El Partido Comunista de China, actualmente en el poder, debe adaptarse a las circunstancias cambiantes sin dejar de salvaguardar los avances logrados, dijo el miércoles el presidente Xi Jinping durante las celebraciones por el 105.º aniversario de su fundación.
Xi no señaló oportunidades ni riesgos concretos, pero los analistas afirman que la ralentización del crecimiento económico y el declive demográfico plantean retos clave para la segunda economía más grande del mundo.
En un discurso de 40 minutos pronunciado en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, el líder más poderoso de China desde Mao Zedong instó a los cuadros del partido a reconocer activamente el cambio y adaptarse a él, al tiempo que promueven la labor del partido.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
"El desarrollo de China se encuentra actualmente en un periodo en el que coexisten oportunidades estratégicas, riesgos y retos", dijo Xi, quien instó al partido a coordinar mejor los esfuerzos para abordar las cuestiones nacionales e internacionales.
Ante los retos externos —desde las restricciones tecnológicas impuestas por Occidente hasta las turbulentas relaciones comerciales con Estados Unidos y las tensiones en torno a Taiwán—, los líderes del partido consideran que reforzar su control sobre todos los aspectos de la sociedad china es una tarea fundamental.
100 MILLONES DE MIEMBROS DESDE SU FUNDACIÓN EN 1921
Fundado por apenas unas decenas de revolucionarios chinos en 1921, el partido cuenta ahora con más de 100 millones de miembros, lo que representa el 7,2% de la población china.
Su ambición actual es transformarse del "partido político más grande" del mundo al "más poderoso", dijo esta semana la agencia oficial de noticias Xinhua en un editorial.
Xi pidió a los miembros que erradicaran todo aquello que fuera perjudicial para el avance y la "pureza" del partido, así como "todos los virus que erosionan el cuerpo sano del partido".
Desde que llegó al poder en 2012, Xi ha trabajado para reafirmar la autoridad incuestionable del partido en el país, exigir lealtad y una disciplina inquebrantable entre sus filas, y ampliar la influencia global de China.
Ha puesto en marcha una de las campañas más exhaustivas contra la corrupción en China desde la época de Mao, investigando a millones de funcionarios de todos los niveles y purgando a cientos de ellos, incluidos altos mandos militares, en una campaña que se ha prolongado durante años.
CURSO DE REEDUCACIÓN POLÍTICA PARA ALTOS OFICIALES
Tras una purga por corrupción que afectó a casi todos los altos mandos militares, Xi envió en abril a los oficiales de alto rango a un curso de reeducación política de diez semanas, instándoles a ser leales a las creencias, la organización y la causa del partido.
El miércoles, Xi también se refirió al impulso de la ambición de China de lograr la "reunificación" con Taiwán, y pidió una aplicación rigurosa de la estrategia del partido para "resolver la cuestión de Taiwán".
Pekín reclama la isla, gobernada democráticamente, como territorio propio, una afirmación que Taipéi rechaza.
China nunca ha renunciado al uso de la fuerza para someter a Taiwán a su control, y sus fuerzas armadas operan a diario en torno a la isla, que, en respuesta, llevó a cabo la semana pasada maniobras de preparación para el combate.
Con información de Reuters
