La guerra irrumpe en la campaña electoral francesa

Doce candidatos, confirmados el 7 de marzo por el Consejo Constitucional, participarán en el escrutinio del 10 de abril.

09 de marzo, 2022 | 12.55

A 30 días de la primera vuelta, Francia vive una campaña electoral inédita: la preocupación principal de los franceses después del poder adquisitivo lo ocupa la guerra en Ucrania. En tercer lugar, la crisis climática.

Ocho hombres y dos mujeres lograron tener los 500 padrinazgos para poder participar en la contienda electoral más importante de Francia. Seis de derecha (del centro-derecha a los extremos) y seis de izquierda. Solo la “Unión popular” del candidato de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon podría llegar a la segunda vuelta según las ultimas encuestas (13%).

Por ahora, el presidente Emmanuel Macron, quien declaró su candidatura a través de una “carta a los franceses” publicada en diarios regionales, aparece como favorito con 33,5% de intención de votos (gano 8,5 puntos en una semana). Lejos detrás, dos candidatos de la extrema derecha: Marine Le Pen con 15 % y Eric Zemmour con 11%. Nunca estuvo tan bajo el umbral para pasar a la segunda vuelta en una elección presidencial.

También es la primera vez que se desarrolla una campaña electoral en plena guerra en territorio europeo. Todos los candidatos se pronunciaron contra la invasión del ejército ruso en Ucrania pero difieren en la interpretación de los hechos. La solidaridad con el pueblo ucraniano ha sido unánime aunque el candidato Zemmour se declaró contrario a recibir refugiados, coherente con su posición anti inmigrantes, para luego dar marcha atrás, una voltereta obligada frente a las críticas recibidas incluso dentro de su propio partido.

Desde el 24 de febrero los medios estatales y privados informan sin interrupción sobre la guerra iniciada por Rusia al invadir un país independiente distante a solo 2300 km de París. Los franceses la viven con mucha angustia a pesar de que hubo otros conflictos armados en el siglo pasado y en éste, con bombardeos y muerte, la mayoría provocados por EEUU o la OTAN: Kosovo, Irak, Afganistán, Libia, Mali, etc. Por otro lado, varios candidatos destacan las agresiones de Rusia en Chechenia, Siria, Georgia, la anexión de Crimea y el Dombass y las veleidades de Vladimir Putin de reconstruir el imperio ruso o al menos recuperar los territorios de lo que fue la URSS, adjudicándole el apodo de Zar, Stalin o Hitler o los tres a la vez.

Las dos formaciones de extrema derecha sostuvieron hasta hace poco la política de Putin dando cuenta de encuentros en Moscú. Tanto Zemmour como Marine Le Pen (que tuvo que destruir un volante de campaña donde aparecía con Putin en una foto de 2017) insistieron en la importancia de desarrollar las relaciones con el gobierno ruso. El presidente Macron, luego de su infructuosa y publicitada reunión de mas de 5 horas con Putin sentados ambos en las extremidades de la famosa mesa blanca, ya tuvo 15 conversaciones telefónicas con el presidente ruso desde el día de la entrada de los tanques en territorio ucraniano.

La oleada de refugiados, 2 millones según la ONU, es la mas grande que conoce Europa en un lapso de 13 días. La solidaridad en Francia con Ucrania es inmensa: envío de víveres, manifestaciones, recitales, declaraciones de artistas e intelectuales al unísono de otros países. La facilidad de ingreso otorgada a los refugiados ucranianos contrasta con el tratamiento a los que vienen de Africa, el Magreb o Medio Oriente. Varios sindicatos y ONGs resaltaron esta insoportable discriminación.

Los medios franceses destacan igualmente las manifestaciones en diferentes ciudades de Rusia, mostrando la represión y publicando declaraciones contra la guerra. Mas de 150 periodistas abandonaron sus puestos debido a la nueva ley represiva instaurada el viernes 4 de marzo por el Kremlin que prevé hasta 15 años de prisión para quien publique "información falsa" sobre la guerra en Ucrania. La ley prohíbe efectivamente toda forma de periodismo independiente en el país y cualquier protesta contra la guerra.

Por otro lado, los medios rusos Russia Today y Sputnik han sido censurados en Europa como parte de las represalias a la invasión. Las mansiones en la Costa Azul y los yates de los oligarcas multimillonarios amigos de Putin están en vías de ser  confiscados. En algunas ciudades, varios comercios de propietarios rusos fueron boicoteados por la población y tanto el Vodka como otros productos provenientes de Rusia fueron retirados de los supermercados. El director de orquesta Tugan Sokhiev dimitió de todos sus cargos en Moscú y Toulouse: "Me resulta imposible elegir entre mis queridos músicos rusos y franceses. Pronto me pedirán que elija entre Tchaikovsky, Stravinsky, Shostakovich y Beethoven, Brahms, Debussy", dijo en una entrevista. “No puedo soportar ver cómo mis colegas, artistas, actores, cantantes, bailarines, directores, amenazados, tratados irrespetuosamente y victimizados por la "cultura de la cancelación".

Economía de guerra

Las consecuencias económicas de la guerra ya se sienten en Francia: el diésel y la gasolina superaron la barra de 2 euros el litro, algo nunca visto, precio que seguirá aumentando dada la reciente decisión de EEUU e Inglaterra de no comprar el petróleo ruso contra la opinión de los europeos debido a su enorme dependencia. El precio del gas también se fue por las nubes y el gobierno francés pide a la población que baje el consumo de la calefacción: un grado menos implica un ahorro de 10% del consumo. Francia importa el 17% de su gas de Rusia (40% la UE) y prevé grandes dificultades de abastecimiento para el próximo invierno. Para los hogares, el costo energético anual podría aumentar más de 400 euros este año y pasar de una media de 2800 a 3200 euros anuales, según una evaluación de la aseguradora de crédito Euler Hermes.

El presidente-candidato Macron anunció medidas paliativas en su primera intervención pública con unos doscientos invitados de la ciudad de Poissy a 40km de París. También defendió su balance de cinco años de gobierno y adelantó algunos puntos de su programa en torno a cuatro "pactos": un pacto europeo, que pretende construir una Europa de la defensa; un pacto entre generaciones, con una reforma de las pensiones y otra sobre la dependencia de los mayores; un pacto productivo, para avanzar hacia el pleno empleo y, por último, un pacto republicano, con medidas en materia de laicidad e inmigración.

Varios reportajes recientes (Le Monde, Libération, Médiapart) dan cuenta, sin embargo, de una percepción negativa de la ciudadanía del balance de cinco años de gobierno: su política neo liberal, además de haber provocado la explosión de los “chalecos amarillos” en 2018, continuó con la gestión desastrosa de la salud pública, de la enseñanza, el aumento indecente de la desigualdad dando prioridad a los más ricos. La  ley llamada "del clima", que se aprobó en la primavera de 2021 ha reducido a la nada las 149 propuestas de la Convención Ciudadana que el presidente prometió respetar. El lobby industrial y el escaso tiempo parlamentario asignado al texto aniquilaron los trabajos de la convención. La ley permite apenas lograr menos del 10% de los objetivos de aquí a 2030 para frenar el calentamiento global: Francia es el único país europeo que no alcanzó sus objetivos de energías renovables en 2020 y condenado dos veces por el Tribunal Administrativo de París y por el Consejo de Estado, por su inacción climática. El candidato Macron apuesta ahora por... la energía nuclear.

Yannick Jadot, el candidato ecologista, estancado entre 5 y 7% de intención de votos y la candidata del Partido Socialista, Anne Hidalgo instalada en un vergonzoso 1,5%, se libran a una campaña de hostigamiento contra el único candidato de izquierda que puede disputar el ballotage. Lo acusan de ser partidario de Putin cuando en realidad Mélenchon se declaró contra la invasión de Ucrania, por el cese del fuego inmediato y el retiro de las tropas rusas de Ucrania. Propone una “conferencia de fronteras” en el marco de la OSCE (Organización por la seguridad y la cooperación en Europa), que Francia se retire de la OTAN y adopte una posición no alineada respecto a las grandes potencias (EEUU, Rusia y China).

En un reciente acto en la ciudad de Lyon, Jean-Luc Mélenchon logró reunir 15 000 personas, una presencia que ningún otro partido pudo igualar. Su campaña suma adherentes cada día y ya nadie discute que se trata del único voto eficaz para que haya un candidato de la izquierda haciéndole frente a Macron en la segunda vuelta. Su programa desarrollado en el libro de 160 paginas: “El futuro en común” se vendió a más de 150 000 ejemplares. Estructurado en cinco grandes temas, cada uno de los 14 capítulos desarrolla en detalle propuestas sobre cómo democratizar las instituciones llamando a una Asamblea constituyente para cambiar la constitución, planificar la bifurcación ecológica, garantizar el pleno empleo, realizar una revolución fiscal, instaurar la igualdad entre las mujeres y los hombres, erradicar el iletrismo y reconstruir el sistema educativo. Los tres últimos capítulos del programa desarrollan “la diplomacia altermundialista por la paz”, creando las “nuevas fronteras de la humanidad” y llamando a la protección de los mares y océanos entre otras propuestas. Imposible entrar en detalle en esta nota pero el programa se puede consultar en francés aquí: https://laec.fr/

El 20 de marzo Jean-Luc Mélenchon llama a una gran marcha por la “6a República” en París. Será un momento importante de la campaña electoral. Después de dos años de pandemia es probable que esta movilización sea masiva, también por la esperanza que su candidatura está despertando entre los jóvenes que se abstuvieron mayoritariamente en las últimas elecciones. Sería saludable para la democracia francesa que, gracias al desafío lanzado por Jean-Luc Mélenchon de hacer votar un millón de abstencionistas, el 10 y el 24 de abril se rompa el estigma de las últimas elecciones regionales de 2021 donde hubo un 66 % de abstención.

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