Fue una especie invasora y hoy es un recurso productivo para una provincia del sur

Un equipo del INTA desarrolló un sistema de acuaponía que combina tanto peces como hortalizas. ¿Cómo funciona esta experiencia?

08 de febrero, 2026 | 15.48

La carpa común en la Argentina es considerada una especie exótica invasora que fue introducida a principios del siglo XX y se expandió masivamente desde la década de 1980. Ahora, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanza con un módulo de acuaponía que integra peces y vegetales en un sistema de economía circular, que incluye a la carpa.

El desarrollo se da en el Valle Inferior del Río Negro y es adaptable tanto a zonas rurales como urbanas y con fuerte vínculo con el manejo responsable de los recursos pesqueros. Mediante la acuaponía, se combina la cría de peces con el cultivo de hortalizas, aprovechando así los nutrientes generados por los animales para el crecimiento de las plantas.

Los investigadores hicieron foco en la carpa común (Cyprinus carpio), pese a que la mayoría de las experiencias desarrollan con tilapia y verduras de hoja. El ensayo se llevó adelante en un invernadero de vidrio de la Estación Experimental Valle Inferior del Río Negro con 19 ejemplares de carpa común, capturados en el río Negro, junto con la variedad de ajo Morado INTA (Allium sativum).

El objetivo del proyecto

El objetivo del proyecto es ofrecer alternativas productivas que se adapten a los recursos disponibles en cada ambiente. De esta manera, “Se abre la posibilidad de incorporar una nueva hortaliza al sistema acuapónico y, según la región, utilizar carpas en los valles del Río Negro o truchas en zonas cordilleranas, aprovechando especies exóticas ya presentes”, explicó Aldo Alarcón, técnico del INTA Valle Inferior, a Agro Sitio.

Los resultados fueron alentadores. Por ejemplo, el ajo completó todo su ciclo de cultivo con un desarrollo pleno, en el que destaca su valor comercial, buena conservación y flexibilidad de venta, lo que representa una ventaja clave frente a otras hortalizas más perecederas.

Muchas veces la carpa suele ocupar un lugar incómodo en la pesca deportiva, ya que suelen ser abundantes y resistentes. Además, es considerada una especie invasora que compite con peces autóctonos como el pejerrey. En este contexto, el proyecto propone un cambio de mirada. 

"La proliferación de carpas genera disturbios en los fondos de ríos y lagunas, afectando la vegetación acuática y la reproducción de especies nativas. Esto puede verse solo como un problema o también como una oportunidad: la de comenzar a valorizar la carpa como un recurso”, sostuvo Silvana Guerrero, técnica del INTA. 

Así, el sistema de acuaponía demostró que la carpa puede tener un doble rol: aportar nutrientes al cultivo general y ofrecer carne apta para el consumo humano, con buen rendimiento y múltiples posibilidades culinarias.

Alimento y sostenibilidad

El proyecto tiene unos años. En agosto de 2023 se realizó la faena de ejemplares provenientes del módulo experimental para evaluar rindes y usos gastronómicos. Los resultados reforzaron la idea de que la carpa puede integrarse a sistemas productivos eficientes y saludables.

Para Guerrero, "erradicar la carpa es prácticamente imposible. Lo que sí podemos hacer es gestionarla de forma inteligente, transformándola en un recurso aprovechable".