Mauricio Macri llegó a Córdoba esta mañana, comenzando así su campaña electoral luego de la aplastante derrota provincial del 12 de mayo, donde el gobernador Juan Schiaretti fue reelecto con el 54% de los votos. El Presidente y su jefe de Gabinete, Marcos Peña, saben que con Schiaretti comparten una porción importante del caudal de electores: el votante del campo, conservador y de derecha, el mismo que votó la reelección del dueño del pejotismo cordobés.

La visita a la Central Nuclear de la ciudad de Embalse, a 100 kilómetros al sur de la Capital y a la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) “Brigadier general San Martín”, fueron el pretexto oficial para que Macri regrese a Córdoba a hacer campaña por su reelección, la provincia que en el ballotage de noviembre de 2015 le dio la victoria nacional.

En el vuelo entre Buenos Aires y Córdoba lo acompañaron dos radicales cordobeses de confianza: su ministro de Defensa, Oscar Aguad y Mario Negri, jefe del interbloque de Cambiemos en Diputados. En 2015 Aguad fue candidato a gobernador macrista, y el pasado 12 de mayo, Negri también fue el candidato apoyado por la Casa Rosada, quién alcanzó apenas el apoyo del 22% de los cordobeses. El intendente Ramón Javier Mestre jugó solo, con el sello de la Unión Cívica Radical (UCR) y logró la mitad de los votos de Negri: 11% en toda la provincia.

Los gestos que demostró el Presidente en Córdoba hablan de lo golpeada que está su figura en la que fuera el distrito más macrista del país. Durante la inauguración de la planta de ensamblaje de aerogeneradores que la compañía hispanoalemana Nordex Group levantó en el predio de FAdeA, Macri se sentó al lado de Oscar González, presidente de la Legislatura cordobesa, que oficia de gobernador a cargo, porque Juan Schiaretti está de vacaciones. En el mismo estrado lo acompañó el presidente de FAdeA, el ex directivo de Fiat Auto Argentina, Antonio Beltramone, un hombre de confianza de Macri dentro del grupo SOCMA.

El intendente cordobés Ramón Javier Mestre se ubicó en las sillas de autoridades, en primera fila, frente a Macri, González y Beltramone, al lado del ministro de Industria provincial, Roberto Avalle. En primera fila, también estuvieron Negri, la senadora Laura Rodríguez Machado –la cordobesa es presidenta de la bancada PRO-; y los diputados macristas Gabriel Frizza y Javier Pretto. Detrás de ellos estaba Luis Juez. No hubo foto de Macri con Mestre como en otras ocasiones. En cambio, hubo buena sintonía de los enviados nacionales con Negri.

La 18ª visita de Macri a Córdoba como presidente no había comenzado bien: el intendente de Embalse, el delasotista Federico Alesandri, lo recibió con una cadena de tuits durísima:


Las encuestas que manejan desde el PRO acusan recibo de la mala gestión de la Casa Rosada: en Córdoba apenas llega al 45% de los votos, muy lejos del 70% conseguido sólo hace tres años y medio. Las mismas encuestas ubican con 25% a la fórmula Alberto Fernández –Cristina Fernández, que no tiene aparato en Córdoba, que en las elecciones a gobernador no jugó y todavía no lanzó su campaña.

El destrato para Alesandri y la frialdad con Mestre por parte del Presidente, siguieron tras la visita a la Fábrica de Aviones: Macri fue a almorzar al departamento del empresario de medios y dueño de la radio Cadena 3, Mario Pereyra; en el Chateau Village, un condominio de la zona norte de la Capital. Allí fue invitado por Macri, el viceintendente capitalino, Felipe Lábaque, amigo personal del Presidente.

Pereyra es una especie de gurú de Macri, incluso le sugirió al Presidente que nombre ministro de Turismo a Gustavo Santos, un ex funcionario radical que coqueteó con la transversalidad de Julio Cobos y después fue funcionario de Turismo del primer gobierno de Schiaretti y el último de José de la Sota. A través de la radio Cadena 3, Pereyra no disimula su adhesión a los gobiernos conservadores de Schiaretti y De la Sota en Córdoba y de Macri a nivel nacional.

La vasta audiencia es uno de los pilares que tiene Macri para retener el voto conservador en Córdoba. Sin embargo los indicadores negativos de la economía y la ruptura provincial de Cambiemos, plantean un escenario distinto a 2015. En las generales de octubre no superará el 50% como necesita el PRO para lograr llegar a la segunda vuelta. Incluso, el reparto de las nueve bancas de Diputados que se renuevan, podría quedar en tres para el PJ de Schiaretti, tres para Cambiemos y tres para el espacio Fernández-Fernández. La izquierda, que está en negociaciones de llevar una lista de unidad, pugna por quedarse con uno de esos nueve escaños.

Dentro de una semana, el miércoles 12 de junio es el cierre para presentar alianzas electorales para las PASO del 11 de agosto. El PRO es un hervidero, donde el diputado y ex árbitro Héctor “La Coneja” Baldassi se quedó con el poder de todo el partido, frente a figurones aliados al diputado Nicolás Massot. Éste es el responsable de la ruptura de Cambiemos en Córdoba y de la baja performance de Mestre: encolumnado con el radical macrista Rodrigo de Loredo, Massot mandó a cortar boleta contra Mestre. En el radicalismo aún hay resquemores entre Mestre y Negri; y hay amenazas de ir a las PASO para disputarle la candidatura a Macri y por las bancas cordobesas en Diputados. Es casi seguro que Negri encabezará la boleta de Cambiemos. Y Luis Juez reclama también una banca para el Frente Cívico; ya que no rompió pese a sus críticas y fue candidato a intendente de Córdoba Cambia, el sello armado por la Casa Rosada.

En el PJ tampoco hay normalidad: el gobernador Juan Schiaretti tiene trato telefónico semanal con su amigo, el presidente Macri, e insiste con el armado de Alternativa Federal para dividir el voto peronista y forzar una segunda vuelta entre Cambiemos y el nestorista Alberto Fernández. Las negociaciones las llevan adelante Schiaretti y Macri porque el gobernador tiene una pésima relación con Marcos Peña. El ministro de Gobierno, Carlos Massei, un hombre de su estrecha confianza y uno de los funcionarios con mejor imagen podría encabezar la lista de diputados del PJ. Pero no todos los peronistas están a favor de la alianza con Macri: muchos cuadros medios y delasotistas están hablando con el kirchnerismo cordobés. En 2015, hubo un sector del PJ cordobés que trabajó la candidatura de Daniel Scioli.

Por el lado de lo que fue Unidad Ciudadana, el legislador Franco Saillén, hijo del secretario general del poderoso gremio de recolectores de residuos SURRBAC, Mauricio Saillén, podría encabezar la boleta de Diputados.

En una semana puede haber muchas definiciones, por eso, Macri llegó hoy a Córdoba a tratar de ordenar la tropa y retener su bastión cambiemita. La campaña comenzó.