La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei plantea modificaciones de fondo en la situación laboral de todos los trabajadoras y trabajadores argentinos y, en particular, al sector docente. La docencia aparece como uno de los sectores más afectados por los cambios propuestos por el oficialismo, pese a la percepción de que los trabajadores de la educación gozan de mayor estabilidad por su inserción en el sistema público.
Distintos gremios y especialistas advierten que la iniciativa implica un retroceso en derechos históricos porque no solo modifica reglas generales del empleo, sino que tambialtera pilares fundamentales del trabajo docente: la estabilidad, la negociación colectiva, los salarios y el derecho a huelga.
La reforma abre la puerta a un esquema de mayor inestabilidad, donde la continuidad en los cargos podría quedar sujeta a evaluaciones permanentes, criterios discrecionales o sistemas de renovación periódica. En la práctica, esto implicaría que la pérdida de horas cátedra o del puesto de trabajo deje de ser una excepción y pase a convertirse en un riesgo más frecuente.
Salarios, jubilaciones y condiciones laborales en retroceso
Los puntos económicos son los más cuestionados por los sindicatos docentes. La denuncia de los gremios está en que la reforma:
-
Modifica las bases de indemnización en detrimento de los docentes.
-
Debilita los convenios colectivos de trabajo.
-
Genera riesgos sobre los pisos salariales garantizados.
"La docencia argentina arrastra históricamente salarios por debajo de otras profesiones con similar nivel de formación", según explicaron especialistas en educación. En este escenario, el temor es que la reforma profundice esa brecha.
A su vez, el posible desfinanciamiento de jubilaciones y obras sociales genera preocupación sobre la seguridad futura del sector. También se advierte una intensificación del trabajo: más tutorías, tareas administrativas y acompañamiento pedagógico sin una remuneración acorde, consolidando un esquema de mayor carga laboral con menos garantías.
El derecho a huelga bajo debate
Uno de los aspectos más controvertidos es la intención de declarar a la educación como servicio esencial como estrategia para eliminar el derecho a huelga, bajo el pretexto de que "parar impide estudiar. Los sindicatos y federaciones docentes denunciaron que restringir la protesta sindical modificaría la relación entre el Estado empleador y los trabajadores, generando una relación más asimétrica entre patrones y trabajadores.
Negociación colectiva y debilitamiento sindical
La reforma también propone cambios en los convenios colectivos, promoviendo esquemas más individualizados y fragmentados. Esto podría romper el principio de igualdad entre trabajadores y habilitar acuerdos diferenciados según institución o jurisdicción, fundamentalmente en la educación primaria y secundaria.
En el caso del ámbito universitario, el impacto sería especialmente relevante. La carrera docente, que regula el desarrollo académico y la estabilidad profesional, podría verse reemplazada por modelos más flexibles, afectando la autonomía y la continuidad institucional.
En ambos casos el gran perdedor es el sector sindical. La reforma pretende, como uno de sus ejes centrales, debilitar la capacidad de negociación colectiva.
