El gabinete de Alberto Fernández (VI): las ciencias sociales y humanas al gobierno.

28 de junio, 2020 | 05.10

En columnas anteriores venimos analizando algunos rasgos de la composición de género, edad, etc. de los funcionarios y funcionarias del gabinete de Alberto Fernández. Retomamos hallazgos de una investigación mayor que realizamos en el Observatorio de las Elites del CITRA (CONICET-UMET), sobre el perfil sociológico del alto funcionariado designado para conducir los 20 ministerios, la Jefatura de Gabinete de Ministros y las Secretarías de la Presidencia de la Nación.

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Aquí nos dedicaremos a analizar dos aspectos centrales de la educación del gabinete actual: el tipo de universidad y la carrera de grado elegida. Conocer la educación de las elites es no sólo un tema central de la sociología en casi todo el mundo, sino además un aspecto clave del fortalecimiento de nuestra democracia. Porque al igual que para el resto de la sociedad, la educación que reciben nuestros gobernantes les otorga determinadas concepciones del mundo, valores, intereses, capacidades y destrezas para definir, priorizar y resolver problemas públicos, entre otras importantes cuestiones.  

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Conocer el perfil educativo de nuestros gobernantes nos permite, además, saber cuáles son las especialidades que se van volviendo más apreciadas para gestionar el gobierno y el Estado; o cómo las sociabilidades y vínculos tejidos durante la trayectoria educativa de estos funcionarios suelen ser decisivas a la hora de acceder al poder. Y reconocer, también, que nos estamos perdiendo de mucho al repetir que “nos gobiernan siempre los mismos”.

Los datos disponibles sobre la formación de grado (universitaria) de los funcionarios y funcionarias del gabinete de Fernández que han concluido ese nivel educativo, muestran que la enorme mayoría se formó en universidades públicas (85%) y que sólo el 14% egresó de universidades privadas, laicas o religiosas. Este dato contrasta fuertemente, por ejemplo, con el gabinete de Mauricio Macri, que reservó un espacio muy importante para los funcionarios formados en universidades privadas (31%), especialmente religiosas. En este aspecto, el gabinete actual es similar al de Cristina Fernández de Kirchner en 2011, donde la formación en establecimientos públicos alcanzaba el 81,5% y en privados el 17,9%.

Entre las universidades públicas donde se han formado nuestros funcionarios siguen predominando dos de las llamadas universidades “tradicionales”: la Universidad de Buenos Aires (60,6%) y la Universidad Nacional de La Plata (16,4%). Entre las privadas, la Universidad del Salvador, la Universidad Católica Argentina y la Universidad de Belgrano.

El gabinete de Fernández confirma que, en términos generales, la universidad pública sigue siendo el espacio privilegiado de formación de la alta dirigencia política argentina, y que este hecho trasciende el paso del tiempo y las orientaciones ideológicas de los gobiernos.

Un segundo rasgo interesante del perfil educativo de grado del gabinete está vinculado con las carreras o disciplinas donde se han formado sus miembros, porque aquí aparecen novedades significativas, en relación con gabinetes previos y con las elites políticas argentinas en general.

Entre las preferencias de quienes hoy nos gobiernan, la formación en derecho y/o ciencias jurídicas está en primer lugar, alcanzando un 30% del total. Tradicionalmente vinculado con las destrezas del “mundo de la política”, este perfil formativo sigue ocupando el podio que ha ocupado históricamente en las altas esferas políticas. En el gabinete de Fernández, está presente en casi todas las dependencias, pero se agrupa sobre todo en las Secretarías de la Presidencia y el Ministerio de Justicia. Lo que hay que destacar es que el peso de este perfil derecho/ciencias jurídicas viene disminuyendo lentamente a lo largo del tiempo: 38% en 2011, 28% en 2015, 30% en 2020. De confirmarse esta tendencia, estaríamos sin dudas frente a una gran transformación del perfil educativo de las elites políticas argentinas.   

En segundo lugar encontramos a las ciencias económicas, empresariales, contabilidad y/o economía (22%), carreras que se han instalado con fuerza entre las preferencias del alto funcionariado político ejecutivo: representaban el 17% en 2011 y el 27% en el gabinete de Macri. Hoy, los funcionarios formados en estas disciplinas se extienden en todo el gabinete, pero se concentran en el área económico-productiva: Economía y Desarrollo Productivo.   

En tercer lugar, el gabinete de Fernández consolida una tendencia reciente pero firme en el perfil de los gabinetes: el aumento de la presencia de los funcionarios formados en ciencia política, relaciones internacionales y/o administración pública, que hoy alcanzan el 15% del total. La aparición de este perfil profesional en las altas esferas de la política comenzó a advertirse durante el gobierno de Cambiemos, tanto a  nivel nacional como subnacional. Hoy, ese perfil se encuentra distribuido en casi la mitad de las dependencias, y muy concentrado en la Jefatura de Gabinete.

En cuarto lugar observamos otra importante novedad: el fuerte ascenso de los funcionarios formados en comunicación, periodismo y/o sociología (11%). Prácticamente ausentes en gabinetes anteriores, estas carreras hoy surgen como títulos valorados en el reclutamiento de las elites políticas y en el manejo de las diversas áreas del gobierno y del Estado. Al igual que el perfil anterior, este grupo se encuentra distribuido en casi la mitad del gabinete y concentrado en jefatura.

Este perfil novedoso que nos muestran los datos educativos del gabinete actual, basado en gran parte en el ascenso inédito de las ciencias sociales y humanas se confirma, además, con otro 7% formado en Trabajo Social, Filosofía, Historia, Ciencias de la Educación, etc.

Finalmente, el ascenso al gobierno de las ciencias sociales y humanas se produce en simultáneo con un considerable retroceso de otros perfiles, históricamente destacados en las altas esferas ejecutivas argentinas. Se trata de las ingenierías, y la medicina y ciencias de la salud (5%).  

 

Nota: este trabajo fue posible gracias a la colaboración de Marcos López y Florencia Corradi, del CITRA, y de los estudiantes de la Carrera de Sociología de la UBA Laura Amorena, Ignacio Ascione, Gonzalo Duarte Avalos, Mariana Ferriello, Gabriel Gerding y Ian Link. Agradezco también a los ministerios que al cierre de esta columna facilitaron el acceso a los cvs de sus funcionarios vía la Agencia Nacional de Acceso a la Información Pública: Jefatura de Gabinete, Mujeres, Géneros y Diversidad, Transporte, Salud, Obras Públicas, Trabajo, Cultura e Interior.

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Paula Canelo

Socióloga. Investigadora del CONICET, vicedirectora del CITRA (CONICET-UMET), Profesora Adjunta UBA. Autora de ¿Cambiamos? La batalla cultural por el sentido común de los argentinos, Siglo XXI Editores.