En seis meses, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES perdió 17.691 millones de dólares producto de la devaluación, caída del valor de las acciones en su poder y su mala administración, sin contar la suba del dólar de julio a septiembre, lo que elevaría aún más la pérdida. Las cabezas del desfinanciamiento del fondo que garantiza el pago a los jubilados son un ex directivo de una AFJP que denunció al Estado argentino por la estatización de las jubilaciones y dos hombres del JP Morgan.

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Según un informe del organismo, el FGS tenía, a diciembre del año pasado, 64.055 millones de dólares, monto que se redujo a 46.364 millones de dólares en sólo seis meses, lo que implicó una pérdida del 27.61% de su valor en dólares. Al cambio actual, esta caída representa 715.000 millones de pesos, 200.000 millones más que los 500.000 que Mauricio Macri buscará recortar en áreas claves como Educación y Salud.

Los encargados del vaciamiento son un directivo de Metlife, cuya AFJP enjuició a la Argentina por la estatización del sistema jubilatorio, y dos hombres de la financiera JP Morgan, según denunció Rodolfo Tailhade, diputado nacional del FPV-PJ, en su cuenta de Twitter.

Juan Martín Monge Varela, quien fuera subdirector ejecutivo de operación del FGS hasta el 31 de julio, fue director general de MetLife entre 2000 y 2016. Se trata de la primera y única multinacional cuya AFJP inició un juicio a la Argentina ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) por la estatización del sistema.

Pablo Jorge Pereyra Iraola, encargado de las Operaciones del FGS, y Carlos Andrés Rodríguez Lubary, de Inversiones, son dos hombres de la JP Morgan y tienen la mayor parte de su patrimonio declarado en el exterior. Los tres hombres responsables del vaciamiento dejaron su cargo el 31 de julio, antes de la fuerte corrida cambiaria que llevó el dólar a los $ 40.

Iraola, que ingresó al directorio del Fondo de Garantía de Sustentabilidad en marzo de 2017, tiene bienes declarados por 83.870.000 de pesos. La mayoría de ellos, el 87,8% ($ 73.623.360), está en el extranjero. Dentro del dinero declarado figuran 16 centavos en Pintbaley Investment, un fondo con sede en el paraíso fiscal de Belice, clásica manera de declarar una sociedad offshore.

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En tanto, Rodríguez Lubary, que figura como “Charles Andrews” en las páginas blancas de Estados Unidos, trabajó en la JP Morgan entre 1987 y 2014. También él, según su declaración jurada, tiene bienes declarados por 88.745.000 de pesos, de los cuales el 77% ($ 68.600.000), están en el exterior.

Entre esos activos, “Charles Andrews” que, junto a sus ex compañeros desapareció del radar luego de su renuncia, figuran una casa en Boca Raton Bath & Tennis Club, un exclusivo barrio de Florida, en Estados Unidos, valuada en un millón de dólares.

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Además, declaró como “títulos y acciones en el exterior” el 100% de una sociedad valuada en sólo 15,79 pesos, llamada “2000 N Ocean BLVD 602”, que en realidad esconde un departamento ubicado frente a la playa de Delray Beach, también en Florida. Esa propiedad fue adquirida por “Charles” el 15 de noviembre de 2013 por un total 910.000 dólares.

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El 14 de mayo de 2014, junto a su esposa María Fernánda Valdés, Rodríguez Lubary vendió la propiedad a su propia empresa “2000 N Ocean BLVD 602” por 10 dólares, y luego lo declaró por incluso menos de su valor cuando tuvo que presentar su DDJJ al asumir en el FGS.

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Pero las irregularidades no se quedan ahí. “Charles Andrew” está implicado en la causa iniciada por el banquero Hernán Arbizu contra el JP Morgan por lavado de dinero. En el período contemplado, el ex funcionario del FGS era el segundo de esa entidad. Además, también invirtió en el fondo Franklin Templeton, que compró Bonos del Tesoro (BOTES) junto a BlackRock, que perdieron cerca de 1.100 millones de dólares por la devaluación.

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