El Senado de México aprobó la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales

La Cámara alta aprobó por mayoría simple el proyecto del oficialismo con el apoyo de varios partidos de la oposición. Queda a disposición de los diputados para su promulgación final.

12 de febrero, 2026 | 18.42

El Senado mexicano dio luz verde al proyecto de reducción de la jornada laboral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, para llevar la semana laboral de 48 a 40 horas. Aparte de los votos de Morena, el partido de la presidenta, la iniciativa contó con el respaldo de varios senadores de los conservadores Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque tuvo el rechazo de otros bloques que lo acusaron de ser una "reforma light", dado que no será una reforma inmediata sino de aplicación gradual hasta el año 2030, cuando entraría en vigencia total.

Al mismo tiempo que en la Argentina la Cámara alta votó la reforma laboral que promete recortar derechos y garantías para los trabajadores, el gobierno de México sorprendió a la región al convertirse en el tercer país de América Latina en impulsar esta reducción de la jornada laboral, sólo detrás de Ecuador (que la implementó en 1997) y de Chile (que la aplicó en 2023 con una implementación gradual que tendrá vigencia total en 2028). La propuesta mexicana contempla una implementación gradual: la reducción será de dos horas por año hasta 2030 y beneficiaría, según cifras oficiales, a 13.4 millones de trabajadores

La iniciativa fue aprobada este miércoles en el Senado con 121 votos a favor y ninguno en contra en lo general. Durante la sesión, los legisladores avanzaron luego en la discusión de las reservas planteadas por la oposición. El proyecto deberá pasar ahora a la Cámara de Diputados para su tratamiento definitivo, donde el oficialista Morena y sus aliados cuentan con mayoría. Posteriormente, requerirá el aval de más de la mitad de los congresos estatales, un trámite que el oficialismo también podría sortear sin mayores obstáculos.

De acuerdo con el texto presentado en diciembre por Sheinbaum, la reducción comenzaría a regir formalmente el 1 de mayo, y en enero de 2027 se aplicaría el primer recorte de dos horas semanales. A diferencia de propuestas anteriores que fracasaron en el Congreso por la presión empresarial, el nuevo esquema busca una transición progresiva para amortiguar el impacto en el sector privado.

Los festejos del oficialismo ante la reforma laboral

El secretario de Trabajo, Marath Bolaños, defendió la reforma al afirmar que "los beneficios van a ser muy amplios" y que la experiencia internacional demuestra que jornadas más cortas mejoran la calidad de vida y la productividad. "Es una medida que afirma los derechos de las personas trabajadoras", sostuvo.

Sin embargo, la oposición cuestionó con dureza el contenido del dictamen. El senador del PAN, Mario Vázquez advirtió que la reforma "destroza las expectativas" de millones de trabajadores al no garantizar un segundo día obligatorio de descanso por cada cinco trabajados. Además, criticó la ampliación de las horas extras semanales de nueve a doce, lo que según indicó, podría "neutralizar" la reducción formal de la jornada.

Los datos de la OCDE, la espada de argumentos del oficialismo

México, la segunda mayor economía de América Latina, encabeza los rankings de horas trabajadas dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y presenta uno de los peores balances entre vida laboral y personal del bloque. Al mismo tiempo exhibe bajos niveles de productividad y salarios reducidos en comparación con los otros 38 Estados miembros, además de una informalidad laboral que ronda el 55% de la población ocupada, de acuerdo a los datos oficiales del organismo.