La última en leer el documento del acto del 50 aniversario del golpe militar es Taty Almeida, la histórica y carismática integrante de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. La multitud corea y ella, con sus 95 años, se emociona aún más y lee con más énfasis. "Pasaron 50 años y seguimos luchando por Memoria, Verdad y Justicia. Por pan, salud y trabajo. Educación y vivienda. Con 30.000 luchas como bandera, no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Porque somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco. Porque seguiremos". Repudió el ajuste, la crueldad y la política de Javier Milei, pero como a lo largo del día, se concentró en un principio clave de las madres y abuelas: "Seguiremos".
El Destape la acompañó en este día tan especial. “Gracias a Dios hay una sola marcha, un solo documento. Eso también es un logro. Yo soy la última en leer, siempre soy la última porque soy la que grito: '¡30.000 detenidos desaparecidos…presente!', contó sonriendo a la mañana antes de salir de su casa y lanza la primera de muchas risotadas que marcaran la jornada. "¡Ojalá tengamos un 24 hermoso”, dijo antes de arrancar, sin saber que su pronóstico se quedaría corto. La marcha en Plaza de Mayo fue multitudinaria.
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Empezar llena de esperanza
Taty está sentada en el sofá de su casa, donde suele pasar buena parte de su tiempo, cuando no está en alguna de sus múltiples actividades. Ahí atiende amigos y da entrevistas. Ahí, en el mismo living de la misma casa donde vivía junto a su hijo Alejandro, quien permanece desaparecido desde el 17 de junio de 1975, unos meses antes del golpe de Estado, presuntamente secuestrado por la organización paramilitar Triple A.
Tiene puesta una camiseta blanca y celeste, alusiva a los 50 años del golpe. Aún no tiene su cabeza cubierta con el pañuelo que caracteriza a las madres. La acompaña su hija Fabiana, una de las mujeres que ayuda a cuidarla y un camarógrafo que la está filmando. “!Son cincuenta años ya! ¡Qué barbaridad, ¡¿no?! Son muchos años, muchos años eh! Del golpe cívico-militar-clerical. Repito -aclaró Taty con ese énfasis característico que le suele imprimir a su habla- Clerical porque desgraciadamente la jerarquía eclesiástica fue cómplice total con los genocidas. Con algunas excepciones como el monseñor Angelelli, Ponce de León o Mujica."
Se la ve tranquila y optimista, a pesar del contexto, tan diferente al que se vivió años atrás, durante los gobiernos kirchneristas, cuando las políticas de derechos humanos eran políticas de Estado. “Son muchos años de poder lograr esta democracia. Y tenemos que defenderla, sobre todo ahora con este gobierno de Milei y compañía, totalmente negacionista”, señaló, indignada. Pero la de Taty no es una indignación paralizante, al contrario, Ella es un motorcito, como suele describirla Charly Pisoni, un dirigente de Hijos muy cercano.
Taty no duda en enmarcar este aniversario en el contexto político actual. No es sólo el número redondo 50. “Quieren negar lo que pasó, lo que ocurrió. Y le estamos demostrando lo que va a ser hoy, dios mío, la plaza!", dijo emocionada y continuó: “Va a ser apoteótica y se dará cuenta este payaso que tenemos de presidente, con perdón de los payasos, que ¡no nos han vencido!"
A pesar de su optimismo y su alegría usual, hay algo que tiñe en parte este día de emociones encontradas. El lunes pasado falleció Rubens Correa, director de teatro, un ser muy querido para ella, el marido de su sobrina de Pato Balado. “Me siento muy triste, muy mal, pero por otro lado, hoy estoy feliz. Sobre todo ¿sabés qué? La cantidad de mensajes que recibo, de colegios, de centros de estudiantes, de los pibes, los jóvenes que son el recambio. Porque ya está el recambio, me lo demuestran ¡y de qué manera! ¡De qué manera se expresa ese recambio y esa posta! ¡Porque a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie, eh!", dijo, otra vez, haciendo gala de su enorme sonrisa.
Cuando está lista para ir hacia la a casa de las Madres, en la calle Piedras a metros del corazón de esta movilización, se permite desplegar todo su optimismo: "¡Ojalá tengamos un 24 hermoso”. Hasta le mandó un mensaje al Presidente: "Yo le digo a Milei que va frito. ¡La memoria no se va a borrar ni por casualidad!"
Enseguida, subió a su silla de ruedas, ya con el pañuelo puesto, y partió rumbo a la plaza. Lleva un abrigo porque cree que va hacer frío por la tarde, pero se olvida las medias, como le señala, ya en la puerta de casa, Fabiana. Taty dice que no importa. Fabiana insiste en que tiene que llevarlas. Taty replica que no. Está ansiosa, quiere irse. Ya en los alrededores del Obelisco, poco antes del mediodía, ve a mucha gente merodeando, juntándose, rumbo a la marcha.
En la casa de Madres
Frente al edificio de Piedras también hay gente ya. Un hombre la ve entrar y se emociona. Le agradece y Taty le sonríe y le extiende la mano. Al mismo tiempo, los chicos de la batucada comienzan a alistar sus tambores. Se va juntando más gente de a poco.
Arriba, en la histórica casa de las Madres, también se va llenando de personas. Taty se sienta en una mesa de la sala principal y le dicen que cuando venga Clara (Weinstein) van al cuarto del al lado. “A Mangiare”, aclaró Taty.. Enseguida llega Clara y se sienta a su lado. Se las ve felices juntas, se toman de las manos, sonríen cómplices. Taty le dijo: "Qué lindo, al menos somos dos pañuelos. Me mandan fotos y solo quedamos nosotras”. En realidad quedan algunas madres más, como Elia Espen, que llegará poco después. Mientras están allí, llega una mujer de Italia que la quiere conocer y le comenta que tienen un proyecto para “sustenir” a las Abuelas de Plaza Mayo. “¿Sustenir?”, preguntó Taty, “¡Sostener!, le soplaron. “Las madres también necesitamos sostener”, aclaró Taty, rapidísima de reflejos.
Antes de partir hacia la Plaza, se permiten un pequeño festejo. Traen una torta con la inscripción de los 50 años. “Hoy es el cumpleaños de Alicia”, contó Taty y todos cantan. Alicia es Alicia Furman, la hermana de Oscar Furman, militante montonero desparecido en noviembre de 1976. “La última vez que me abrazó por mí cumple fue el 24 de marzo del 76. Me dan ganas de llorar, es triste festejar así”, dijo.
Afuera, los tambores se escuchan cada vez más fuerte. “A ver querido, llévame hasta la ventana”, pidió para ver cómo empezaba a crecer la movilización. Acaba de pasar la Chilinga. Su líder, Dani Buira, falleció hace dos días. “Que pena los de la Chilinga che”, dijo y se asomó a la ventana. Mira para abajo, extiende un brazo, extiende los dos, y cuando la gente se da cuenta, gritan Taty Taty, y sacan fotos y saludan y se emocionan. Ella se queda ahí un rato, en ese balcón, contemplando a la multitud. Le cuelga sobre el pecho la foto de su hijo junto a la leyenda consigna de este año: ¡Que digan dónde están!
Ella misma después aclaró: “Que digan dónde están, porque no sabemos dónde están los restos, nada”. Mientras preparan la salida, desfilan para saludarlas algunas de las personalidades y compañeros de los organismos de derechos humanos, entre otros el ex ministro de cultura Tristán Bauer, el actor Juan Palomino y el presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Eduardo Tavani. “Estar al lado de Taty significa estar al lado de esa memoria enorme y ese compromiso que las madres nos transmitieron y que nosotros asumimos porque ella es junto a todas las madres y abuelas, esa luz que nos ilumina siempre el camino”, dijo este último.
Palomino, también tiene lo suyo para decir: "A Taty la vi entera. Más allá de su edad es una mujer que te invita al disfrute, a gozar de la vida a pesar de las dificultades”.
Fabiana, su hija, que está pendiente de todo, agregó: “Es increíble que ya hayan pasado 50 años. Me parece, con todo lo que está pasando ahora, que es como volver a los tiempos oscuros que vivimos, que vivieron nuestras viejas. Pensar y saber que mamá todavía esta acá, que puede venir a seguir luchando y a la plaza un 24…Yo todos los 24 me pregunto si será el ultimo y ahí está. Mis hijos le dicen Highlander, porque bueno, ahí sigue sigue sigue. Es muy fuerte para mí verla a mamá. Los nervios que tenía y tener esa energía que sigue teniendo, es muy fuerte. Seguiremos muy presentes con el legado que ellas nos dieron".
A la plaza
Alrededor de las 14, finalmente se aprestaron a salir a la plaza, que ya está colmada. Mientras una multitud marcha desde la 9 de Julio, una a una las madres fueron bajando: primero Elia, después Clara, última Taty. Con mucha dificultad por la cantidad de gente que quiere verlas, abrazarlas, tocarlas y acercarse, fueron hasta Avenida de Mayo. Una vez allí, posaron para la foto en medio del revuelo habitual y avanzaron, a paso de hormiga por una avenida estallada de gente que se emocionó y les gritó: "¡Madres de la plaza el pueblo las abraza!"
Pasadas las 3 de la tarde, llegaron al escenario. Taty bajó de la camioneta que la trasladó por esa avenida repleta y ya había una multitud esperando. Todos querían fotos, todos querían estar cerca. Taty saludó, sonrió, estiró una mano, se sacó una foto con uno y con otro. En la carpa detrás del escenario pasaban personalidades como Daniel Filmus, quien le dio un saludo afectuoso y le dijo que es una estrella. Llegó su bisnieto a upa de Fabiana, que se lo acercó. Taty, sentada al lado de Iris Avellaneda se enorgulleció, le dijo a quien quiera oír que ese es bisnieto y le dio un beso afectuoso.
Por ahí se quedó hasta la hora de subir al escenario, a leer el documento.
Pasadas las 4 las madres, Estela de Carlotto y los miembros de los organismos subieron al escenario. Leyeron el documento, y la última, como había adelantado, fue Taty. “La deuda es una estafa, las estafas no se pagan. La única deuda es con el pueblo, que esa plata se destine a las jubilaciones, medicamentos, protección social, trabajo, vivienda, salud y educación y no al Fondo. Fuera el FMI”, exclamó, sentada en su silla, bajo un sol rabioso. Y siguió: “Abajo la reforma laboral esclavista de Milei, del FMI y de las patronales. Basta de despidos de trabajadores del sector público y privado. No al cierre de empresas y fuentes de trabajo. Las políticas de ajuste y destrucción de derechos han sido y son devastadoras y no fueron respondidas con un plan de lucha contundente para frenarlas".
Taty leyó el documento con énfasis. La multitud coreaba y ella respondió emocionada: "Pasaron 50 años y seguimos luchando por Memoria, Verdad y Justicia. Por pan, salud y trabajo. Educación y vivienda. Con 30.000 luchas como bandera, no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Porque somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco. Porque seguiremos, como sostuvo Paco Urondo, hasta que todo sea como lo soñamos y también como lo luchamos. A 50 años del golpe genocida estamos en esta Plaza para decir todos juntos, con la unidad que necesita nuestro pueblo:¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes!¡Ahora y siempre!"
