La Iglesia católica formalizó la excomunión a los cuatro obispos consagrados por la Orden Sacerdotal San Pío X (Lefebvristas) este jueves en Suiza. También percibieron la misma pena los obispos consagrados Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes presidieron la ceremonia de consagración para los cuatro sacerdotes. La noticia la confirmó Vatican News y el propio secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, quien afirmó que la situación le genera "un profundo dolor" por la actitud "cismática" que implica ordenar nuevos obispos sin la autorización papal.
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La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, también conocidos como los lefebvrianos por el apellido de su fundador, son una congregación dentro de la Iglesia católica nacida en 1970 por manos del obispo francés Marcel Lefebvre. Ultraconservadores y tradicionalistas, desconocen al reformista Concilio Vaticano II de 1964 y defienden "los valores de base" de la Iglesia romana. Desde su creación han tenido tensiones explícitas con la Santa Sede y enfrentaron la excomunión de su fundador en 1988 y de una pequeña camada de obispos consagrados en ese año. Hoy volvieron a enfrentar una situación idéntica después de meses de conflicto abierto con el recién asumido León XIV, al exigirle por medio de una carta misiva la "extrema necesidad" de consagrar obispos "para la supervivencia" de la orden.
“Los ministros consagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se encuentran en cisma. Y los fieles laicos que formen parte de la Fraternidad serán considerados cismáticos y excomulgados", precisó en un decreto el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo que vela por la doctrina católica en el mundo, dirigido por el cardenal argentino Víctor "Tucho" Fernández, nombrado por el Papa Francisco en 2023.
La orden había confirmado su intención de nombrar a los obispos en febrero de este año, tras denunciar años de "oídos sordos" de parte del Vaticano durante "muchos años". El papa León XIV intentó por distintos medios dialogar con ellos, mientras que el cardenal Fernández llegó a recibir a Davide Pagliarani, superior de la orden, en su despacho en Roma. Le pidió que desistiera en avanzar con la ordenación de los obispos y le propuso entablar un "diálogo sostenido". Días después la Fraternidad rechazó la propuesta y afirmó que avanzaría con la consagración.
Quiénes son los obispos excomulgados
Los obispos que fueron expulsados de la Iglesia fueron Galarreta y Fellay, quienes fueron consagrados por Lefebvre en 1988 y fueron excomulgados por Juan Pablo II en su momento. Se mantuvieron aislados de la Iglesia católica hasta 2009, cuando Benedicto XVI les levantó la excomunión y fueron reincorporados. Son los únicos dos que todavía viven de aquella camada.
Los otros cuatro ordenados y expulsados fueron los sacerdotes Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Un estrecho colaborador de Prevost advirtió la semana pasada que, para León XIV, la reacción "es muy clara": "No puede ser otra que la excomunión”, afirmó.
Qué piensan los lefebvristas y por qué desafían al papa León XIV
Las principales críticas de los lefebvrianos radican en el último Concilio Vaticano de 1964, que impulsó reformas trascendentales en la Iglesia como el dictado de misas en distintos idiomas y de frente a los fieles. El cardenal Lefebvre fue uno de los obispos participantes de esa consulta y uno de sus principales críticos, a la que acusó de "disolutiva" de las raíces de la institución. Fundó la orden junto a un grupo de clérigos que coincidían en su diagnóstico y que señalaban al Concilio como "extremadamente modernista".
En sus bases ideológicas suscriben al pensamiento tridentino, concepto atribuido a las conclusiones del Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563 cuando se acordó dictar las misas en latín en respuesta a la Reforma Protestante. En Trento se unificó el llamado "rito verdadero" -la misa y los rezos como elementos esenciales de la celebración cristiana- y se modificó la disciplina eclesiástica, exigiendo al clero a residir en los obispados y a crear seminarios para la formación de sacerdotes, así como también la ratificación del celibato, prácticas que todavía siguen en pie.
"Uno de los puntos sensibles con el Concilio Vaticano II para los miembros de la Fraternidad es la colegialidad en la Iglesia. Son críticos de la apertura democrática que tuvo el último Concilio porque ellos defienden la estructuralidad monárquica que se planteó en Trento", explicó a El Destape la antropóloga social e investigadora en la Universidad Nacional de México (UNAM), María Bargo, quien escribió una tesis sobre esta congregación religiosa en 2013.
"Nos consideran rebeldes pero no solo queremos servir a la Iglesia, como una madre en dificultad que sufre, a veces traicionada. Nos acusan de no amar al Papa, de no respetarlo, pero porque amamos al Papa, no queremos verle humillado cuando se pone en el mismo plano de los falsos pastores, de las falsas religiones como hemos visto en varias situaciones", afirmó Pagliarani durante la ceremonia de consagración de los obispos celebrada ayer.
