Mendoza tiene escondido en el sur un lugar lleno de postales paradisíacas e historia. Se trata de la reserva natural La Payunia, un destino que tiene más de 800 volcanes e integra uno de los campos volcánicos con mayor concentración del mundo.
El paisaje de este lugar impacta por la combinación de desiertos negros, dorados y cobrizos que cambian de tonalidad según la luz del día, creando una postal única en Argentina. Para recorreerlo, las excursiones suelen durar una jornada completa e incluyen viajes por los caminos internos con distintas paradas.
Entre los puntos destacados están Pampa Negra, una extensa planicie oscura formada por antiguas erupciones; el Volcán Morado, donde se realiza una caminata breve hasta el cráter; y el Campo de Bombas junto al cono La Herradura, un sector cubierto por grandes fragmentos de roca expulsados durante explosiones volcánicas.
En el trayecto es frecuente observar animales autóctonos como guanacos, choiques y piches, además de divisar los imponentes volcanes Payún Matrú y Payún Liso, este último el más alto del área con 3.680 metros. De ese modo, también se trata de una buena opción para encontrarse con la fauna local.
Al ingresar o retirarse de la Reserva Natural La Payunia suele realizarse una parada en un antiguo sector de la Ruta Nacional 40 conocido como La Pasarela. En ese punto es posible observar cómo el paso constante del agua fue desgastando una antigua colada de lava, dando origen a un cañadón angosto y profundo que contrasta con la aridez del entorno volcánico. Se trata de un mirador natural que permite apreciar de cerca la fuerza erosiva que modeló el paisaje a lo largo de miles de años.
Lugares turísticos cercanos a La Payunia
A unos 150 kilómetros de la reserva se encuentra Malargüe, base ideal para explorar otras maravillas de la zona. Allí funciona el Observatorio Pierre Auger, dedicado al estudio de rayos cósmicos.
A solo 25 km están los Castillos de Pincheira, formaciones rocosas declaradas Monumento Natural por su valor paisajístico y arqueológico. El lugar cuenta con restaurante, camping y áreas recreativas, ideales para pasar el día. Un poco más lejos, a 35 km de la ciudad, se puede visitar el Volcán Malacara, uno de los pocos volcanes del mundo que permiten recorrer su interior.
