Los floricultores colombianos viven un San Valentín agridulce, marcado por el éxito en los despachos de rosas y flores a Estados Unidos —que llegaron a tiempo y en excelente calidad para la celebración—, y por un complejo entorno macroeconómico que les recuerda que no hay felicidad completa.
Entre mediados de enero y comienzos de febrero Colombia exportó 65.000 toneladas de flores frescas cortadas para la fiesta de San Valentín, el 20% de las ventas anuales de flores del país sudamericano, según el gremio Asocolflores.
Colombia es el principal proveedor de flores a Estados Unidos y el segundo a nivel mundial después de Países Bajos.
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"Este San Valentín ha sido favorable ante la flor, ha salido a tiempo, hemos tenido la flor de buena calidad, hemos tenido disponibilidad de mano de obra", dijo José Antonio Restrepo, gerente de Ayurá SAS Eclipse Flowers, en una finca cerca a Bogotá.
No obstante, la celebración ha estado marcada por factores que presionan al sector, como la imposición de un arancel del 10% por parte de Estados Unidos —destino del 80% de las exportaciones—, la apreciación del peso frente al dólar, cercana al 12% anual y en sus niveles más fuertes en casi cinco años, sumado a un aumento del 23% en el salario mínimo.
Todos estos factores le restan competitividad al sector y pueden poner en riesgo empresas, según los empresarios.
"Estamos en unas situaciones muy adversas, muy complicadas, haciendo lo mejor posible, buscando eficiencias, negociando con proveedores, ajustando precios y viendo a ver cómo salvamos el negocio", explicó Restrepo.
"Si no cambian las condiciones (...), seguramente vamos a estar en grandes dificultades, yo creo que a partir de junio o julio seguramente habrá cierre de cultivos, despido masivo de personal", advirtió.
El sector floricultor genera unos 240.000 empleos formales en 10.500 hectáreas cultivadas, convirtiéndolo en el producto agrícola más intensivo en mano de obra formal del país.
A los retos para la temporada se suma la tradicional competencia de los chocolates, perfumes e invitaciones a cenar, teniendo en cuenta que la fecha cae en sábado.
"Se prefiere que (San Valentín) sea entre semana porque la gente acostumbra a mandar flores a las oficinas como sorpresa", explicó Augusto Solano, presidente de Asocolflores. "A las mujeres no sólo le gusta que le manden flores, les gusta que otros vean que les mandaron flores, y eso ocurre en las oficinas".
Mientras, Susana Vega siente felicidad de contribuir a un momento especial en medio de tantas adversidades.
"Es una alegría inmensa (...), saber que estamos llevando felicidad a una persona, a una mujer, a una mamá y que estamos beneficiándonos asimismo nosotros", dijo mientras empacaba un paquete de rosas.
Con información de Reuters
