Tras darse a conocer el último dato de inflación, ahora el Gobierno deberá delinear el monto definitivo del bono que deberán pagar las empresas a sus trabajadores. Aunque se habló de una cifra de $ 5.000, el propio ministro de Producción, Dante Sica, puso en duda que efectivamente se vaya a abonar ese dinero, mientras que las pymes se quejan de llevar el peso de la crisis.

De acuerdo al INDEC, la suba de precios en agosto fue del 4%, el acumulado en 2019 llegó al 30% y la perspectiva interanual arrojó un ascenso del 54,5%. Cuando Sica anunció la medida, mencionó que el monto final iba a ser fijado justamente en base a estos últimos datos. Cabe resaltar que la inflación de septiembre se espera sea mayor y la suma extraordinaria que implementaría el Gobierno sería otorgada recién en octubre.

 

 

 

Como se trazó un paralelismo con el bono para trabajadores estatales, se especuló con que los empleados del sector privado también iban a percibir la misma cifra. Sin embargo, el mismo Sica se encargó de poner en duda de que sean $ 5.000 al remarcar que "no hay que pensar un monto".  A  la incertidumbre de cuánto recibirían los trabajadores debe sumarse el malestar de los empresarios por costear las consecuencias de la crisis.

El vicepresidente de la Unión Industrial Argentina Daniel Funes de Rioja aseguró que “pensar en pagar lo $5.000 es peligroso porque compromete empresas y empleo”. “Nosotros no hemos conversado institucionalmente con el Gobierno sobre el pago de los 5.000 pesos en el ámbito privado”, agregó.

 

 

En declaraciones al programa “Habrá consecuencias” de El Destape Radio, el empresario aclaró que “técnicamente está el camino de las paritarias, jurídicamente la UIA no puede obligar a sus miembros y en tercer lugar hay muchas que no podrán hacerlo”.

En diálogo con El Destape, el vicepresidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), Julián Moreno, señaló que "pedir un bono en la situación que atraviesan las empresas es ridículo". "El Gobierno deberá tener creatividad para aplicarlo porque la mayoría no lo va a poder pagar. Debe ser ideado para no patear la pelota para adelante", explicó.

Respecto a la crisis que atraviesa el sector -que abarcan aproximadamente el 70% del aparato productivo-, Moreno sostuvo: "lo único que nos sostiene es la esperanza, un cambio futuro. Si no fuera por eso ya hubieran cerrado las persianas el 40% de las pymes". "El marco actual, con tasas y dólar por las nubes, es inviable y los trabajadores siempre son los que tiene que poner el hombro", expresó Moreno.