"¿Qué fue ese grito?": el estremecedor mensaje que complica a la pareja de Claudio Barrelier, la nueva detenida

Las contradicciones en las declaraciones de Marianela Palmera fueron uno de los elementos clave para la detención y acusación de encubrimiento. Para la acusación, la mujer sabía que pasó y ayudó a su pareja luego del femicidio.

25 de junio, 2026 | 18.28

El análisis de los elementos recolectados y secuestrados en la casa de Claudio Barrelier, en el Barrio Cofico de Córdoba, terminaron con la detención de Marianela Palmiero, la pareja del principal acusado por el brutal femicidio de Agostina Vega hace poco más de un mes. En ese levantamiento de evidencia, los peritos trabajaron en varias partes de la vivienda y algunos especialistas sostuvieron desde el principio que era imposible que nadie hubiera escuchado nada en torno al ataque de la adolescente, estando en la misma casa. Esas sospechas se terminaron de materializar, en algunos casos, con los informes de las pericias telefónicas a los celulares secuestrados.

Uno de los casos, el del teléfono de Marianela Palmiero, dejó en claro que durante la noche del femicidio algo se escuchó en la casa. Los peritos lograron recuperar un mensaje enviado por la mujer a su pareja, Claudio Barrelier, donde le preguntaba “¿qué fue ese grito?”. Según la investigación, el mensaje coincide con el horario en que Agostina había ingresado a la casa junto a Barrelier y se convierte en una pieza clave para sostener la línea de tiempo con la hipótesis horaria del ataque sexual y el resto de la acción criminal. Esa hipótesis se completa con el informe forense que aseguró que la adolescente fue asesinada entre las 22 del sábado y las 05 del domingo.

Según la investigación, además de Barrelier en la casa donde fue asesinada Agostina había otras 5 personas. En principio estaban Marianela Palmiero, ahora detenida, y la hija adolescente que tiene junto al principal sospechoso, que quedó a cargo de la Secretaría de Niñez y Adolescencia de Córdoba. Ahora, se investiga las otras personas que estaban en la vivienda, una pareja que vive en la habitación del piso superior y un familiar de uno de ellos que esa noche llegó de visita y quedó registrado en la misma cámara de seguridad que fue clave para mostrar cómo y a qué hora había ingresado la víctima a la casa.

Ahora, con las nuevas pericias, los investigadores entienden que la noche del femicidio hubo alguna situación anormal que podría tratarse de un pedido de auxilio de la adolescente y que se escuchó en la vivienda. Es por eso que en varias declaraciones testimoniales las preguntas giraron sobre qué habían escuchado esa noche y además que otro tipo de señales pudieron percibirse. Según la hipótesis de la investigación, después del ataque y femicidio, Barrelier permaneció varias horas en la casa haciendo una limpieza detallada con lavandina y otros elementos. Esos ruidos y movimientos tampoco pueden haber pasado por alto para quienes vivían allí. Por ese motivo, una de las últimas pericias en la casa del Barrio Cofico incluyó trabajos acústicos y peritajes con mediciones de sonido y distancias.

Además, la investigación hizo foco en los movimientos siguientes de Barrelier y los habitantes de la casa. Así supieron que luego del crimen y la limpieza del lugar, el principal sospechoso recorrió la cuadra de su casa viendo las cámaras de seguridad y el lugar para donde apuntaban. Además, se sostiene en la hipótesis que existen varios movimientos hasta que el cuerpo es cargado en el auto, por lo que los habitantes de la casa convivieron con el cuerpo en la casa al menos 24 horas. En este punto, los especialistas hacen foco en la declaración de uno de los detenidos por encubrimiento, Osvaldo Fassetta, quien aseguró que “volvió a la casa el domingo” y que no había nada raro, excepto un cambio de frazadas en la cama. En esa declaración, el hombre insistió varias veces en “no ver nada”, “no escuchar nada”, “no percibir nada”, lo que constituye una negación constante que es sospechosa para la investigación.

Mientras la causa avanza, la investigación ahora se enfoca en reconstruir cómo ocurrió el femicidio de Agostina Vega y determinar qué papel desempeñaron las personas que compartían la vivienda. Así, el primer paso se dio en la detención de Marianela Palmiero, a quien consideran una pieza importante para el armado de la coartada y posiblemente en la limpieza del lugar. Ante esto, la expectativa de la acusación está puesta en avanzar para conocer si el femicida pudo haber actuado solo y  todo el resto de las personas nombradas sólo lo encubrieron o, si en todo caso, alguno pudo tener otro tipo de participación que los dejaría en una posición mucho más comprometida ante la Justicia.