El vandorismo pasó a la historia como aquella habilidad política que producía la necesaria tensión para confrontar lo suficiente sin romper y luego acordar. Augusto Timoteo Vandor, secretario general de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica (UOM), fue el artífice de una lógica que supo esgrimir en tiempos de gobiernos militares, con Perón en el exilio y el peronismo proscripto, una expresión que parece sobrevivir en la escena política nacional.

Su capacidad se sintetizaba rápidamente en "golpear y negociar". Dicho estilo de alguna manera constituyó uno de los condimentos de lo que se denominó la "burocracia sindical". Esta se configuraba como un estamento que por su poder de movilización, por la presión que podían ejercer en una negociación, así como también por su capacidad de organización para participar políticamente y los recursos que disponía, amenazaba con hegemonizar el espacio político.

En su crítica a la dirección burocrática desde el peronismo revolucionario, John W. Cooke en un trabajo que data de 1967, consideraba que estas direcciones burocráticas no habían tenido otra política de poder que el electoralismo ya sea en frentes que gozaban con la anuencia militar o el apoyo a diversos intentos golpistas. Estas, no eran dos vías antagónicas sino dos hipótesis de un mismo planteo que implicaba la renuncia del peronismo a su razón de ser como instrumentos de las fuerzas trabajadoras para la conquista del poder.

El estilo de Sergio Massa desliza esa misma modalidad en la conducción de su espacio político. Por una lado no condiciona ni limita las declaraciones de muchos dirigentes como en el caso de Felipe Solá, por ejemplo, quien al conocer que el blanqueo de capitales se ampliaba habilitando a los familiares de los funcionarios públicos a suscribir al "régimen de sinceramiento fiscal" remató con vehemencia en la cámara de Diputados: "el niño mimado quiere que su papi pueda blanquear".

Si por citar otro caso, pensamos en la detención de la dirigente de la Tupac Amaru, Milagros Sala, el dirigente del frente renovador Alberto Fernández la calificó como un abuso jurídico de magnitud, "una estupidez política que un gobernador ponga a la Argentina como un país que realiza detenciones arbitrarias, como la Venezuela que él tanto critica". Hasta aquí el acto de golpear. Pero las opiniones, acciones y gestos de estos dirigentes contra la política de gobierno de Mauricio Macri se completan con la fotografía en que aparecen reunidos Massa, Frigerio y Quintana, negociando modificaciones al proyecto de Ganancias.

La filtración no parece ser casual ya que fue la vía utilizada por Sergio Massa para desmarcarse del kirchnerismo, luego que el Frente Renovador votara en la Cámara de Diputados junto al Frente para la Victoria un proyecto de modificación al Impuesto a las Ganancias. La "ancha avenida" es mano y contramano pero parece tener como unica salida a Cambiemos.

Esta modalidad "renovadora" difícilmente pueda representar una alternativa política ya que si bien las declaraciones de sus dirigentes pueden ser escuchadas con entusiasmo por algunos peronistas o kirchneristas, termina siendo un canto de sirenas al acordar finalmente con el oficialismo y sus propuestas.