El Gobierno espera festejar con las elecciones en Ecuador

Alberto Fernández espera el triunfo del joven economista Andrés Aráuz, el candidato de Rafael Correa. La elección se realizará en un ambiente tenso. El Presidente tuiteó sobre las amenazas que acechan al comicio y le respondieron desde el Consejo Nacional Electoral.

02 de febrero, 2021 | 07.52

El gobierno argentino no le quita el ojo a lo que sucede en Ecuador donde las encuestas dan como favorito al joven economista Andrés Aráuz, ex ministro de Rafael Correa, para las elecciones presidenciales del domingo. "Esperamos que el trabajo del Consejo Nacional Electoral (CNE) sea correcto, que el veredicto popular se respete y que así se fortalezca la democracia ecuatoriana", tuiteó el fin de semana el presidente Alberto Fernández, algo que molestó a las autoridades ecuatorianas con las que el gobierno argentino tiene muy mala relación. "La honestidad y transparencia del proceso de las votaciones está garantizada ante la ciudadanía", respondieron desde el CNE, de alto protagonismo durante toda la campaña en la que impidieron la postulación de Correa y luego intentaron proscribir a su fuerza política. El Gobierno seguirá al minuto lo que suceda a través de una delegación del Parlasur y de un funcionario electoral de la Cancillería que están viajando a Quito para la primera elección de 2021 que, esperan, servirá para el trazado de un nuevo mapa regional.

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Unos meses atrás en la Casa Rosada se ilusionaban con la posibilidad de un panorama exterior más afín a partir de un triunfo del MAS en Bolivia, de Joe Biden en Estados Unidos y del correísmo en Ecuador. Los dos primeros ya se cumplieron, resta el tercero, que no está exento de acechanzas. A tono con otras administraciones de derecha de la región, el gobierno de Lenin Moreno se dedicó a perseguir a los dirigentes progresistas de su país. Como hizo en Bolivia, el gobierno de Fernández buscó ayudar en la medida de lo posible. Por ejemplo, desde agosto pasado, la ex ministra de Transporte María Angeles Duarte vive en la Embajada argentina en Quito para evitar que la metan presa acusada de corrupción, como le sucede a casi todos los ex funcionarios de Correa. A principios de diciembre, Cristina Kirchner recibió en su despacho a Aráuz. "¿En serio Lenin Moreno pretende que el resto del mundo crea que en Ecuador hay democracia?", escribió la vicepresidenta sobre las absurdas trabas de la justicia electoral a la inscripción de la candidatura del economista. 

Obviamente, el tuit motivó una protesta de las autoridades ecuatorianas que no conmovió demasiado al gobierno argentino, que ni siquiera tiene embajador en Quito. El año pasado pidió plácet para el camporista Pablo Vilas, ex director de la Casa Patria Grande "Presidente Néstor Kirchner". El gobierno ecuatoriano no respondió. Lenin Moreno fue quien ordenó retirar la estatua de Kirchner que se encontraba en la entrada del edificio de la Unasur, ahora reubicada en el CCK. Pero esta presión externa puede haber influido para que finalmente la Justicia acepte la boleta de Aráuz, aunque ahora el temor se trasladó a lo que pueda suceder en el recuento. A priori, la situación es similar a la que se esperaba en Bolivia, donde era claro el triunfo de Luis Arce pero se dudaba si podría evitar el ballotage. La diferencia fue tan amplia que no dejó espacio para ningún manejo. En Ecuador está por verse.

La incertidumbre de las últimas horas se agrandó por el fallo de un tribunal contencioso que resolvió, en primera instancia, destituir a cuatro de los miembros del CNE por haber incumplido una sentencia que habilitaba al magnate Alvaro Noboa a participar de las elecciones. Fue uno de los temas de discusión de la reunión del Grupo de Puebla del viernes pasado. "Perdimos Ecuador con el traidor de Lenin Moreno, de las peores cosas que ha parido nuestra América. Dios mediante, el 7 de febrero Ecuador volverá al progresismo y la Patria Grande", sostuvo Correa. También participaron sus ex cancilleres Guillaume Long y Ricardo Patiño, que integran un chat con varios dirigentes regionales entre los que figuran los argentinos Eduardo Valdés y Oscar Laborde, donde transmiten periódicamente sus inquietudes sobre los comicios. De ahí que el sábado Alberto Fernández saliera con ese fuerte tuit, lo mismo que hicieron ex presidentes como Evo Morales o Fernando Lugo. "Alertamos a la comunidad internacional que la CNE pretende suspender las elecciones en Ecuador para evitar la victoria segura de Aráuz", alertó Evo. 

El candidato correísta sacudió la última semana de campaña con el anuncio del compromiso de Alberto Fernández de facilitar el acceso a 4,4 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca, cuyo principio activo se fabrica en el país. Tal vez le sirva para definir la elección. Correa aseguró en el zoom que los electores que se mostraban todavía indecisos se están volcando mayoritariamente a favor de su referente. El analista político ecuatoriano Mauro Andino opinaba esta semana que los obstáculos judiciales que le fueron colocando en el camino de Aráuz terminaron por fortalecer su candidatura en vez de debilitarla. El promedio de las encuestas realizadas en enero le otorga a Aráuz el 37,5% de intención de voto, seguido por el candidato derechista, el banquero Guillermo Lasso, con el 28,1% mientras que en tercer lugar aparece el dirigente indígena Yaku Pérez con el 17%. Aráuz necesita ganar por más del 40% o conseguir 10 puntos de diferencia. Según ese promedio está a décimas. 

Como presidente del Parlasur, Laborde encabezará la delegación de legisladores regionales que llevarán sus propios especialistas en cuestiones electorales para seguir de cerca todo lo que suceda. Por parte de Cancillería, viajará el director de Asuntos Electorales, Francisco Lucero. "Si bien no nos invitó el gobierno, vamos porque es un hecho importante para la región y porque nos llamaron desde la autoridad electoral y de varias fuerzas políticas", explicaban en el despacho del ministro Felipe Solá la decisión de estar en el lugar de la elección a la que la Casa Rosada sigue de muy cerca.

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