Con listas definidas, Cambiemos relanza la campaña y el núcleo duro se afila la lengua

Apenas conocida la conformación del nuevo Gabinete, la oposición avizora una guerra para conquistar núcleos duros. Hasta ahora, decidieron no tomar partido en la interna del Frente de Todos e intentarán mantener la postura.

19 de septiembre, 2021 | 00.05

Los cambios en el Gabinete, a las 22:23 del viernes, promovieron el análisis rápido de una oposición concentrada en las elecciones. Con los nuevos nombres, en especial el de Aníbal Fernández para Seguridad, Juntos por el Cambio ya se prepara para una batalla de núcleos duros concentrada en la figura de Patricia Bullrich, la ex titular de esa cartera durante el macrismo y presidenta del partido a nivel nacional. Una batalla que encontrará a ambos bandos peleando por conquistar el piso de los votos que los llevó al lugar que ocupan hoy. Con la intención de mantener un perfil bajo a la hora de hablar de la interna del Frente de Todos, algún dirigente sólo se atrevió a señalar que la vicepresidenta Cristina Kirchner ganó la pulseada oficialista. Un argumento que se replicó rápidamente.

Esta semana se calmaron las constantes apariciones de la dirigencia cambiemita en redes sociales. Definieron no meterse en una pelea ajena pero las modificaciones en el Gabinete generaron repercusiones. Alfredo Cornejo, del radicalismo, se plegó a la línea de dos dirigentes PRO que, en diálogo con El Destape, señalaron una victoria de la vice: "CFK lo hizo otra vez, impuso los nombres y la política al gobierno de Alberto Fernández", dijo el titular de la UCR en Twitter.

Por el mismo espacio, el perdedor de la PASO cordobesa, Mario Negri, reflexionó que era imposible pensar en un "knockout" del Presidente a Cristina, que el primero ahora "deberá demostrar si quiere gobernar" y se encargó de intentar obligar una vuelta de página: "Ahora deben ocuparse de solucionar los problemas de los argentinos". Cerca de Bullrich, Gerardo Milman, candidato a diputado nacional por la provincia, aseguró que Alberto retrocedió y avanzó su vice, quien sigue siendo "la accionista mayoritaria" del Frente de Todos.

La presidenta del PRO tampoco quiso quedarse callada y, poco después de comunicado el Gabinete, lanzó su crítica y una proclama electoral: "El gobierno no escuchó a los argentinos. Manzur representa una de las provincias más pobres del país, Fernández expresa lo peor del modelo de seguridad y Cafiero como canciller nos aleja definitivamente del mundo. El 14 de noviembre vamos a reafirmar nuestros valores con el voto". Volvió la campaña.

Durante todo el conflicto oficialista, la oposición decidió concentrarse en tres conceptos clave para eludir tomar partido en la disputa del Frente de Todos, algo que intentarán mantener: elecciones, gestión a quien le quepa el saco y unidad. La línea cambiemita giró en torno a no meterse en la discusión interna del Gobierno y no tomar partido por nadie más que la institucionalidad porque involucrarse en internas ajenas sería una "pavada". Pochoclos en mano, miraron los movimientos como si fuera  una serie de Netflix, analizaron las jugadas y el escenario político de un año al que todavía le falta un acto democrático más. Por eso, hace varios días la alianza dejó entrever sus ganas de que se resuelva la interna, de que el conflicto se cierre para poder volver a una normalidad que no implique complicaciones hacia adentro.

Como espectadores y analistas de una novela de otro, la oposición nunca entró en la etapa de la preocupación interna. Sin embargo, dos aristas habían generado un llamado de atención: la actitud de los dialoguistas y una posible banca a Alberto Fernández, lo que hubiera implicado meterse en la interna del Frente de Todos, y la del núcleo duro, esa dirigencia que hoy, por ejemplo, intentará renovar bancas en espacios legislativos y que tiene una lengua más suelta, incontrolable y con posibilidad de complicar el panorama. Pero nada sucedió hasta ahora.

Esta semana, en el canal amigo TN Horacio Rodríguez Larreta bajó el lineamiento nacional opositor: "Es un tema interno del Gobierno", que lo resuelva el Gobierno. Una pauta que manejaron también María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich, quien opinó pero no tomó partido. Se limitó a considerar que las discusiones políticas sólo alejan las soluciones sociales. "Estar presentes pero sin hacer terrorismo", dijeron cerca de otro de los candidatos que ingresará el 10 de diciembre a Diputados, cómodo en un lugar entrable de una de las listas.

Sin demasiado aire para festejar la victoria del domingo, Juntos por el Cambio se topó con el propio análisis del resultado, la definición de estrategias conjuntas que tengan en cuenta a las propuestas minoritarias para la elección general, y la interna del Gobierno. La agenda del domingo se borró, nadie habló de quién ganó pero sí de las consecuencias que trajo la derrota. A la oposición le vino bien, se alejó del conflicto, se sentó a pensar y lentamente se predispone a arrancar una nueva campaña.

"Las peleas políticas hacen que la gente cambie de canal", deslizó una alta fuente opositora y advirtió que eso también podría impactar en el electorado cambiemita si no se resuelve rápido. Pese a ello, decidieron empezar a mostrarse. El viernes, Vidal se sacó su primera foto con Ricardo López Murphy en Palermo, acompañados por otros candidatos en un desayuno que lo integra de lleno a la propuesta ganadora de la PASO. Hasta el jueves, la ex gobernadora había optado por guardarse y analizar los resultados para definir estrategias. Sin presencia de la prensa, sólo la difusión oficial, volvió a la cancha.

El que nunca frenó fue Diego Santilli. El ex vicejefe porteño inauguró su camino a noviembre en Tigre, un municipio en el que triunfó la oposición, y siguió sus recorridas hasta el miércoles, el día que estalló la interna frentetodista. Ahí paró. Pero no paró por la expectativa en torno al oficialismo sino por una cuestión estratégica: su equipo se reunió con el de Facundo Manes, quien lo acompaña en el tercer lugar de la boleta, para empezar a acordar una caminata conjunta. Al cierre de la nota, definían día y lugar pero "estamos bien".

En el territorio bonarense también se encontraron dos de los armadores de la victoria. Dos de los cuatro que formaron parte de la foto final del domingo 12 de septiembre: Patricia Bullrich y Jorge Macri, titulares del PRO nacional y provincial. Los dos que renunciaron a sus candidaturas para mantener la alianza: "Vamos a trabajar más que nunca para sostener la unidad y representar una alternativa superadora porque el camino hacia noviembre es largo y nuestra tarea recién empieza", escribió en redes el hombre de Vicente López muy feliz por el resultado.

A nivel nacional, la presidenta del PRO se encontró con los ganadores de la PASO cordobesa, aquéllos que vencieron a la propuesta apoyada por Mauricio Macri, y Larreta también se mostró con ellos. El jefe de Gobierno, para no salir herido, esperó un acomodamiento de fichas en las urnas, se guardó para una foto con los ganadores y salió de la interna sin rasguños. En su distrito, en tanto, se dedicó a comunicar una vuelta a la casi normalidad post pandemia y se prepara para un evento internacional en la CABA.

El mandatario se prepara para lanzar una gira en el exterior y construir apoyos para su candidatura presidencial. El primer paso será el lunes como anfitrión del BACK TO BA en conjunto con el medio The Economist. Un evento que describen como "la apertura internacional de Buenos Aires" para charlar sobre "el futuro de las ciudades globales" y cómo se prepara la Capital Federal para "recibir visitantes, estudiantes, nómades digitales e inversores". Larreta será uno de los presentes junto a otros funcionarios como Fernando Straface, secretario de gobierno y jefe de campaña de Vidal.

Las actividades individuales se transformarán en actividades de alianza esta semana. En principio, el martes se reunirá la mesa nacional de Juntos por el Cambio con los distintos candidatos para analizar los cambios en el Gobierno, la elección y encaminarse para noviembre con una foto de unidad.

 

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