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“El cambio de gobierno mejora la expectativa del empleo en 2016”, tituló La Nación en una nota publicada el 10 de Noviembre de 2015. Luego, aseguraba que “desde el próximo 10 de diciembre, con Mauricio Macri o con Daniel Scioli en la cúpula del poder, se abrirán nuevas perspectivas para el empleo privado en el país. El simple cambio de gobierno ya mejora las expectativas entre las grandes empresas privadas”. Otra nota del mismo mes señalaba que “Los inversores parecen moverse por fuera de la "campaña del miedo" y que “las cotizaciones de los títulos y acciones se mueven con la expectativa de un cambio de ciclo. No hay gran misterio, ni análisis profundo, para explicar que en definitiva llegue un giro político. Sólo eso lo que sigue dando aire al mercado”.

¿Por qué recordar estas notas ? Porque desde hace varios días que algunos medios, periodistas y analistas aseguran que con la fórmula Macri- Pichetto, “los mercados” mejoraron su expectativa para la economía del país. En este marco, se hace necesario analizar, en primer lugar, que son “los mercados”; si es posible definir los próximos años de la economía local con solo el pronunciamiento de una fórmula presidencial y por último ¿Qué pasó con las notas anteriormente citadas y la actualidad?

Se habla de “los mercados” como algo abstracto, por encima y por fuera de lo social, por encima y por fuera de las prácticas cotidianas de cada individuo y, lo que es peor, como una mano invisible que hace y deshace pero que se ve modificado por la postulación a presidentes y vice de Macri y Pichetto. Según indicó el antropólogo Arjun Appadurai en Hacer Negocios con las Palabras, “en la actualidad es posible identificar una serie de prácticas mágicas en el corazón del capitalismo global y, en particular, en los sectores financieros. Esas prácticas tienen como premisa una fe general, absoluta y en apariencia trascendente en el mercado”. Este aparece como fuente de orden, como exterior a los individuos pero que determina la conducta. Se construyó como entidad abstracta, casi mágica.

Iara Hadad, socióloga especializada en Sociología Económica, explicó que desde el sentido común e incluso desde el saber “experto” hablamos del mercado y no nos tomamos el tiempo de explicitar a qué nos referimos sobre el mercado.

“En realidad hay anclajes institucionales, de actores y agentes que están operando en los mercados. Hay un término de una colega, Soledad Sánchez, quien trabajó la dinámica de los mercados financieros y utiliza el término de comunidades financieras. Ese término nos da lugar a pensar en la heterogeneidad de los actores que están operando y movilizando recursos”, indicó y añadió que no solo operan banqueros e inversores en los mercados, sino también hay expertos en economía, agentes de la prensa y funcionarios judiciales, entre otros.

De esta manera aseguró que las finanzas atraviesan el campo de banqueros e inversores y que la judicialización de la venta de dólar futuro, por ejemplo, se podría pensar como un puente entre el mundo financiero y otros espacios.

En este sentido, es destacable dar cuenta del análisis realizado por la periodista Julia Strada a días de presentarse la fórmula de Juntos por el Cambio quién indicó que “la variación del riesgo país en los dos días posteriores al anuncio de cada una de las fórmulas fue similar. Fernández-Fernández: -6,15% (17 a 21 de mayo, ya que 18-19 no fueron hábiles, Macri-Pichetto: -6,19% (11 a 13 de junio). Además explicó que incluso analizando la variación del Riesgo País desde el mismo día en que se anunció la fórmula Macri-Pichetto (martes 11, si bien fue 1 hora antes del cierre de la medición), la variación es de -9%. “No es sustancialmente más pronunciada que con Fernández-Fernández”.

Por su parte el dato más interesante para tener en cuenta, según Strada, en esta supuesta “explosión” de los mercados es que “el Riesgo País viene bajando en Argentina desde comienzos de junio, siguiendo una dinámica global”.

En el medio de este furor se conocieron algunos datos relevantes que no hay éxtasis bursátil que puedan tapar. Por un lado, creció la deuda pública y 89,2% del PBI en el primer trimestre del año, cuando el último trimestre de 2018 había sido de 86,2%. El INDEC también mostró los números de inflación que fue 3,1 por ciento en Mayo y casi 60% interanual. Como si esto fuera poco el desempleo volvió a ser de dos dígitos como hace 13 años, llegó a 10,1%. Podríamos decir que 1 de cada 10 argentinos y argentinas que busca empleo, no lo tiene pero hay otro dato relevante y es que de los pocos empleos que se crearon (143.000 empleos nuevos) fueron puestos precarios.

Lejos de lo vaticinado hace cuatro años por (nuevamente) periodistas, analistas y consultores que señalaban que había nuevas perspectivas del empleo privado en la Argentina, lo que se viene observando es un deterioro total de la situación laboral en el país ¿Acertaran quienes aseguran que con la fórmula Macri- Pichetto se podrían dar nuevos aires en la economía? De culpar a la luna estamos a un solo paso.

La situación es compleja. Más que esperar resultados mágicos en base a fórmulas lo que se hace evidente es que continuar con este programa económico no mejorará la situación económica local. Como señaló, el economista Matías Kulfas, lo que es urgente es un “acuerdo nacional” (aunque esas palabras suenen vintage), y, entre otras cosas, impulsar el desarrollo de nuevos proyectos productivos. Continuar por la misma senda es profundizar el endeudamiento, la inflación y la desocupación. Tres componentes centrales para evaluar (por “los mercados” y por la población) los signos positivos de la economía.

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