La Cámara del Crimen porteña confirmó el procesamiento contra el joven Rodrigo Eguillor, detenido en una causa por violación, por las amenazas coactivas contra una funcionaria judicial en una fiscalía cuando exigía conocer otra investigación en su contra.

Eguillor, hijo de la fiscal de ejecución penal de Lomas de Zamora Paula Martínez Castro, ganó notoriedad el año pasado cuando se convirtió en un personaje mediático pese a estar denunciado por violación y lesiones, y originalmente fue detenido en el Aeropuerto de Ezeiza cuando daba notas antes de viajar a presenciar el mundial de Rusia.

"Tenés dos opciones, me mostrás la causa por las buenas o por las malas, ¿me entendés?", le advirtió Eguillor a la funcionaria en esa ocasión. El episodio tuvo lugar el 23 de noviembre al mediodía cuando Eguillor llegó a la fiscalía de instrucción 22 y fue atendido por la secretaria María José Ballestero, con el fin de tomar conocimiento de una causa en su contra.

 

 

"Me voy a quedar acá hasta que vea la causa y si no vas a ver lo que te va a pasar, ¿me entendiste?. Vos no sos nadie, mi mamá es fiscal de Lomas de Zamora. Yo me estoy por recibir de abogado y vos no sos nadie, así que andá dándome la casua porque yo me quedo acá también", dijo. Incluso, luego de obtener el expediente e ir a fotocopiarlo, finalmente desistió de hacerlo por no tener dinero consigo y se retiró.

Eguillor está detenido con prisión preventiva por el delito de "abuso sexual con acceso carnal" contra una chica de 22 años en un departamento de San Telmo el pasado noviembre, cuando el joven intentó simular que la salvó porque se quería suicidar.

"Gritaba con gritos desgarradores, decía ‘ayuda, me quiere matar’ y al mismo tiempo se veía que el chico la forcejeaba para meterla adentro del departamento. Empezó a pegarle trompadas muy fuertes en la cabeza a la chica; la agarraba con un brazo rodeándole el cuello y con la otra mano le pegaba las trompadas", dio cuenta una vecina cuyo testimonio fue tomado en cuenta por la Cámara al confirmar la acusación que en primera instancia fijó el juez Carlos Bruniard.

Lo primero que los jueces tuvieron en cuenta fue el propio testimonio de la víctima que –según los médicos- es "lúcida, globalmente orientada", con "angustia, miedo, nerviosismo, con conciencia de síntoma y situación, coherente, de ritmo conservado" a la par que niegan que haya "ideación delirante".  Además, los médicos establecieron escoriaciones en distintas partes del cuerpo incluso en zona paragenital, por lo que dan por acreditado la "violencia física".

No sólo está el testimonio de la vecina en cuanto a los gritos que escuchó sino de la hermana de la víctima, a quien ella llamó por teléfono en medio de los hechos, y que recuerda que le dijo que Eguillor la "quería matar" y le pedía ir a buscarla con policías.

"Cabe responder que el Cuerpo Médico Forense concluyó que, aunque Eguillor presenta un grave trastorno sociopático de personalidad con abuso mixto de drogas, tal condición no afecta su normalidad desde la perspectiva psicojurídica y que contó con adecuada comprensión y dirección de sus acciones", expusieron los jueces.