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Con el último dato del INDEC, que ubicó a la inflación de abril en 3,4%, se consolida la foto de que el último año ha sido una masacre para los salarios argentinos. Solo con cruzar los datos del IPC con la variación salarial da cuenta que los ingresos de la clase trabajadora debería crecer a un 10% mensual en el último bimestre para poder empatarle a la inflación.

La inflación interanual (mayo 2018-abril 2019) acumula un resultado del 55,87%, y se ubica como el guarismo más alto desde 1991, cuando Argentina salía de la hiperinflación. Desde el Gobierno se presentó el último dato como positivo, ya que es menor que el 4,7% de marzo, aunque obviaron que es más alto que el mismo mes del año pasado: 2,7%.

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En ese mismo plazo, los salarios perdieron por goleada: en los primeros diez meses de ese período, el incremento de los ingresos laborales se ubicó en apenas 28,9%. Solo en dos de esos diez meses disponibles los salarios le ganaron a la inflación: mayo de 2018 (2,5% vs 2,1%) y enero de 2019 (3,5% vs 2,9%).

Por el contrario, la inflación pasó por arriba a los salarios en el resto de los meses, siendo el pico el de septiembre del año pasado: 6,5% vs 2,3%. Incluso en el trimestre octubre-diciembre, en donde la inflación intermensual fue a la baja, los salarios se mantuvieron por abajo y no se recuperaron.

El último dato disponible sobre salarios corresponde a febrero de este año. Para poder empatar a la inflación acumulada de este período, en marzo y en abril deberían crecer a un 10 por ciento mensual, una verdadera quimera.

Este último índice mide la variación de ingresos por todo concepto. Esto incluye las actualizaciones por paritarias, como bonificaciones, premios por antigüedad y ascensos que los trabajadores consigan.