Una masiva oleada de drones lanzada por las fuerzas armadas ucranianas impactó durante la madrugada en la ciudad Nizhnekamsk, ubicada en la república rusa de Tartaristán, provocando la muerte de 13 personas y dejando más de 70 heridos. Se trata de uno de los episodios más letales registrados en territorio ruso desde el inicio del conflicto.
El ataque tuvo como objetivo principal el complejo petroquímico Taneco, perteneciente a la petrolera estatal Tatneft y considerado uno de los centros de procesamiento de crudo y condensado de gas más grandes de Europa. El gobernador regional, Rustam Minnijánov, confirmó que los impactos afectaron tanto a instalaciones industriales como a sectores civiles en la localidad situada a unos 1.000 kilómetros de la línea de frente.
Tras los hechos, el Comité de Instrucción de Rusia abrió una causa penal por "ataque terrorista", mientras que el Estado Mayor de Ucrania asumió la autoría de la operación militar, enmarcándola en su estrategia deliberada para debilitar la capacidad energética y el potencial logístico de las fuerzas rusas.
En paralelo al impacto en Tartaristán, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas de defensa antiaérea interceptaron un total de 456 drones en diferentes puntos del país, registrando derribos masivos en las regiones de Rostov, Kaluga y en las inmediaciones de Moscú. Por su parte, las autoridades ucranianas denunciaron una nueva serie de bombardeos rusos en su territorio que dejaron un saldo de seis personas fallecidas, incluyendo cinco víctimas civiles tras un ataque de artillería contra zonas residenciales en el distrito de Chuguyiv, en la región de Járkiv, y la muerte de un conductor de taxi por el impacto de un dron en la gobernación sureña de Jersón.
Con información de EuropaPress y la Agencia Deutsche Welle.
