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“El recuento provisional funcionó de forma totalmente defectuosa”. La frase proviene de un informe judicial que reconoció el mal funcionamiento de los sistemas de la empresa Smartmatic utilizados durante las PASO. Fue elaborado por veedores informáticos del Consejo de la Magistratura, tal como había requerido en su momento la jueza electoral María Romilda Servini ante el amparo presentado por los apoderados del Frente de Todos. Los defectos del sistema de Smartmatic, tal como reveló El Destape hace meses y en las semanas previas a las elecciones, son ciertos y evidentes. Pero este informe que ahora va a evaluar Servini de Cubría es un análisis superficial, sin documentación ni datos que respalden sus conclusiones a incluso con contradicciones internas pese a que su extensión (al menos la enviada a los partidos políticos) es de apenas una hoja más 3 líneas de recomendaciones.

La cadena de montaje electoral entregada a Smartmatic tiene dos partes. El software de transmisión de los telegramas desde las escuelas al centro de cómputos y el sistema de recuento provisional de los votos. Para los veedores, sólo hubo problemas en el segundo, aunque tampoco argumentaron ni informaron datos que sostengan que la transmisión funcionó correctamente ni que los defectos que marcaron fueran los únicos y menos aún los relevantes. El informe lleva la firma de Juan Franchino, director general de Tecnología del Consejo de la Magistratura. Este medio informó que los servidores del Consejo de la Magistratura tienen 89 vulnerabilidades conocidas, por lo que era difícil que sus responsables estuvieran a la altura de evaluar el funcionamiento de los sistemas de Smartmatic. Lo escueto de este informe refuerza esa hipótesis.

Los veedores informáticos afirmaron que “el recuento provisional funcionó de forma totalmente defectuosa” y enumeraron 4 puntos: 1) No se pudo poner a funcionar en la sala de veedores; 2) Funcionó sólo un rato en las terminales de los fiscales; 3) Tuvieron que bajar la aplicación de fiscales; 4) A pesar de tener información suficiente a las 21.15, no pudo dar información hasta las 22.30. Ante esto, recomendaron que “sería necesario que la empresa Smartmatic mejore substancialmente la aplicación de consulta y la Dirección nacional Electoral (DINE) haga pruebas intensivas sobre la misma”.

Apenas se conoció este informe llegaron las reacciones de varios especialistas. Iván Arce, uno de los expertos en seguridad informática más reconocidos del país, escribió en su cuenta de Twitter: “El ‘informe’ tiene media pagina de conclusiones técnicas. No presenta absolutamente ningún detalle ni evidencia que permita constatar las afirmaciones que hace”. Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre, recalcó “algo importante: los veedores judiciales TAMPOCO tuvieron acceso al código fuente, pese a que dicen que el sistema de escaneo fue desarrollado por Smartmatic pero le pertenece al Correo Argentino”. Es un punto clave, ya que nadie excepto el Gobierno y la propia empresa tienen acceso al código fuente, el ADN del programa, negado a la oposición pese a que el propio pliego establecía que tenían que entregarlo 30 días antes de las elecciones. Era un tiempo insuficiente, pero fue peor la realidad. Nunca permitieron que nadie lo vea, menos que menos que se audite. El informe dice: “Teniendo en cuenta que no se contaba con los archivos fuente del programa en ejecución, la tarea fue de supervisión funcional del operativo”. Es como si un médico dijera que va a evaluar si un paciente tiene colesterol alto sin tener acceso a sus análisis de sangre y mirando a la persona mientras está tapada con una sábana.

El informe asegura: “Durante el escrutinio provisorio se pudo observar que el primer sistema, el de transmisión de telegramas (SDT), que consistía en la novedad en este escrutinio y que había generado dudas, funcionó adecuadamente y en forma segura”. Arce recordó en su cuenta de Twitter: “No pueden haber funcionado ‘en forma segura’ si los firewalls Fortinet que usaron para establecer VPNs con las escuelas desde dónde se enviaban telegramas TUVIERON UN BACKDOOR DE FABRICA”. En criollo: los sistemas tenían una puerta trasera sin seguridad. En palabras de propio Arce: “Smartmatic usa firewalls Fortigate (son baratos) para proteger las redes de los sistemas del escrutinio provisorio. ¿Alguien los auditó ? No ¿Alguien verificó que tuvieran todos los parches de seguridad el día de las PASO ? No”.

El documento tiene incluso contradicciones internas. Al inicio afirma que “la trazabilidad se podía verificar entre las actas tomadas por los fiscales y las copias de los telegramas recibidos que se visualizaban en la aplicación de ‘Consulta de Fiscales’”, pero en las conclusiones reconoce que “tuvieron que bajar la aplicación de fiscales”.

También da cuenta de algo que deja en evidencia al Gobierno. El día de las elecciones, la jueza Servini ordenó que no se difundieran resultados hasta que estuvieran cargados el 10% de Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe. El Gobierno demoró los resultados y el presidente Mauricio Macri reconoció la derrota y mandó a todos a dormir antes de publicar los resultados cerca de las 22.30. Pero el informe que tiene Servini dice, textual, que a las 21.15 se había superado la cantidad de telegramas exigidos por el juzgado. Si es cierto, el Gobierno tendrá que explicar esa demora.

El Frente de Todos presentó un amparo para que Smartmatic no participe del escrutinio, tema que está en revisión por Servini de Cubría. Este informe debería aportar en ese sentido. En paralelo, los fiscales informáticos del Frente de Todos también trabajan en un informe  donde reiteran las críticas al sistema de Smartmatic, como la falta de acceso al código fuente, que no se pudo verificar la puesta en cero del sistema antes de comenzar el escrutinio, y que incluso el propio Franchino, veedor judicial, dijo que no existía un back up.