La muerte de Nisman: prestigioso perito desarticuló el estudio de la Gendarmería

Se trata del especialista en el análisis de Patrones de manchas de sangre, Juan Edson Santos Lovatón. Cómo fue el cruce que mantuvo con el gendarme Carlos Barrionuevo, médico legal que intervino en el polémico estudio que realizó la fuerza 

23 de enero, 2020 | 13.51

"El peritaje de Gendarmería tiene errores de principiante". Con esa sentencia, el prestigioso perito Juan Edson Santos Lovatón criticó el estudio interdisciplinario mediante el cual la fuerza de Seguridad sostiene que el fiscal Alberto Nisman fue asesinado en el baño de su departamento, ubicado en el edificio Le Parc.  

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Santos Lovatón, que dialogó con El Destape, es un reconocido especialista en lo que hace al estudio de los patrones de manchas de sangre, una disciplina de la criminalística clave para resolver crímenes. Es una técnica que permite impulsar o descartar hipótesis de investigación. ¿Qué se analiza o proyecta? Los eventos físicos que dieron lugar al origen de las mentadas salpicaduras. En el caso del fiscal que estaba a cargo de la UFI AMIA hasta el día de hoy se discute la distribución de las manchas que había en el baño. Para el perito Luis Olavarría, quien trabaja en la defensa de Diego Lagomarsino, el análisis pormenorizado de los distintos puntos y líneas de sangre explican que el fiscal se suicidó. Por su parte, la querella y la Gendarmería sostienen que, justamente, los mismos rastros evidencian que hubo terceras personas (para la fuerza de seguridad hubo dos). Hace menos de dos años, Santos Lovatón cuestionó esto último en un Congreso y provocó la ira de uno de los peritos de la fuerza que comandaba la ministra Patricia Bullrich. 

El 5 de abril de 2018, el reconocido perito peruano estaba disertando en el Primer Congreso Internacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la República Argentina cuando de repente lo increparon: “¡Mentiroso! ¡Mentiroso!”. Quien le estaba gritando, desencajado, era el comandante principal Carlos Barrionuevo, médico legista de la Gendarmería Nacional que intervino en el polémico estudio interdisciplinario que realizó esa fuerza en el caso Nisman. Estaba entre los oyentes y lo tuvieron que sacar del auditorio. ¿Por qué la agresión? Porque Santos Lovatón estaba exponiendo sobre “Serología Forense y Análisis de Patrones de Manchas de Sangre” y criticó en duros términos el trabajo que realizó la institución que respondía a las órdenes de Bullrich. Este episodio, que pudo reconstruir este medio en base al testimonio de testigos, ocurrió en la sede del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba.

Todo indica que Barrionuevo no tenía noción de a quién estaba criticando: la propia Gendarmería citó como bibliografía en su peritaje al libro del perito peruano, “Análisis reconstructivo forenses por patrones de sangre”. Así se desprende de la página 174 del polémico estudio donde se hace referencia a los “pilares fundamentales de consulta y cita bibliográfica" del trabajo. Es una de las tres obras que se mencionan en el apartado sobre el estudio de las manchas de sangre y el único en español. Y eso no es casualidad. Santos Lovatón es una referencia en la materia: es perito criminalístico y analista forense de la Policía Nacional del Perú, reconocido internacionalmente, con 20 años de experiencia en el campo. Es presidente del Instituto Peruano de Ciencias Forenses, miembro de la Academia Internacional de Ciencias Forenses y de la Red Latinoamericana de Entomólogos Forenses.

Santos Lovatón habló con El Destape y explicó que el peritaje de Gendarmería tiene errores groseros, sobre todo, en una salpicadura sobre la que se basa la GNA para fundamentar que la muerte de Nisman fue un homicidio. Su palabra tiene especial relevancia porque la pericia de la fuerza volvió a estar en la agenda mediática y política luego del quinto aniversario de la muerte del fiscal y del reciente pedido de juicio político que inició la Coalición Cívica en el Congreso contra la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, a quien quiere remover del cargo por decir que se debe revisar el estudio interdisciplinario de la fuerza.

La mancha en el lavabo

Santos Lovatón aseguró a este medio que la interpretación que hizo la Gendarmería de una mancha de sangre clave es “absurda”. Y marcó varios yerros del peritaje que hizo la fuerza.

Uno de los puntos centrales de discusión del caso Nisman es la lectura de una mancha vertical que hay en la zona de lavabo, en el baño. Según como se lea esa marca, se ubica a Nisman de una forma (arrodillado mirando hacia la bañadera, según Gendarmería); o de otra (parada frente al espejo, de acuerdo a la defensa). Esa salpicadura es central porque determina la posición del fiscal. La lectura que hizo de ella Santos Lovatón fue lo que molestó a Barrionuevo dos años atrás.

“Ellos dijeron que esa mancha es un patrón de retrosalpicaudra pero no reúne ninguna de sus características. Cualquier perito lo sabe, jamás puede tener ese patrón. Es absurdo”, afirmó el reconocido perito peruano.

La retrosalpicadura o Backspatter es la sangre que emerge del orificio de entrada de una herida. “Es una salpicadura de alta velocidad y tiene determinadas característica: provoca gotitas menores a un milímetro, que aparecen en forma de rocío y de distribución radial. No son como las que estamos viendo sobre el lavabo. No se corresponde con el tamaño, patrón ni dispersión”, explica el especialista a El Destape. “Esa mancha (la del lavabo) corresponde a otro patrón: es de dispersión lineal, de gran volumen. No hay gotitas de microsalpicaduras allí. Y además presenta filamentos mucoides y espacios de burbujas de aire, lo cual podría orientar al perito de que podría venir de la boca”, agregó. 

El experto peruano también señaló que un arma como la Bersa calibre 22 que utilizó Nisman produce muy pocas retrosalpicaduras porque “es de baja potencia. A veces hasta pasan desapercibidas”.

Estas explicaciones cuestionan toda la proyección que hizo Gendarmería.

“Hay que conocer la dinámica de un incidente de este tipo. La gente, por ejemplo, cree que uno se mete un tiro en la cabeza y se cae para atrás. Eso es todo un proceso que se llama ‘el desplome’. Normalmente tras un disparos en la cabeza termina saliendo sangre por la nariz, la boca y los oídos en el momento del desplome. Por eso, en el interín del desplome se pudo haber desplegado sangre a través de la boca hacia el lavabo (que es lo que sostienen quienes aseguran que Nisman estaba solo en el baño). Eso tiene que ser objeto de estudio pericial. He visto hechos parecidos y casi siempre se produce ese fenómeno”, añadió Santos Lovatón. 

El policía y biólogo también hizo foco en las imágenes de la mano de Nisman, donde “se ven retrosalpicaduras”. Estos rastros, según el especialista, implican que el fiscal gatilló el arma y no lo hizo otra persona. De hecho aparecen los mismos patrones en las dos manos, lo que choca -una vez más- con la postura de la Gendarmería, que sostuvo que los brazos del fiscal estaban hacia abajo, por el efecto de la ketamina.

“Además se ve un vacío en la mano derecha del fiscal. En la literatura de los patrones de manchas de sangre está claramente descrito ese patrón. Significa que hubo un objeto que estuvo por encima de esa mano, probablemente la mano izquierda de Nisman, sujetando el arma. Por eso se produce este vacío notorio. Lo mas interesante es que en los dedos de la mano hay retrosalpicaduras, en pequeñas cantidades. Eso que prueba que es la mano que dispara el arma. En las dos manos hay retrosalpicaduras”, continuó Santos Lovatón con su análisis. 

Otros patrones que el perito señaló al El Destape y cuestionan lo que sostiene la Gendarmería son los siguientes:

  • “Hay un típico patrón sobre los labios (del fiscal) que habla del ‘lanzamiento interrumpido’, que es un patrón interesante que nos indica probablemente de un desplome hacia atrás de Nisman, impactando la cabeza contra la puerta y el piso, lo que genera ese patrón. Pareciera que fuera un escurrimiento en contra de la gravedad, que la sangre en lugar de ir para abajo fue para arriba”. 

 

  • El especialista también criticó a quienes sostienen que el cuerpo del fiscal fue movido. ”Otro patrón que se puede distinguir y es claramente notorio es el polo blanco que está con un líquido amarillento. Una persona que alguna vez ha ido a una escena del crimen sabe que 15 o 20 minutos después de la muerte la sangre tiende a coagular. Forma coágulos. Y eso hace que se separe el suero de la sangre. Lo que vemos en el polo no es que movieron al cuerpo sino que es el suero sanguíneo que ha sido absorbido por capilaridad por el polo. Eso también cualquiera que alguna vez haya ido a una escena del crimen de este tipo se daría cuenta muy fácilmente”.

-¿De las fotos que observó, pudo interpretar si hubo terceras personas o no en la escena del baño? - le preguntó este cronista a Santos Lovatón.

-Hay un criterio que yo uso en una escena de este tipo. Ves un cuerpo en un baño pequeño y un gran charco de sangre en el piso. Lo primero que puedes esperar es encontrar huellas de pie descalzo o de calzado que te pueden orientar de que hubo más de una persona en la escena. Es bien difícil en una escena de ese tipo no pisarla o no ensuciarse los zapatos con sangre. La escena esta limpia en el sentido de que no hay huellas. Salvo que el asesino haya levitado para salir del baño. Es una típica escena que dice que solo hubo una sola persona. 

-¿Existe la posibilidad de que alguien dispare y pueda salir de ese baño antes de que la sangre se despliegue? 

-Tuve la oportunidad de ver la recreación que hace Gendarmería en la serie de Netflix. Se ve que acomodan el cuerpo y luego tiran el arma por detrás. En ese contexto, la sangre ya está en el piso del baño. Entonces necesariamente tendrían que haber tomado un contacto o por lo menos haber dejado un vacío que haya indicado la presencia de calzado. Por las fotos que he logrado ver, la escena está limpia. 

¿Qué dice la Gendarmería?

El peritaje interdisciplinario que realizó Gendarmería (que no es una fuerza que se dedique a realizar ese tipo de trabajos a diferencia del Cuerpo Médico Forense) data de 2017, dos años después de que Nisman fuera hallado muerto en el baño de su departamento y cuando la jefa civil de la fuerza era la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. De acuerdo a ese estudio, el fiscal fue drogado con ketamina y asesinado por dos personas (se diferencia de lo que sostiene la querella para la que hubo un solo homicida). Hasta ubican la data de muerte con una hora precisa: las 2.46 de la madrugada. La data de muerte siempre es un intervalo. 

Entre otras cosas, Gendarmería sostiene que a Nisman lo sujetó una persona (porque estaba drogado) y otra le disparó.

Lo ubican arrodillado, mirando a la bañadera, de costado al lavabo. Según Santos Lovatón las marcas de sangre que hay en el baño no concuerdan con ese estudio interdisciplinario que ahora se quiere revisar.

Entre las tantas irregularidades del trabajo de la Gendarmería se destaca que fue adelantado por Clarín: “Nuevas pericias oficiales sostendrán que a Nisman lo asesinaron”, publicó el matutino el 28 de mayo de 2017. En esa misma nota se aseguraba que “harán una reconstrucción total de los hechos”. Es decir: no habían terminado el trabajo pero ya se conocía su resultado.

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