Un ritual centenario volvió a captar la atención mundial este 2 de febrero: Punxsutawney Phil, la marmota más famosa de Estados Unidos, pronosticó seis semanas más de invierno tras ver su sombra al salir de su madriguera en Gobbler’s Knob, Pensilvania.
Una tradición con más folclore que aciertos
El Día de la Marmota es una ceremonia arraigada en la cultura popular estadounidense desde el siglo XIX. Según la tradición, si la marmota ve su sombra, el invierno se prolongará seis semanas; si no la ve, la primavera llegará pronto.
Sin embargo, la ciencia desmonta su fiabilidad. Datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) indican que, en los últimos 20 años, Phil solo ha acertado alrededor del 35% de sus pronósticos. El año pasado, por ejemplo, predijo un invierno largo, pero marzo fue uno de los meses más cálidos jamás registrados en el país.
¿Un invierno dividido en EE.UU.?
Mientras Phil da su pronóstico, la realidad climática en Estados Unidos presenta un panorama extremo y dividido:
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Mitad oriental: enfrenta frío severo, heladas prolongadas y tormentas intensas, con ciudades que registran uno de sus inviernos más duros en décadas.
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Mitad occidental: experimenta un invierno anormalmente templado, con 150 localidades, incluyendo Phoenix y Las Vegas, viviendo su estación invernal más cálida desde que se tiene registro.
Los meteorólogos atribuyen estas diferencias a que el invierno es la estación que más rápido se calienta en gran parte del país, aunque aún pueden ocurrir irrupciones aisladas de aire ártico.
¿Y cuándo termina realmente el invierno en 2026?
Más allá de la predicción de Phil, el invierno astronómico terminará oficialmente el 20 de marzo de 2026 con el equinoccio de primavera. La tradición popular y la ciencia meteorológica a menudo no coinciden, pero es precisamente ese margen de incertidumbre el que mantiene vivo el encanto de este peculiar ritual.
El equilibrio entre el mito y los datos científicos
A pesar de su baja precisión, el pronóstico de Phil sigue siendo un evento mediático masivo que refleja la fascinación humana por predecir el clima. Mientras, los modelos meteorológicos modernos —con satélites, supercomputadoras y datos globales— trabajan con pronósticos a corto y largo plazo mucho más complejos y fiables, aunque aún con desafíos para predicciones estacionales.
La marmota, en definitiva, sigue siendo un símbolo del invierno y una excusa para celebrar una tradición que, más que predecir el tiempo, une a comunidades y genera una esperanza cíclica por la llegada de la primavera.
