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Dejó Buenos Aires al jubilarse: construyó una cabaña en una ecoaldea de Córdoba y cambió de vida a los 62 años

Tras jubilarse de técnica en hemoterapia, Vivi dejó Buenos Aires y se mudó a una ecoaldea de 200 habitantes en las sierras. Allí armó su casa en Umepay, a 20 km de Yacanto, y se convirtió en un ejemplo para otras mujeres que buscan transformar su vida en el retiro.

08 de octubre, 2026 | 14.00
Dejó Buenos Aires al jubilarse: construyó una cabaña en una ecoaldea de Córdoba y cambió de vida a los 62 años

Para muchos, el retiro es sinónimo de quietud urbana; para Vivi fue la excusa perfecta para barajar y dar de nuevo. No fue un impulso: llevaba años madurando la idea de que ese momento sería el comienzo de una nueva etapa de la vida cuando dejara su trabajo como técnica en hemoterapia en el Hospital Pirovano, las clases sobre su profesión y su otro empleo en la Cruz Roja. "Yo sabía que tenía que tener un proyecto para después", cuenta.

La decisión de dejar Buenos Aires y mudarse a las sierras

Su historia expone una decisión radical: dejar atrás la vorágine de Buenos Aires para instalarse en Umepay, una ecoaldea formada por un pequeño grupo de amigos en 2011 que no dejó de crecer en barrios diseminados en casi 400 hectáreas.

La comunidad apunta a ser sustentable y se organiza para vivir en armonía con el medio ambiente. Hoy tiene unos 200 habitantes de cara a los paisajes de las sierras de Córdoba, a unos 20 minutos de Villa Yacanto de Calamuchita. Allí, con el río Grande como protagonista con sus aguas cristalinas y playas, entre arroyos y bosques serranos, se radicó Vivi.

Compró el lote con el dinero que había preservado para eso y con un préstamo adquirió una casa prefabricada que armó a su gusto, incluyendo el techo de paja sobre las chapas. Desde hace 10 meses, ella es una de esas 200 personas que eligieron otra forma de vida, cuando se instaló en forma definitiva.

Antes, en un trailer, acompañada por su hija, siguió durante dos años todo el proceso de ver cómo era la vida allí, entre idas y vueltas a Buenos Aires.

Las reglas de la ecoaldea y la vida en comunidad

Allí, cuenta Vivi, todos se comprometen a respetar el bosque nativo, a no plantar especies exóticas, a cortar el pasto solo en los alrededores de la casa por razones de seguridad, a utilizar biodigestores para tratar las aguas negras y grises, a impulsar la bioconstrucción y el uso exclusivo de energía fotovoltaica mediante paneles solares y a gestionar los residuos a través de la reutilización, el reciclado y el compostaje.

Lo que vio la convenció y allí está ahora en forma permanente, pese a los temores iniciales de sus tres hijos que se preguntaban cómo sería la vida de su madre en soledad en el monte. Pero la ven tan bien, cuenta Vivi, que esos miedos se disiparon.

"Me atrapó la vida en el campo, despertarme y ver las sierras, el monte. Está bueno ir a visitar a mis hijos y a mis amigas en Buenos Aires. Pero a los 10 días ya me quiero volver, este es mi lugar preferido", agrega.

A sus hijos y amigas les cuenta que vive sola, pero está acompañada porque los vecinos son amables y solidarios. Se juntan a tomar unos mates, a contemplar el atardecer, a charlar, a compartir actividades. "Además, lo vivo como un proyecto familiar. Ahora estoy sola, pero ellos pueden venir cuando quieran", dice.

El fenómeno de los neorrurales en Córdoba

El caso de Vivi refleja una tendencia demográfica y sociológica en expansión en las sierras de Córdoba. Departamentos clave como Calamuchita (donde se emplazan Yacanto y Umepay), Punilla y Traslasierra registran desde hace años tasas de aumento poblacional muy por encima de la media provincial. Pequeñas comunas y parajes alternativos han visto saltar exponencialmente su cantidad de habitantes permanentes debido a la llegada de migrantes urbanos, conocidos como "neorrurales".

Comunidades con propósito como Umepay se han consolidado como faros de la bioconstrucción, el uso consciente de los recursos, la sustentabilidad y el trabajo colectivo. La movida ya no sólo convoca a jóvenes profesionales o trabajadores remotos, sino de manera muy fuerte a adultos mayores y jubilados que eligen el monte para rediseñar su etapa de retiro, priorizando el bienestar, las distancias cortas y los vínculos genuinos por sobre el colapso de las grandes ciudades.

Vivi crió a sus tres hijos como madre soltera. Las dificultades, dice, no la detienen. Al contrario, la empujan a buscar cómo superarlas. Ella sabía que con la jubilación terminaba una etapa, pero empezaba otra. En eso anda, disfrutándola a pleno cada día. Cuando llegó, no había nada. Solo un terreno en el monte, sin calles. A sus amigas y a sus hijos les costaba entender que se fuera a vivir ahí, en el medio del monte. Ahora ya saben de qué se trata y que Vivi es feliz ahí. Y que las puertas están abiertas para compartir unos días con ellas en ese paraíso en las sierras de Córdoba.

Cómo llegar a Umepay

Desde la ciudad de Córdoba, tomar la Ruta Provincial 5 hasta Santa Rosa de Calamuchita. Luego, continuar por la Ruta Provincial 228 (son unos 30 km de asfalto) hasta llegar a Villa Yacanto. Desde allí, recorrer unos 13 a 15 km por camino de ripio (el mismo que va hacia el paraje El Durazno). Avanzar hasta encontrar la primera tranquera señalizada que indica la entrada a la ecoaldea Umepay. Dentro del predio, la velocidad máxima permitida es de 20 km/h.

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