La historia de la Fórmula 1 está repleta de familias vinculadas al automovilismo, pero pocas lograron lo que hicieron los Rosberg. Keke y Nico consiguieron convertirse en campeones del mundo separados por más de tres décadas, transformándose en una de las escasas duplas de padre e hijo que alcanzaron la máxima corona del deporte motor. El primero lo hizo en 1982 con Williams; el segundo, en 2016 con Mercedes, antes de tomar una de las decisiones más inesperadas de los últimos tiempos.
La historia comenzó con Keke Rosberg, finlandés nacido en Estocolmo en 1948, que llegó a la F1 en 1978. Sus primeros años estuvieron lejos de los grandes resultados, pasando por equipos como Theodore, ATS, Wolf y Fittipaldi. Su gran oportunidad apareció en Williams para la temporada 1982, cuando la salida de Alan Jones abrió un lugar en la escudería de Frank Williams.
Ese campeonato terminó siendo uno de los más particulares de la historia. Rosberg solamente ganó una carrera, el GP de Suiza disputado en Dijon, pero su regularidad terminó siendo decisiva. Cerró el año con 44 puntos, cinco más que Didier Pironi y John Watson, y se quedó con su único campeonato mundial. La consagración llegó tras finalizar quinto en la última fecha, disputada en Las Vegas.
Keke continuó en Williams hasta 1985 y disputó su última temporada de Fórmula 1 con McLaren en 1986. Después siguió ligado al automovilismo, participó en otras categorías y también trabajó como representante de pilotos. Uno de sus principales proyectos, naturalmente, terminó siendo la carrera de su hijo.
Nico Rosberg debutó en la F1 con Williams en 2006 y desde temprano cargó con el peso de un apellido campeón. En 2010 pasó a Mercedes, donde primero compartió equipo con Michael Schumacher y, desde 2013, comenzó una etapa mucho más compleja junto a Lewis Hamilton, antiguo rival desde sus años en el karting.
Después de perder los campeonatos de 2014 y 2015 frente al británico, Rosberg llegó a 2016 decidido a cambiar la historia. Ganó nueve carreras durante aquella temporada y llevó la definición hasta Abu Dhabi. Hamilton se quedó con la victoria en la última fecha, pero el segundo puesto de Nico fue suficiente: terminó el campeonato con 385 puntos contra 380 de su compañero y consiguió finalmente su primera corona.
Lo que nadie esperaba ocurrió apenas cinco días después. Con 31 años y todavía en uno de los autos más dominantes de la parrilla, Rosberg anunció su retiro inmediato. Explicó que convertirse en campeón había sido el gran objetivo de su vida deportiva y que no quería volver a asumir el enorme sacrificio personal que había requerido aquella temporada.
Así, los Rosberg dejaron una marca difícil de repetir: dos campeones del mundo, separados por 34 años, unidos por el mismo apellido y hasta por el número 6 que llevaron hacia el título. Keke construyó la historia y Nico consiguió completarla antes de retirarse en la cima, cuando todavía parecía tener varios años de Fórmula 1 por delante.
