El mes de mayo, contra muchos pronósticos, incluso de este columnista, cerró con relativa calma respecto de la volatilidad de las variables del primer cuatrimestre. El gobierno festejó el desembolso del Fondo Monetario Internacional por U$S 10.885 millones realizado el último 9 de abril como una clara señal del respaldo del organismo multilateral, muestra del decidido apoyo del presidente Donald Trump al gobierno de Macri.

Sin embargo, una lectura más precisa del comportamiento de las variables en el corto plazo permite apreciar que el costo de la endeble “pax cambiaria” es muy elevado. Los cuadros que continúan describen el desempeño de algunas variables claves del mercado cambiario y financiero desde el desembolso del organismo internacional.

Lo primero que resalta es la caída de las reservas internacionales desde la efectivización del aporte del FMI hasta el último dato disponible suministrado por el BCRA. En apenas 49 días corridos se esfumó la totalidad del desembolso, descendiendo las reservas internacionales en U$S 11.900 millones. La variación negativa fue del 15,35%. Vale subrayar el momento del ciclo anual en que ocurre la pérdida, pues el segundo trimestre del año es el más holgado en disponibilidad de divisas por el ingreso de dólares provenientes de las exportaciones agrícolas primarias.

La primera reflexión sobre este guarismo es que el respaldo internacional, en particular el de los Estados Unidos, no ha reconquistado la confianza de los agentes económicos para la reconstitución de la oferta privada de moneda extranjera. El gobierno debió acudir a un nuevo “perdón” del organismo multilateral, abandonando las bandas de no intervención cambiaria para impedir un salto del dólar al techo de las mismas que hubiera ubicado su cotización arriba de los $51. Además, el ente rector agregó opacidad a su comportamiento al no informar las causas de la venta de reservas.

 

Por la libre intervención en el mercado cambiario, y en refuerzo de que no hay oferta privada de dólares, es que el tipo de cambio mayorista se devaluó en el mismo período de sangría de reservas en un 2,83%, aumentando $1,24 pese al accionar del BCRA.

Los primeros datos del rompecabezas son, entonces, una caída del 15,35% de reservas internacionales y, a la vez, una suba del 2,83% del tipo de cambio mayorista en igual período. Resta ver el comportamiento de la tasa de interés del instrumento de absorción monetaria que emite el ente rector, que obra como referencia en el mercado. La tasa de Letras de Liquidez (LeLiq) subió en el lapso analizado 388 puntos básicos, con una variación del 5,8%. El comportamiento de los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado arrojó un incremento del 6,03% al 24 de mayo (último dato disponible) respecto del promedio de abril. Esta evolución del mercado de pesos revela que la tasa de interés no está actuando como un poderoso atractivo para que los inversores mantengan sus tenencias en pesos. Apenas se sostuvo el stock vigente durante mayo.

Completando las otras aristas del análisis se observa que, a pesar de ser un período de abundancia de divisas y de haber obtenido del Fondo nuevos desembolsos y licencias para intervenir en el mercado cambiario, la caída de un 15,35% de las reservas internacionales no frenó una suba incipiente del tipo de cambio mayorista, ni la suba de la tasa de interés de las LeLiq impulsó una suba relevante en los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado.

 

El pase a revista de estas cuatro variables evidencia la crisis de confianza que sufre el gobierno de Cambiemos y su tremenda incapacidad para otorgarle un rumbo cierto a la economía. El acuerdo inicial con el FMI debió haber sido cumplido ya que contenía dos lineamientos esenciales: un plan de estabilización de las principales variables de la economía (precios, tasa de interés y valor del dólar) y los recursos del organismo multilateral necesarios para alejar el peligro de default para los tenedores de bonos de la voluminosa deuda emitida en el bienio 2016-2017.

Con la efectivización de U$S 38.000 millones desde el 22 de junio hasta la fecha, cifra relevante si las hay, el gobierno se encuentra hoy con las principales variables desmadradas: una tasa de valor de referencia en torno al 70% anual, una devaluación acumulada desde el comienzo de su gestión que supera el 350% y una tasa de inflación proyectada para este año del 55%. La economía cayó el 2,5% en el 2018 y proyecta otro descenso del 2,0% para este año. Además, la desconfianza de los tenedores de bonos soberanos emitidos por la Argentina hizo que el riesgo país, a pesar del ingente y constante respaldo exterior, se ubicara por encima de los 900 puntos básicos.

Todos los analistas económicos se preguntan cómo seguirá este día a día en el comportamiento volátil de los mercados y cuál será el desenlace. El gobierno se aparta aceleradamente de las pautas acordadas con el FMI y el organismo tolera estos incumplimientos, otorgando sucesivos “perdones” que, a su vez, provocan creciente desconfianza en los agentes económicos. La evolución de las variables en mayo son una muestra elocuente de ello. Mientras tanto, el presidente Macri inaugura obras barriales en la Ciudad de Buenos Aires y se dedica a denostar al peronismo.