20 de julio, 2021 | 05.00

Los que no se vacunan, ¿reticencia o falta de acceso?

Para que no queden personas sin protección, varias jurisdicciones están comenzando a convocar a inmunizarse sin turno 

La vacunación avanza velozmente hacia los más jóvenes. La Provincia de Buenos Aires ya está empadronando a chicos de 13 a 17 con comorbilidades y a partir de este martes los mayores de 30 años se podrán inmunizar sin turno con primeras dosis. CABA inscribe a mayores de 25, y a personas de 18 a 24 años con condiciones de riesgo, gestantes o en período de lactancia. Esta semana se administraron más de dos millones y medio de dosis y el martes pasado, 464.351 en un solo día. Con récords de llegadas de cargamentos y el operativo “a toda marcha”, el foco de atención se desplaza hacia los que todavía no están empadronados. ¿Por qué no lo hicieron? 

El problema llamó la atención después de que en estos días se difundiera la decisión de Emmanuel Macron, en Francia, de exigir certificado de vacunación completa, PCR o test de antígenos pagados por el interesado para acceder a museos y otros lugares públicos, como bares, restaurantes, cines y teatros en los que hubiera más de 50 personas. Desde el 15 de septiembre, también se le impedirá trabajar al personal sanitario que no esté vacunado. La medida se decidió ante la alta proporción de franceses que aparentemente todavía se muestran renuentes a inmunizarse a pesar de que su país cuenta con dosis suficientes.

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Sin embargo, en Argentina no hay estudios conocidos sobre la renuencia de las personas a vacunarse. Existe una tradición de larga data de respeto a las campañas de vacunación. La vigencia del calendario gratuito y obligatorio que rige para los chicos en edad escolar, y en alguna medida también para adultos, hace presumir que aquí los grupos “antivacunas” tienen una trascendencia muy menor. Pero hay otros obstáculos; por ejemplo, la falta de acceso por dificultades para utilizar los sistemas digitales para empadronarse.

Es difícil estimar cuántas personas no acceden a esta protección. Según el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación, Juan Manuel Castelli, desde esa dependencia consultan periódicamente para saber si se mantienen las inscripciones por rango etario, pero “ese número lo manejan las jurisdicciones”.

La única provincia que publica diariamente datos de vacunados es Buenos Aires. Se inscribieron en total 10.312.162 personas, pero se calcula que quedan 7.397.436. Si sacamos a los menores de 18 (1.343.869 de entre 13 y 17; 2.889.254 de entre 3 y 12; 838.533 de entre 0 y 2) el grupo con mayor cantidad de personas a las que les falta vacunarse es el de 20 a 29 (933.182). Le sigue el de 30 a 39 con 566.709 y el de 40 a 49, con 263.934. De los alrededor de 12 millones y medio de personas mayores de 18, unos dos millones no se habrían anotado.

En el diario La Voz, de Córdoba, Juan Pablo Carranza informó que el 74% de los cordobeses mayores de 18 años está vacunado, inscripto o próximo a vacunarse, según la secretaria de Promoción de la Salud de la provincia, Gabriela Barbás. Es decir, que “tomando la proyección de población que marca el Indec para la provincia –escribe Carranza–, hay unos 691 mil cordobeses, de un total de 2.765.000 mayores de 18, que aún no se sumaron al padrón. En esos grupos de no anotados están los que carecen de información o acceso al modelo de inscripción, los que mantienen sus dudas o temores sobre la vacuna, y los que directamente se manifiestan como antivacunas y tienen decidido no inocularse”. 

En algunas provincias, como Jujuy, la vacunación es a demanda: los mayores de 18 pueden acercarse al vacunatorio sin turno. Según Gastón Ortiz, periodista de Canal 2 de Jujuy y miembro de la Red Argentina de Periodismo Científicos, “de un estimado de 750.000 habitantes, 371.576 ya recibieron la primera dosis y más de 100.000 completaron el esquema. Pero el primer nivel de atención de la provincia tiene una base de datos muy robusta, conoce la situación de cada familia, antecedentes, edades y comorbilidades, y actualmente sus agentes están recorriendo los barrios para promover la inmunización”. 

En Mendoza, la ministra de salud, Ana María Nadal, dijo la semana pasada en una conferencia de prensa que el rango etario de 30 a 40 era el que tenía menos turnos pedidos: solo se habían anotado el 59%. Y el gobernador subrayó en su cuenta de Twitter: “La información oficial nos dice que de 285.498 de ese segmento, solo asistieron a vacunarse 168.565”. 

Guadalupe Nogués, doctora en biología, docente y autora del libro Pensar con otros (Editorial El Gato y la Caja), en el que analiza entre otros temas el de la posverdad y los movimientos antivacunas, intentó hacer una encuesta en Twitter para auscultar si hay personas que se niegan  a inmunizarse. Haciendo la salvedad de que este tipo de relevamientos no pueden considerarse de ningún modo representativos, la respuesta más elegida entre los que ya podrían vacunarse y no lo hicieron fue “prefiero esperar”. 

“Mi sensación es que acá no hay reticencia a vacunarse, al menos todavía. Creo que casi todo el que quiere/puede vacunarse lo está haciendo. La oferta está lejos de cubrir la demanda”, afirma. Y con respecto a Francia opina: “Es uno de los países con menor confianza en vacunas. En los últimos años ya venían tratando de ‘ajustar tuercas’, porque se les va de las manos. Por ejemplo, empezaron a volver obligatorias algunas, en vez de tenerlas como ‘recomendadas’. Ellos tienen más vacunas que demanda, así que entiendo que se intente este rumbo. Acá es otra cosa”. 

El año pasado, la OMS declaró que una de las 10 mayores amenazas para la salud era la vacilación de las personas frente a las vacunas. Una investigación publicada en septiembre de 2020 en The Lancet, tomando en consideración encuestas realizadas en 149 países y en las que participaron 284 mil personas entre noviembre de 2015 y diciembre de 2019, estimó que en la Argentina el porcentaje de personas que considera que las vacunas son seguras, importantes y efectivas llega a casi al 90%. 

Con un Indice de Confianza y Acceso a Vacunas (ICAV), la Fundación Bunge y Born analizó en 2019 y 2020 qué piensa la población respecto de la importancia, seguridad y efectividad de las vacunas, y cuáles son las dificultades de acceso. En la edición del año pasado, realizada antes de la llegada de las inmunizaciones al país, el estudio (realizado sobre 7525 casos y en todas las regiones, grupos etarios y variables socioeconómicas) mostró que el 86,9%  confiaba. Ese número era un 7,2% con respectp al de 2019. En cuanto al índice de acceso, fue de 39,5%, un 48% menor que el año anterior.

Con respecto a las vacunas contra la Covid-19, ante la pregunta "¿Si hoy tuviéramos una vacuna disponible, se vacunaría?", el 72% respondió que sí. Del 28% que dio una respuesta negativa, el 12% adujo que faltaban etapas de prueba, el 6% que prefería esperar, el 5,6% que temía efectos secundarios, el 2,1% que era innecesario, y el 2,2%, "no sabe/no contesta".

 

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