La ofensiva de Donald Trump para avanzar sobre Groenlandia abrió un nuevo foco de tensión entre Estados Unidos y Europa. A los aranceles contra países aliados que participaron en maniobras militares en la isla se sumaron advertencias desde Washington, gestiones de la OTAN y el rechazo de líderes europeos.
La crisis por Groenlandia dejó de ser un asunto estratégico de largo plazo para convertirse en un choque político inmediato. El detonante fue la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles a Dinamarca y a otros siete países europeos que participaron en ejercicios militares en la isla.
Desde la Casa Blanca, las maniobras fueron presentadas como una provocación. En Europa, en cambio, los gobiernos implicados respondieron que se trata de ejercicios defensivos que “no suponen una amenaza para nadie” y advirtieron que una escalada comercial entre aliados solo puede derivar en una espiral de represalias.
Ante el aumento de la tensión, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, mantuvo una conversación telefónica con Trump para abordar la “situación de seguridad en Groenlandia y el Ártico”. El contacto refleja la preocupación dentro de la alianza por un conflicto que enfrenta directamente a socios estratégicos. Tanto Estados Unidos como Dinamarca forman parte de la OTAN, lo que convierte la disputa en un desafío interno para el bloque militar. Rutte señaló que el diálogo continuará en los próximos días y anticipó un nuevo encuentro con el mandatario estadounidense durante el Foro de Davos, en un intento por evitar una fractura mayor.
El primer ministro británico, Keir Starmer, le trasladó a Trump que considera “un error” la imposición de aranceles contra aliados que actúan en el marco de la seguridad colectiva de la OTAN. El funcionario británico subrayó que la seguridad en el Alto Norte es una prioridad compartida para proteger los intereses euroatlánticos. Starmer también coordinó esta postura con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el propio Rutte, en un gesto de alineamiento político frente a Washington.
Qué dice Estados Unidos
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se mostró convencido de que Europa terminará aceptando la anexión de Groenlandia al considerar que “proyecta debilidad” y depende del paraguas de seguridad de Estados Unidos. “Paz a través de la fuerza”, sostuvo Bessent en diálogo con NBC, al defender que el control del territorio es esencial para el nuevo sistema de defensa estadounidense, la denominada Cúpula Dorada. Según el funcionario, Trump evalúa escenarios de conflicto en el Ártico y considera que Washington debe “controlar la situación”.
En el frente económico, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, recomendó a Europa evitar represalias, luego de que sectores del Parlamento Europeo sugirieran suspender el acuerdo que puso fin al último conflicto arancelario entre Washington y Bruselas. “Si quieren convertir esta cuestión en un problema comercial, allá ellos”, advirtió Greer en diálogo con Fox News.
