más generalizadas es la adoptada en la Argentina: son eventos en los que tanto las temperaturas máximas como mínimas superan ciertos umbrales y persisten por lo menos tres días consecutivos. Las que más las sufren son las ciudades, sobre todo porque no permiten el descenso durante la noche, afirma la meteoróloga: “Tranquilamente, puede haber cuatro grados de diferencia entre la temperatura de un área urbana y una rural cercana”. En la ciudad de Buenos Aires, los sectores próximos a la costa pueden tener algunos grados menos debido a los vientos que llegan desde el río.

Según la OMS, el calor extremo tiene un impacto directo en las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad que rondó las 70 000 muertes.

“En este contexto, yo sugeriría estar atentos a los avisos del servicio meteorológico y tomar los recaudos pertinentes”, dice Skansi.

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