El Departamento de Justicia de Estados Unidos imputó el miércoles a 11 personas por una trama que se prolongó durante una década y que organizó unos 1.000 matrimonios falsos para permitir que, en su mayoría, ciudadanos chinos obtuvieran la residencia legal en Estados Unidos, según documentos judiciales.
• Los extranjeros pagaban a un grupo de seis "facilitadores" hasta 100.000 dólares cada uno para que les emparejaran con un ciudadano estadounidense y obtener la residencia legal, según una acusación formal hecha pública en una Corte federal de Manhattan. A los ciudadanos estadounidenses se les pagaba hasta 30.000 dólares por aceptar los matrimonios, según la acusación.
• Los participantes en la trama ayudaban posteriormente a los recién casados a presentar la documentación ante el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos para que el ciudadano chino pudiera convertirse en residente permanente legal.
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• El fiscal general Todd Blanche describió la trama como "uno de los mayores procesos judiciales por fraude matrimonial de la historia de Estados Unidos" y afirmó que ponía de manifiesto "hasta dónde es capaz de llegar la gente para engañar a nuestro sistema de inmigración".
• El anuncio se produce tras una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump la semana pasada con el objetivo de restringir el "turismo de maternidad", después de que la Corte Suprema de Estados Unidos fallara a favor de amplios derechos de ciudadanía para los bebés nacidos en Estados Unidos.
• El Departamento de Estado comunicó el miércoles que había iniciado una campaña para revisar las actividades de los titulares de visados con el objetivo de tomar medidas drásticas contra las mujeres que acuden a Estados Unidos con el único fin de obtener la ciudadanía para sus hijos.
(Reportaje de Andrew Goudsward; edición de Andy Sullivan y Alistair Bell, Editado en español por Juana Casas)
