¿Alguien puede arreglar Reino Unido? Cambio constante de primer ministro es síntoma de malestar

22 de junio, 2026 | 14.50

​El lunes por la mañana, Keir Starmer salió a la luz del sol en Downing Street, flanqueado por su equipo y su esposa, con la voz quebrada por la emoción al afirmar que ya no era la persona adecuada para dirigir el Reino ‌Unido.

Starmer, que logró una de las victorias más aplastantes de ‌la historia política británica, abandona el cargo tras menos de dos años. Es el sexto líder que dimite en diez años, la tasa más alta de rotación política en casi dos siglos.

Al igual que sus predecesores, Starmer no logró contener la ira popular por el nivel de vida, que se ha estancado desde la crisis financiera de 2008, mientras que el aumento desmesurado de la deuda pública debido a crisis globales como la pandemia del COVID-19 ha limitado el gasto público.

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La incapacidad para hacer frente a la inmigración ilegal también ha sembrado profundas divisiones políticas.

El historiador Anthony Seldon, que ha analizado la trayectoria de los primeros ministros británicos en libros como "The Impossible Office", dijo que el país atraviesa una situación ​muy delicada después de que Starmer y ⁠predecesores como Liz Truss y Boris Johnson no lograran inspirar confianza al no presentar un discurso claro.

Refiriéndose al probable sucesor de Starmer, ‌declaró a Reuters: "Si Andy Burnham fracasa como primer ministro, el panorama para Reino Unido es sombrío".

ANTES, UN PILAR DE ⁠FORTALEZA

Reino Unido fue considerado en su día como un pilar de estabilidad política y ⁠económica, cuna de líderes como Margaret Thatcher y Tony Blair, cuyos 21 años combinados en el poder contribuyeron a remodelar la modernidad del país.

No obstante, la crisis financiera mundial golpeó con dureza a Reino Unido, cuyo crecimiento económico dependía en gran medida de un sector financiero desmesurado, mientras ⁠que la austeridad del sector público que siguió dejó al país mal preparado para lo que vendría después.

El último primer ministro ​que ganó unas elecciones por mayoría absoluta, sin el apoyo de otro partido, y que completó un ‌mandato íntegro fue Blair, entre 2001 y 2005.

Si Reino Unido se ‌burlaba antes de la constante sucesión de líderes en Italia, ahora mira con envidia a Giorgia Meloni. Está a punto de convertirse ⁠en la jefa de Gobierno que más tiempo ha permanecido en el cargo en la historia de la República Italiana, con casi cuatro años en el poder.

Aunque muchos analistas vinculan la inestabilidad británica con el referéndum sobre el Brexit para salir de la Unión Europea, que cumplirá diez años esta semana, Jill Rutter, exfuncionaria del Ministerio de Hacienda e investigadora principal del centro de estudios Institute of Government (IfG), afirmó que todo comenzó con ​la crisis.

"Simplemente ha habido ‌una sensación generalizada de que no vemos que nuestras vidas mejoren y tampoco vemos que las de nuestros hijos mejoren", afirmó. "Y todos los gobiernos desde entonces parecen haber sido incapaces de cambiar eso".

En 2016, Reino Unido rompió con su modelo de política exterior a largo plazo al votar a favor de salir de la UE, lo que reavivó el movimiento independentista en Escocia, donde el electorado había votado a favor de permanecer en la Unión.

Su respuesta financiera a la pandemia del COVID-19 y ⁠a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia también elevó los niveles de deuda pública hasta situarse justo por debajo del 100% del PIB.

Aunque países como Japón, Italia, Estados Unidos y Francia presentan ratios de deuda respecto al PIB más elevados, Reino Unido tiene unos costos de financiación más altos, en parte debido a una inflación persistente y a la preocupación por su dependencia de los inversores extranjeros para financiar su déficit.

Esa restricción del gasto ha afectado gravemente al nivel de vida.

Los datos de 2025 de la cadena de supermercados Asda y del Centro de Investigación Económica y Empresarial mostraron que, aunque la renta real disponible media está aumentando en Reino Unido, el 40% con menores ingresos tenía entonces menos poder adquisitivo que en ‌2021.

POR QUÉ NADA FUNCIONA

Sam Freedman, exasesor del Gobierno, argumentó en su reciente libro "Failed State: Why Nothing Works and How We Fix It" ("Estado fallido: por qué nada funciona y cómo solucionarlo") que el país está demasiado centralizado y que sus principales organismos estatales son demasiado pequeños para hacer frente a la situación.

Además, Rutter, del IfG, y Roger Gale —uno de los legisladores británicos con más años de servicio, que entró en el Parlamento en 1983— afirmaron que la cultura de la política británica ha empeorado. Los canales de televisión en directo y las redes sociales obligan a los políticos a tomar decisiones a ‌toda velocidad.

Gale, diputado conservador, declaró a Reuters que el Gobierno debe tomarse las cosas con más calma. "Hay demasiada legislación. Gran parte de ella es mala y gran parte está mal redactada. Necesitamos un gobierno más maduro", afirmó.

Starmer ha sido criticado por llegar al Gobierno sin un plan claro sobre cómo abordar asuntos ‌que van desde el aumento vertiginoso de ⁠los costos de la electricidad hasta la necesidad de impulsar la inversión, mejorar el servicio sanitario y destinar fondos a la defensa.

Su rival, Andy Burnham, un político de carrera que hasta hace poco era alcalde del Gran Mánchester, ​podría asumir el cargo en cuestión de semanas y tendrá que formar un gabinete y trazar una visión clara para el país.

Rishi Sunak, el último primer ministro conservador, que perdió las elecciones de 2024 frente a Starmer, afirmó que Burnham necesita un plan.

"Sin eso, se convertirá en otro primer ministro más que se queda despierto por las noches preguntándose por qué las cosas no funcionan", escribió en el Sunday Times.

(Editado en español por Juana Casas )