En el día del Orgullo LGBTIQ, condenaron a una joven por besar a su esposa en el subte

Mariana Gómez fue condenada a un año de prisión en suspenso en la causa en la que se la acusaba por “resistencia a la autoridad” cuando fue detenida por besar a su esposa.

28 de junio, 2019 | 13.03

Un  fallo para la vergüenza. Este viernes 28 de junio Mariana Gómez fue condenada a un año de prisión en suspenso en la causa en la que se la acusaba por “resistencia a la autoridad” cuando fue detenida por besar a su esposa, Rocío Girat, en la estación Constitución en octubre de 2017. La fecha que eligió parece una provocación ya que hoy se conmemora el Día del Orgullo LGBT.

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Partidos de izquierda, organizaciones de Derechos Humanos y referentes de la comunidad LGBT acompañaron a la jóvenes judicializadas por su identidad sexual. Tras escuchar la condena, Mariana Gómez se desmayó a la salida de los tribunales. Según contaron sus allegados, la joven habría sufrido un ataque de nervios.

En la audiencia del miércoles, la fiscal Diana Goral y el abogado defensor, Lisandro Teszkiewicz, expusieron sus alegatos. Goral solicitó una pena de dos años de prisión para Gómez por el “delito de resistencia a la autoridad en concurso real con el de lesiones graves", mientras que la defensa de la joven pidió la absolución.

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Los hechos

El 2 de octubre de 2017 pasado el mediodía, Gómez y Girat estaban bajo el domo que se encuentra frente a la estación de trenes de Constitución. Durante el juicio, Girat contó que ella y su esposa “estaban tranquilas”, conversando y fumando, cuando un empleado de Metrovías, José María Pérez, se acercó a Gómez para pedirle que deje de fumar. Cuando la acusada respondió que no había cartelería que indicara que estaba prohibido fumar en ese espacio --y que había otras personas fumando en el lugar--, Pérez llamó a un oficial de la Policía de la Ciudad, Jonatan Maximiliano Rojo , quien le dijo a Gómez, “che pibe, apagá el cigarrillo”.

En su declaración ante la jueza, Gómez aseguró que ella intentó irse del lugar, pero que Rojo “me ponía la mano en el pecho y me decía ‘quedate acá que vas a ser detenido’” y comenzó un forcejeo entre ambos. Según el relato de la acusada, el oficial llamó por handy a una compañera, Karen Villarreal, y, en medio del forcejeo, “Rojo me tuerce el brazo y me tira para atrás”, por lo que Gómez agarró del pelo a Villarreal “para no caer” y, en el proceso, le arrancó parte del cabello. Los dos agentes la redujeron, la esposaron y la trasladaron a la estación policial que está en la estación Boedo de la Línea E. Horas después fue liberada.                                                                             

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