Brasil cerca del abismo: la curva de contagios se acelera y crece la mortalidad

Ante la falta de medidas contra el COVID-19, el presidente Jair Bolsonaro se queda cada vez más solo y debilitado en el poder.

04 de abril, 2020 | 13.33

Brasil se precipita hacia el abismo. Las cuentas que lleva el gobierno declaran que más de trescientas personas fallecieron a causa del coronavirus y ya hay casi nueve mil infectados. La curva de contagios se acelera sobre los mil casos diarios y la mortalidad también crece: a esta altura, hay casi cuatro víctimas fatales cada cien positivos. Y Jair Bolsonaro se resiste a tomar medidas de aislamiento a tal punto que es él quien está quedando aislado. Las autoridades de otros poderes del Estado, los gobernadores, miembros clave de su gabinete y su propio vicepresidente lo contradicen en público y actúan como si sus órdenes no tuvieran peso legal. El control operativo de la crisis recayó en manos de su jefe de gabinete, el general Walter Braga Netto. El país se aproxima a un punto de no retorno.

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“Se decidió soslayar a Bolsonaro en todas las decisiones importantes”, le informó un alto mando militar brasileño a un par argentino, según reveló Horacio Verbitsky ayer en Habrá Consecuencias. La maniobra “no equivale a la deposición del Presidente pero sí su reducción a la figura del tipo de un monarca constitucional, sin poder efectivo”, agregó el periodista. El portal DefesaNet, que suele oficiar de vocero de un sector de las Fuerzas Armadas de ese país, dio cuenta de esta noticia y del encumbramiento de Braga Netto, aunque con una diferencia: según esta versión de los hechos, se trató de una medida consensuada con el propio Bolsonaro, que de esta manera busca neutralizar los diversos intentos para desplazarlo del poder, de forma más o menos institucional, que se encuentran en curso.

Braga Netto es un general del Ejército que oficia como jefe de la Casa Civil, cargo que equivale a nuestra jefatura de gabinete, desde mediados de febrero. Sus antecedentes incluyen haber sido interventor de la Seguridad Pública en Río de Janeiro, comisionado por el expresidente Michel Temer. Braga Netto ocupaba ese rol en marzo de 2018, cuando ocurrió el asesinato aún no esclarecido de la concejal del Partido Socialismo y Libertad Marielle Franco, una de las principales críticas de la violencia policial y parapolicial en esa ciudad. La investigación inconclusa ata muchos nudos entre los asesinos de Franco, las fuerzas de seguridad que conducía Braga Netto y la familia Bolsonaro. Uno de los sospechosos fue abatido el mes pasado en un enfrentamiento con otros policías.

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A partir de esta semana, el general ocupa la cabecera de un Estado Mayor de Planalto (nombre de la casa de gobierno), del que también participan la cúpula de las Fuerzas Armadas, el titular del Supremo Tribunal de Justicia, José Antonio Dias Toffoli, y los presidentes de la cámara de Diputados, Rodrigo Maia, y de Senadores. Los gobernadores, que habían decidido pasar por alto lo que sucedía en Brasilia, miran con desconfianza política el golpe palaciego pero esperan poder, al menos, comenzar a articular una respuesta común a la pandemia. En tanto Braga Netto ya comenzó a exhibir su poder: desde esta semana ocupa el asiento central en las conferencias oficiales que se brindan para informar sobre las novedades respecto del coronavirus.

De acuerdo al estudio del Imperial College de Londres, uno de los más difundidos respecto a cómo puede evolucionar la enfermedad dependiendo de las medidas de aislamiento que se tomen, si no se toman medidas, en Brasil puede llegar a haber más de un millón de víctimas fatales del coronavirus. “Algunos van a morir. Lo lamento. Así es la vida”, dijo Bolsonaro durante una entrevista. También amenazó con expulsar a su ministro de Salud, Luiz Enrique Mandetta, porque lo contradijo públicamente respecto a la necesidad de dictar una cuarentena. Mandetta es, por estas semanas, el funcionario más popular de Brasil, con índices de aprobación que superan el setenta por ciento. Ni lento ni perezoso, hace algunos días lanzó su campaña presidencial con vistas al 2022.

La negligencia criminal de Bolsonaro y el peligro de un golpe dentro del golpe logró acercar también a las dos figuras más antagónicas de la oposición: ayer, el expresidente Lula Da Silva elogió la decisión del gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, de confiscar la producción de una fábrica de mascarillas para repartir entre los hospitales de ese estado. “La gente debe reconocer que quienes están haciendo un trabajo más serio en esta crisis son los gobernadores y los prefectos”, posteó en sus redes sociales. Doria, el dirigente más poderoso del ala ultraliberal del país, replicó: “Tenemos muchas diferencias, pero no es momento de exponerlas. El virus no distingue ideología ni partido. Es momento de enfocarse, tener serenidad y trabajar para ayudar y salvar a Brasil y los brasileños”. 

Mientras tanto, el viernes fue el primer día que hubo más de mil infectados nuevos en 24 horas. La cuenta oficial de muertes subió de a sesenta. Aunque la sospecha generalizada es que el número es mucho mayor. En las afueras de Sao Paulo, en Villa Formosa, el cementerio más grande de América Latina, se entierran todos los días decenas de cuerpos de personas que fallecieron con problemas respiratorios antes de que les llegue el resultado del test de coronavirus. Los sepultureros trabajan protegidos por trajes que los hacen parecer astronautas. Para el ministro Mandetta, el país aún se encuentra en el momento “suave” de la curva de contagios. “Estamos apenas comenzando el otoño --señaló--. Y el invierno será nuestra peor pesadilla”.

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Nicolás Lantos

Nací en 1983 y viví casi toda mi vida en la ciudad de Buenos Aires, donde nunca voté a un candidato ganador. Trabajo como periodista desde 2005 en diarios, revistas, publicaciones digitales, radio y tevé, aunque más de una vez estuve a punto de dejar todo y ponerme a atender un bar. Especializado en análisis político nacional e internacional, cubrí desde la primera línea tres campañas presidenciales en Argentina (2011, 2015, 2019) y una en los Estados Unidos (2016). Antes de sumarme a El Destape y a lo largo de quince años de carrera colaboré en medios y plataformas locales e internacionales, entre los que se destacan Página 12, Radio Nacional, América TV, revista Los Inrockuptibles, Rock & Pop, Radio América, Posta, Yahoo Argentina, Vice News (España) y La Diaria (Uruguay).

Highlights:
1) Hice que Reutemann “se recontrameta en el culo” su candidatura presidencial en 2009,
2) predije el triunfo de Trump,
3) una vez Chávez me dijo que me parecía al Che.

Mi apellido se pronuncia como se lee. Soy hincha de Boca. Toco en una banda que se llama Krupoviesa.