La fábrica de golosinas Suschen cerró sus puertas en la localidad de Rafael Castillo y dejó en la calle a 101 trabajadores, la mayoría mujeres. La firma, que hacía mielcitas, alfajores, jugos y pipas, tenía más de 40 años de historia. 

"No hubo despidos, directamente hubo abandono de persona. Hace más de 10 días que acampamos en la fábrica porque no nos pagan y el dueño se borró", afirmó Silvia Ayala, delegada en la empresa quien contó que mantuvieron una reunión en la Secretaría de Trabajo sin la presencia del dueño. 

"Yo trabajé ahí hace 20 años. El 90 por ciento somos mujeres y sostén de familia. ¿Cómo hacemos ahora con la situación que vivimos en el país?", preguntó Ayala. 

Las trabajadoras hicieron un escrache en la casa del dueño de la empresa Roberto Duhalde en su casa de Adrogué para exigir el pago de indemnizaciones y de sueldos atrasados. 

"Nos debe una quincena completa, el aguinaldo. Nos pagaba el sueldo a la mitad", afirmó Ayala. La firma Suschen no es la única fabricante de golosinas en crisis: la multinacional Arcor perdió el año pasado 1000 millones de pesos y debió cerrar una planta en Mendoza.

De acuerdo a la Unión Kiosqueros de la República Argentina, por la suba de tarifas, el aumento de los servicios y la caída de la demanda en tres años cerraron 28 mil kioskos, los principales revendedores de golosinas del país.