El Gobierno se identificó con los objetivos de la marcha de la CGT

El presidente Alberto Fernández viajó a La Rioja. En su entorno dijeron coincidir con los objetivos planteados en la marcha sobre los especuladores y los formadores de precios. Pero en la marcha cegetista quedaron expuestas las diferencias en la conducción y también se colaron reclamos al Ejecutivo.

18 de agosto, 2022 | 00.05

"Tenemos los mismos objetivos", aseguraban en Gobierno luego de la multitudinaria marcha de la CGT, la primera durante la gestión del Frente de Todos. Esos objetivos a los que hacían referencia en la Casa Rosada eran la inflación, los especuladores y los formadores de precios, señalados por los dirigentes sindicales en sus declaraciones. Con todo, en el contexto de una central obrera de unidad pero con diversidad de posiciones, también hubo señalamientos hacia el Ejecutivo para que se ponga más firme con el sector empresario y para que apure una recomposición salarial de emergencia. "Son cosas que conversamos permanentemente en los encuentros habituales que tenemos", bajaban el tono cerca del presidente Alberto Fernández.

El Presidente optó por estar lejos de Buenos Aires. Viajó a La Rioja para compartir actividades junto al gobernador Ricardo Quintela, con quien entregó viviendas e inauguró un jardín de infantes. "Vinimos a poner de pie a los últimos, a los que peor están", señaló Fernández, un guiño a lo que en ese momento ocurría en el centro porteño. El ministro de Economía, Sergio Massa, tuvo una jornada atípica, sin anuncios y escasa actividad pública. Había tenido días atrás un encuentro reservado con la cúpula sindical, en el que escuchó sus preocupaciones y prometió tenerlas en cuenta. Veamos.

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En un esquema de unidad todavía en proceso, las diferencias en la central obrera quedaron expuestas. Simplificando, podría decirse que el secretario general Héctor Daer es el más cercano al Presidente, Carlos Acuña a Sergio Massa y Pablo Moyano a la vicepresidenta Cristina Kirchner. La Corriente Federal a la que pertenece Moyano y los sectores gremiales más combativos fueron quienes empujaron la realización de la movilización en aquellos días de corridas en los mercados. También quienes terminaron de definir su perfil anti-empresario, contrario a la inédita marcha "contra nadie" que proponía el estatal Andrés Rodríguez, entre otros. 

En la reunión en el gremio de Sanidad del martes donde los tres secretarios se mostraron con caras serias tras la firma del documento "Primero la Patria" se pactó un empate. Hubo un párrafo peleón con referencias a la irresponsabilidad de los formadores de precios y los especuladores que buscan una devaluación, y otro reivindicando las paritarias libres como el mecanismo adecuado para recomponer el poder adquisitivo salarial. Definitivamente, la movilización había dejado de ser "contra nadie", pero la cúpula dialoguista de la central mantenía arriba la vía de la paritaria y cerraba la del aumento de suma fija por decreto que se impulsa desde el kirchnerismo para auxiliar a los sueldos más bajos. Una manera de dejar plasmadas las diferentes visiones que persisten en la CGT. 

Moyano incluso había propuesto que la marcha pasara por las sedes de las organizaciones empresariales como la UIA o la AEA, si es que se apuntaba a ellos. No le hicieron caso y se inventó un trayecto ascéptico, del Obelisco a la Plaza de los Dos Congresos, sin palco ni oradores para que nada saliera lo de lo pautado. Moyano llegó más temprano que ninguno y montó su propio escenario en un camión. "Le decimos al presidente Alberto: poné lo que tenés que poner. No podemos seguir con estos niveles de inflación. Sentá a estos tipos, poné las multas que tengas que poner que los trabajadores te vamos a bancar", lanzó. También se diferenció en la conferencia de los tres secretarios generales. Habló de un compensar con un bono o suma fija a los trabajadores que no llegan a fin de mes y hasta planteó una especie de junta nacional de granos para que las balanzas que pesan la producción cerealera no la manejen las mismas exportadoras.

Daer y Acuña miraban al frente mientras hablaba Moyano. Las diferencias expuestas es el precio a pagar para mantener la unidad y una conducción sindical más representativa, con el menos un sector que cuestione. Lo comentaba el secretario general de ATE, Hugo "Cachorro" Godoy, en diálogo con El Destape Radio. "Esta representación sindical es incapaz de proponer una lógica de salida de la crisis porque es parte del pensamiento y la lógica de quienes originaron la crisis", explicó. Reveló que en la última reunión que mantuvieron con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, les dijo que el 96% de los trabajadores registrados se encontraban bajo algún convenio colectivo de trabajo, por lo que las paritarias contemplaban a prácticamente todos. "Pero esos son los formales", replicó Godoy. Más de la mitad está precarizado o es cuentapropista y son quienes peor la pasan con la inflación. Nadie parece contemplarlos.

Massa tiene pendiente una medida que sirva para recomponer los salarios entre 50 y 150 mil pesos, según anunció en la conferencia de prensa del día que juró. En la cena reservada de la semana pasada, les prometió a Daer y a Acuña tener en cuenta su preocupación por mantener las paritarias como principal vía de actualización. Según las versiones que circulaban en el Ejecutivo, la propuesta -que la CGT convalida- sería el pago de un bono no remunerativo por única vez y seguir con paritarias abiertas de manera permanente hasta fin de año, cuando se espera que la inflación se normalice. La conducción de la central celebraba anoche una marcha masiva y sin incidentes. Los trabajadores todavía esperan para celebrar algo. 

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