Un cuestionado fallo pone bajo la lupa a la Justicia por los casos de abuso infantil

Organismos de derechos humanos y de defensa de niños y niñas criticaron el sobreseimiento de un hombre acusado de abusar a su hijo. 

30 de diciembre, 2021 | 10.49

Un imputado por abuso sexual hacia un niño de 7 años fue sobreseído el miércoles pasado, por el Juez en lo criminal N°36, Alejandro Ferro, en la Ciudad de Buenos Aires. El Destape habló con María Elena Naddeo, vicepresidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y titular del Programa de Niñez, Adolescencia y Género de la Defensoría del Pueblo, quienes vienen advirtiendo y denunciando  los "modos de intervención jurídicos que no garantizan los derechos de los chicos y de las chicas".

Según la agencia Anred, diversas organizaciones en contra del abuso sexual en la infancia cuestionaron el fallo del juez Ferro y lo acusaron de "se obstruyeron sistemáticamente las pruebas". "En cuanto a la Pericia psicológica al niño la tradujeron como 'problemas familiares', los indicadores psicológicos y emocionales de abuso sexual infantil. Además se usó el inexistente Síndrome de Alienación Parental (SAP), descreyendo del testimonio de la mamá que fue a quien el niño relató el abuso", critica el comunicado difundido por Anred.

"La pericia física al niño realizada por una médica de un hospital público constató indicadores físicos de abuso sexual crónico y lo registró en la historia Clínica. Sin embargo nunca la llamaron a declarar. 'El Cuerpo Médico Forense negó las lesiones observables constatadas por la médica del hospital público, por la perito de parte y por una tercera especialista forense en abuso sexual. El juez no citó a declarar a ninguna de las tres'", agregan. 

En esta línea, María Elena Naddeo denuncia: "En las organizaciones de infancia y quienes trabajamos con los derechos de chicos y chicas vemos con preocupación que una importante cantidad de denuncias de abuso sexual en la infancia quedan sin resolverse. En instancias de lo penal, no llegan a constituirse como delitos, se pierden las causas en una maraña de presentaciones, cuestionamientos y pericias que revictimizan a los chicos y a las chicas".

"En instancia civil y penal vemos modos de intervención jurídicos que no garantizan los derechos de los chicos y de las chicas. En primer lugar se descree de los relatos que traen las madres o los familiares, se descree de los profesionales de la psicología que atendieron inicialmente a los niños y se buscan otros estudios que generan más confusión", agregó en referencia al síndrome de alienación parental, un concepto sin base científica que oculta el maltrato infantil, que algunos tribunales siguen utilizando.

A lo que se refiere Naddeo es al caso de Martín (nombre ficticio), un niño de 7 años que le contó a su mamá las situaciones de abuso y violencia, que incluían amenazas de muerte, por parte de su progenitor, según la mujer. La madre de Martín radicó la denuncia penal, pero la Justicia no dio crédito a la misma. El acusado fue sobreseído por el Juez en lo criminal N°36, Alejandro Ferro, en la Ciudad de Buenos Aires. La madre del niño presentó distintos elementos de prueba que demostrarían el abuso con acceso carnal, pero no convencieron al magistrado. El acusado, en tanto, ya había estado denunciado por lo mismo en al menos un caso más.

"Vemos que no se toma en cuenta con suficiente rigurosidad las denuncias que aportan elementos e indicios para definir una situación de abuso sexual en la infancia. Se descartan las pericias y no se cree en el relato de las madres que están muy angustiadas porque ven que el contacto con progenitores pueden generar nuevos traumas", precisa la militante por los derechos humanos.

A las mujeres "se las acusa de nerviosas y vengativas cuando la actitud de rebeldía surge de la necesidad de enfrentar al Poder Judicial que está negándoles la defensa de sus hijos", reclama al tiempo que agrega: "En la Ciudad de Buenos Aires tenemos una cantidad de consultas sobre revinculaciones forzadas. En pleno proceso judicial se quiere obligar a que los niños tengan un régimen de visitas con los progenitores. Esto genera tensiones fuertes".

"Necesitamos que se les crea a las madres de las víctimas", pide la vicepresidenta de APDH. "En cada situación hay una particularidad y, en el caso de Martín, nos parece escandaloso un sobreseímiento porque, ni siquiera, está concluida la etapa de presentación de pericias", expresó.

Al respecto, Naddeo destacó uno de los puntos clave a la hora de encarar una investigación por abuso sexual a niños y niñas: "Es muy difícil constituir la prueba porque los delitos se realizan en la intimidad, no hay testigos. Hay que intentar interpretar los indicadores directos o indirectos que puede expresar un niño. Si esos indicadores son descartados, tenemos un problema".

"No es todo el Poder Judicial. Tenemos algunos fallos en los que se ha hecho justicia con jueces y juezas que trabajan a consciencia, pero sí hay muchos que no incorporan la doctrina de los Derechos Humanos", reconoció.

Síndrome de Alienación Parental (SAP): su incidencia en distintos fallos

No son pocos los abogados defensores de abusadores sexuales que se valen de conceptos harto cuestionados por la comunidad académica. Tampoco son pocos los jueces que toman al pie de la letra el pedido de los denunciados.

Se trata del síndrome de alienación parental (SAP), una especie de desorden psicopatológico acuñado por el psiquiatra Richard Gardner en 1985 para referirse a un comportamiento de los niños a través el cual denigran e insultan sin razón aparente a uno de sus progenitores (generalmente el padre), y se niega a tener contacto con él. 

Con los años, el SAP conoció otra denominación totalmente manchada por el pensamiento patriarcal: síndrome de la madre maliciosa con el que empezó a acusarse a las progenitoras de influir en sus hijos en contra de su expareja. Si bien, esta expresión quedó en el pasado, dicen, todavía hoy son algunas voces las que lo defienden como verdad. Pues, a pesar de que en la actualidad este síndrome no está reconocido ni por la Organización Mundial de la Salud ni la Asociación Americana de Psicología su "rigor" está planteado en muchas causas.

Lo que resulta todavía más peligroso para preservar la infancia de niños y niñas es que, a causa del rechazo de la comunidad científica al síndrome de alienación parental sale a la luz otra "patología" enarbolada por la defensa de denunciados de abuso y abusadores comprobados: el síndrome de la memoria falsa (FMS, False Memory Syndrome), un concepto que define una condición psicológica en la cual un individuo expresa con firmeza la creencia de verse afectado por una experiencia emocional significativa que, en realidad, nunca sucedió.

Así, la persona, en este caso la víctima, evoca recuerdos del pasado, eventos traumáticos de su niñez o adolescencia que nunca ocurrieron y muestran síntomas psicológicos típicos del trastorno por estrés postraumático. Dicho "síndrome" no ha sido validado por la comunidad científica internacional.

A la vez, es importante mencionar que un niño o una niña no pueden fantasear detalles de una vida sexual cuyo conocimiento es absolutamente inapropiado para su edad, de hecho no pueden fantasear con imágenes que nunca vieron.

En ese sentido, Naddeo, quien además es titular del Programa de Niñez, Adolescencia y Género de la Defensoría del Pueblo, lamenta: "A medida que pasan los meses, y también los años, las víctimas pierden las ganas de contar lo que les pasó. Incluso, hay algunos que se niegan a seguir contando esos episodios que son traumáticos".

"La lentitud del trámite judicial va en detrimento de las víctimas y en esto hay que generar reformas que están planteando distintas organizaciones. Se está planteando una reforma judicial no solamente para terminar con la persecución de opositores políticos o luchadores sociales sino para generar protección para las víctimas, mecanismos eficaces", plantea Naddeo. 

"Es violencia institucional y judicial lo que se ejerce sobre las madres y los niños. El síndrome de alienación parental se había desterrado de la Justicia penal, al menos en la Ciudad de Buenos Aires, y vuelve de la mano de asociaciones de padres y de, incluso, profesionales que se suman al ministerio Público con informes, no sobre alienación parental porque está cuestionado por la academia, y utilizan el de las falsas memorias como si fueran registros tienen implantados los chicos a partir de los adultos. Eso va generando una persecución a las madres y a los familiares de las víctimas", reclama.

Abuso sexual en la infancia

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef señalan que 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños sufren algún tipo de abuso sexual durante la infancia. Aproximadamente el 35% son menores de 7 años. En relación a los perpetradores aproximadamente el 95% son varones y las estadísticas indican que alrededor del 90% son familiares o pertenecen al entorno de confianza de la familia de los menores.

Si bien los datos se presentan alarmantes, sólo son la punta del iceberg: se calcula, además, que de cada mil casos de abuso sexual en la infancia, solo se denuncian cien y apenas uno se condena

En la Argentina no hay estudios estadísticos sobre denuncias de abuso que llegan a condena, pero el exjuez federal Carlos Rozanski, director de la Asociación Civil de Altos Estudios en Violencias y Abusos Sexuales plantea, en su libro Abuso sexual infantil, ¿denunciar o silenciar?99 de 100 niños y niñas que denuncian abuso sexual pueden quedar a merced de quien los abusó.

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