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A pesar de que cada vez se producen más alimentos en el país, Mauricio Macri incrementó la cantidad de personas que no cubren sus necesidades nutricionales básicas, conocido como indigencia. Alberto Fernández desarrolló el plan integral “Argentina sin hambre” para atender esta crisis y del que presentará sus lineamientos generales hoy a las 10 en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA.

“El hambre, la desnutrición y la malnutrición causan daños irreparables que deben ser prevenidos y abordados en forma urgente, estratégica e integralmente con recursos suficientes por parte del Estado y con el compromiso de todos los sectores de la comunidad nacional”, reza el documento de trabajo del Frente de Todos al que accedió El Destape.

Contiene tanto acciones urgentes, como locales y estructurales, que se dividen en seis ejes. Los objetivos consisten en una mejor alimentación y nutrición; bajar el precio de los alimentos; generar más ingresos para las familias; romper el círculo de hambre-exclusión-pobreza; crear empleos; articular en red alimentación con salud, educación, desarrollo local y generación de trabajo; y por último, implementar un sistema de alimentación sustentable y sostenible desde la producción hasta el consumo (mejorando prácticas, producción y precios).

El problema será atendido con una labor conjunta entre el Ministerio de Desarrollo Social, de Educación, de Salud y de Producción y Trabajo. Además, trasversalmente desde el Gobierno nacional, los provinciales y municipales. El programa contará con cinco pasos: 1) Consejo Federal Argentina Sin Hambre 2) acceso a la canasta básica de alimentos 3) canales de comercialización y economía social 4) Programa Nacional de Seguridad Alimentaria 5) Sistema Federal de Financiamiento.

El Consejo Federal Argentina Sin Hambre estará integrado por universidades, sindicatos, cámaras empresariales, iglesias, organizaciones sociales y otros actores locales. Será un espacio institucional de articulación entre los estados y los distintos sectores de la comunidad con el objetivo de contribuir a garantizar la seguridad nutricional de la población. Creará también el Observatorio Interdisciplinario “Argentina Sin Hambre” con la función de realizar el monitoreo, seguimiento y evaluación del plan.

Para garantizar el acceso a la canasta básica de alimentos el Gobierno regulará los precios de los productos que la integran. Además, creará por ley el programa Precios Cuidados (al estilo del original, ideado por el ex secretario de Comercio Augusto Costa).

También fortalecerá y ampliará la Tarjeta de Alimentación, y le devolverá el IVA sobre los productos de la canasta básica de alimentos a las familias más pobres, prioritariamente los beneficiarios de la AUH y la asignación por embarazo, la pensión y jubilación mínima, y pensión por discapacidad.

Se enfocará además en los productos saludables, a los que les reducirá el precio, e implementará una nueva canasta básica de este tipo de alimentos: creará una gran red de círculos de productores locales y consumidores para comprar a precios baratos frutas, verduras, lácteos y carnes. Por otra parte, realizará un control sanitario y nutricional, mejorará el alimento escolar y elaborará una Canasta Básica Alimentaria de Primera Infancia.

Para mejorar los canales de comercialización y economía social promoverá la sanción de una Ley de Góndolas, para garantizar variedad de marcas en los productos alimenticios, mayor competencia y baja del precio de los alimentos. Además, buscará promover mercados locales de cercanía, almacenes campesinos y ferias populares para el mercado interno.

La economía social y la agricultura familiar serán claves en este punto, ya que Alberto Fernández les entregará créditos a tasas bajas e incentivos. Potenciará la agricultura familiar, campesina indígena, como productora de alimentos para el mercado interno. Asimismo, conformará una figura colectiva de cooperativa de la agricultura familiar, con un régimen especial impositivo, para promover la comercialización conjunta y a escala.

Les devolverá roles al INTA, INTI e INAES, abandonados por Macri, ya que pasarán a generar programas de articulación conjunta para posibilitar todo lo anterior.

El Programa Nacional de Seguridad Alimentaria realizará la articulación de controles de salud en jardines de infantes y en escuelas primarias y secundarias, desarrollará planes de educación y nutrición saludable. Un punto destacable es la transformación progresiva a la que apuntará, para que los comedores comunitarios pasen a ser centros comunitarios de seguridad alimentaria y nutricional, donde junto a la alimentación se brinde el cuidado de la salud, controles sanitarios y educación nutricional.

Además, contará con la inclusión de la educación nutricional en todo el sistema educativo y el financiamiento de la investigación científica al servicio de la alimentación y la educación.

Por último, el Sistema Federal de Financiamiento sacará su presupuesto de un Fondo Federal de Alimentación y Nutrición sobre un la base de un porcentaje del presupuesto nacional. Comprará desde el Estado a los productores de la economía social y popular, de la agricultura familiar y campesina y a micro y pequeñas empresas. También se encargará de transferir recursos de Nación a provincias y municipios.