Mónica Müller: “La pandemia potencia el racismo y la xenofobia”

La médica, que reedita su libro Pandemia, explica cómo se multiplica un virus y cuenta cómo se consigue la inmunidad.  

05 de abril, 2020 | 00.05

"La Gripe Española nació en Boston y la Gripe A en un criadero de cerdos de una empresa de Estados Unidos, pero nadie ataca a un soldado de Bostón o a una firma norteamericana", afirma la médica Mónica Müller al otro lado del teléfono y molesta porque el coronavirus nos solo trae serios problemas a la salud, también despertó la xenofobia y el racismo. 

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Müller es autora del libro Pandemia: Virus y Miedo (Paidós), obra que reconstruye buena parte de la historia de los virus desde la Gripe Española desatada en 1918 hasta el coronavirus.

El libro muestra cómo se gesta un virus, como se propaga y qué ocurre luego de que la pendemia termina al conseguirse inmunidad. 

"La peste bubónica, la fiebre amarilla, el virus del Nilo, el ébola, la rabia, la psitacosis, el hantavirus, la tuberculosis bovina, la viruela de los monos, la enfermedad de Lyme y muchas cepas de gripe saltan con facilidad de otros animales al humano y pueden producir pequeños brotes o grandes epidemias de gravedad variable", explica la autora en la obra. 

- Usted adelantó en 2008 la llegada de un virus que luego fue denominado Gripe A ¿Cómo es posible adelantar la aparición de un virus? 
-Desde el 2002, la Organización Mundial de la Salud alertaba sobre la posibilidad de que un virus nuevo afecte a la población. Allí registraban la trayectoria de vuelo de las aves silvestres, entre las que había muchas enfermas de gripe aviar. Lo que ocurría es que si algún cerdo comía un ave contagiada y a su vez un humano le contagiara la gripe entonces en la tráquea el cerdo podía alojar ambos virus y provocar la formación de uno nuevo. Eso finalmente pasó en una granja ubicada en México, pero que era propiedad de una empresa de Estados Unidos, donde se supo después que los cerdos estaban hacinados. 

-¿Qué efectos sociales puede tener el virus en las sociedades?
Hay mucha discriminación y xenofobia que prende como si fuera un fósforo en madera seca. Se cuestiona lo que comen los chinos y culpan a los chinos. A quiénes comen algo distinto le atribuyen la culpa. La idea es que son culpables de los que nos pasó. Es un horror. El H1N1 apareció en México, pero en una granja que era de Estados Unidos, mientras que la Gripe Española, pese a su nombre, surgió en Boston. Impresiona mucho cómo se busca un culpable que nunca que va a ser el soldado de Boston. También se observa que muchos buscan teorías conspiranoides que no tienen ningún asidero. 

-¿Qué efectos puede tener en la salud el coronavirus fuera del contagio? 
-Lo veo en mis pacientes que son personas hipersensibles o muy ansiosas que me llaman dos o tres veces por día con síntomas que son aquellos que ven en la prensa.  Aparecen entonces síntomas físicos que copian por ansiedad los síntomas que ven en la televisión. Me preguntan si los dolores de espalda son manifestaciones de la enfermedad. También pasa que cuando muere alguien famoso y la prensa revela la enfermedad, entonces los pacientes creen tener ese mismo problema. 

-Leiste archivos de prensa de 1918, también historias médicas y el testimonio de los pacientes ¿Qué fue lo que más te sorprendió de la Gripe Española? 
-Primero que entre 1918 y el 2008 no se hablara del virus. Lo segundo es la cantidad de personajes conocidos que la padecieron como los padres de la escritora Mary McCarthy que habían muerto durante la epidemia y que un guardia del tren quiso tirarlos en el desierto porque tenían síntomas.  Recuerdo que Munch, autor de El Grito, la sufrió y sobrevivió. Es una gripe que mataba rápidamente sin dar demasiados síntomas.  Era una gripe además que atacaba a personas jóvenes y eso bajaba de forma drástica la expectativa de vida. 

-En el libro mostrás que el pánico lleva a las personas a tomar recaudos que nada tienen que ver con los virus 
-Sí, eso me recuerda a que cuando éramos chicos estaba en Argentina la poliomielitis que yo la viví como una aventura. Correteábamos con mis hermanos y pintábamos los árboles de blanco, porque alguien dijo que había que pintarlos con cal. También nos podían alcanfor en el cuello. En mi curso dos nenas tuvieron la polio y ninguna de las dos volvió al curso. Una de ellas murió. Las personas enviaban a sus hijos a la costa o a la casa en el campo para evitar los contagios. Era muy extraño observar la desesperación que generaba la muerte de jóvenes y que no hubiera formas de evitarla. 

-En tu libro explicás que los virus no son seres vivos ¿cómo se constituyen por primera vez y como se propagan? 
-La biología siempre se pregunta cómo existen. Para la biología los seres vivos son aquellos que nacen, se reproducen y mueren, con los virus no pasa eso. Los virus existen y en algún momento se diseminan para atacar. Para poder propagarse se multiplican con células vivas, se monta sobre ellas y le inyecta su ADN o ARN, es decir su información genética. Entonces le cambian su identidad para transformarse en una fábrica de virus. Es una maquinaria impresionante. 

-¿Cómo se sale de una pandemia y cuál es la importancia de la inmunidad? 
-Se termina la pandemia  cuando se logra una inmunización por medio de la vacuna o cuando ya hubo una buena proporción de individuos infectados. Cuando esa maquinaria programada para la supervivencia que es el virus ya infectó a una cierta cantidad de individuos, ya tiene problemas para propagarse. Hay algunos que van a tener los anticuerpos por haber tenido la enfermedad y hay otros que van a tener lo que se llama como inmunidad de rebaño. Hoy el virus pasa de forma fácil, porque casi nadie lo tiene, cuando se da la inmunidad de rebaño el virus no puede pasar entre las personas porque no encuentra cuerpos vulnerables.  En estos años todavía hay muchos casos de H1N1, pero ya no es una amenaza constante para la sociedad.

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