Ahora Donald Trump no es un referente para el macrismo

10 de enero, 2021 | 00.05

El Vigía de Occidente, el Gendarme del Mundo, la democracia consolidada que el planeta envidia, nos asombró esta semana con un espectáculo peculiar: el de miles de entusiastas del todavía presidente Donald Trump irrumpiendo a la fuerza en el Capitolio para impedir la certificación como presidente electo de su rival Joe Biden. El resultado fue una crisis institucional y cinco muertos.

Superado el estupor inicial, nuestros medios serios y los integrantes de Juntos por el Cambio, dos colectivos que cuesta cada vez más diferenciar, nos ofrecieron un nuevo Nado Sincronizado Independiente (NSI) en el que Trump dejó de ser un referente, un viejo amigo de Macri, un aliado valioso que emocionó a todos en el G20, y pasó a ser un extremista, un violento, un xenófobo e incluso algo peor: un populista. Sólo faltó que el presidente que durante sus cuatro años de mandato amenazó con invadir Venezuela fuera denunciado por chavista.

Varios periodistas serios fueron más allá y opinaron que EEUU se había convertido en una república bananera e incluso que se había argentinizado. En realidad, cada vez que una turba armada desalojó nuestro Congreso, lo hizo con la ayuda de los EEUU. Como señaló el ex canciller Jorge Tatiana, Trump intentó hacer en su país el golpe que logró contra Evo en Bolivia a través de don Luis Almagro, titular de la OEA y uno de los felpudos más esponjosos del Departamento de Estado.

El teledoctor Castro, periodista que se especializó en el diagnóstico a distancia de presidentes, consideró que “Trump es afín a CFK.” Tiene razón, Trump es tan afín a CFK que gestionó el mayor aporte de campaña de la historia, los 50.000 millones de dólares disfrazados de préstamo del FMI, para frenarla y que Macri siguiera en el poder. Por su lado, Franco Mercuriali, periodista de TN, comparó la toma del Capitolio en Washington con la no entrega del bastón de mando en 2015, lo que prueba que el antikirchnerismo psiquiátrico es un espacio muy competitivo y dinámico. Las viejas glorias como Jorge Fernández Díaz, Alfredo Leuco o Cristina Pérez deberían tomar nota: su fondo de comercio peligra frente a recién llegados como Mercuriali.

Pronto veremos imágenes de archivo de Donald Trump junto a Néstor Kirchner y Evo Morales o recibiendo su primera bicicleta de manos de Perón y Eva.

Joe Biden, un juvenil presidente de casi 80 años, deberá gestionar la crisis de la pandemia, la furia del colectivo que se articuló detrás de la consigna “las vidas negras importan” y además, administrar la llegada al centro de la escena política de un sector de la ciudadanía despreciado como “escoria blanca”, aunque no sólo incluye a blancos pobres y con bajo nivel de educación, que comparte un mismo discurso antipolítico y un entusiasmo similar hacia las ideas supremacistas, las teorías conspirativas y las armas semiautomáticas. La otra posibilidad, mucho más transitada por sus predecesores, es que invada algún país del ancho mundo en defensa de la democracia y coso. Pronto lo sabremos.

En todo caso, que nuestra derecha intente despegarse de sus hasta ayer aliado norteamericano, no parece haber afectado su estrategia terraplanista. Frente a las tenues restricciones anunciadas por el gobierno como respuesta al aumento de contagios y muertes por coronavirus, que llegan luego del toque de queda en Francia, Reino Unido, Bélgica, Grecia y España, la cuarentena en Alemania y el próximo estado de emergencia en Japón, los humoristas de Juntos por el Cambio denunciaron en un nuevo comunicado al gobierno por "restringir las libertades individuales". Así como operan en contra de las restricciones sanitarias y la vacuna en nombre de la libertad, luego denuncian el aumento de contagios y muertes, en nombre de la vida. Son jugadores de toda la cancha.

Alfredo Cornejo, humorista radical, denunció por su parte al Presidente por las decisiones totalitarias que según él tomaría al día siguiente y, al final, al no ocurrir lo que había anunciado, lo denunció por no tomar esas mismas decisiones que antes había denunciado. Se trata del famoso paradigma de la dictadura asintomática y el tirano dubitativo que se estudia en la Waldo Wolff School of Politics.

El inicio de la campaña de vacunación permitió que nuestros periodistas serios se lucieran. En una entrevista que le hizo a Jorge Lanata, la indispensable María Julia Oliván denunció que no llegarán más vacunas mientras su entrevistado se ofuscaba por lo contrario. El notable periodista de investigación que anunció que no se empezaría a vacunar en diciembre, que la vacuna rusa es peligrosa y que la ANMAT está manipulada por el kirchnerismo, develó el polémico plan del gobierno en plena pandemia: vacunar a la gente lo antes posible.

Ni Atila se atrevió a tanto. Ni Atila.

Imagen: Donald Trump recibe su primera bicicleta de manos de Perón y Eva (cortesía Fundación LED para el desarrollo de la Fundación LED)

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