El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a reclamar este lunes la pronta finalización de la guerra en Ucrania, calificando al conflicto de "absurdo" y advirtiendo sobre las severas secuelas económicas y humanas a más de cuatro años del inicio de la invasión rusa. El pronunciamiento del líder republicano tuvo un rápido eco en Kiev, donde el mandatario Volodimir Zelenski confirmó la existencia de canales de diálogo abiertos con la Casa Blanca y se mostró dispuesto a discutir una desescalada en Nueva York, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
A través de sus redes sociales, Trump remarcó que "el mundo entero sufre" por la prolongación de los combates e hizo especial hincapié en el deterioro de la infraestructura energética euroasiática. "Rusia, desafortunadamente, ha perdido el control de su industria del diésel debido a la guerra en Ucrania. Un gran número de refinerías de diésel han sido destruidas y están, al menos temporalmente, fuera de servicio", afirmó el jefe de Estado norteamericano. Asimismo, el mandatario lamentó el costo en vidas al señalar que "25.000 personas, la mayoría de ellos militares, mueren cada mes", en consonancia con sus llamados de fines de agosto donde instaba a Kiev a trabajar por una "paz duradera y sólida".
Tras el mensaje de Trump, el presidente ucraniano respondió públicamente recordando que su país ha buscado la paz desde el primer minuto del conflicto, presentando "docenas" de iniciativas diplomáticas. Zelenski confirmó que la administración ucraniana mantiene conversaciones directas con la Casa Blanca y adelantó que llevará propuestas firmes a la cumbre en Estados Unidos. "Existen ideas sobre la mesa para acercar la paz, empezando por medidas firmes de desescalada. Las soluciones son posibles. Estamos dispuestos a trabajar en ello y lo discutiremos con nuestros socios al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York", puntualizó.
En su réplica, el líder ucraniano reclamó que Rusia cese de inmediato los ataques contra el sector energético, la infraestructura crítica y las exportaciones de alimentos, prometiendo responder con "medidas de desescalada equivalentes" si Moscú detiene esas ofensivas. El escenario en la ONU se perfila así como el centro neurálgico de la diplomacia global, donde la cuestión ucraniana y el conflicto bélico que sacude a Oriente Próximo convergen en la agenda de los principales jefes de Estado.
Con información de EuropaPress.
