Las autoridades sirias han pedido a las fuerzas de seguridad libanesas que entreguen más de 200 oficiales de alto rango que huyeron a Líbano tras la caída de Bashar al-Asad, tras una investigación de Reuters que mostraba cómo el país vecino era un centro de planificación de insurgencias.
El 18 de diciembre, un alto cargo de la seguridad siria, el brigadier Abdul Rahmán al-Dabbagh, se reunió con sus homólogos libaneses en Beirut para hablar de los oficiales exiliados de la era al-Asad, según tres fuentes sirias de alto rango, dos responsables de seguridad libaneses y un diplomático con conocimiento de la visita.
Las reuniones ocurrieron días después de que una investigación de Reuters detallara las tramas rivales que están emprendiendo Rami Makhlouf, primo multimillonario del presidente derrocado, y el general de división Kamal Hasán, exjefe de la inteligencia militar, ambos exiliados en Moscú, para financiar posibles grupos milicianos alauitas en Líbano y a lo largo de la costa siria. Siria y Líbano comparten una frontera de 375 kilómetros.
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Los dos bandos rivales pretenden socavar el nuevo Gobierno sirio del presidente Ahmed al-Sharaa. Reuters descubrió que están enviando dinero a intermediarios en Líbano para intentar provocar levantamientos que dividirían Siria y permitirían a los conspiradores recuperar el control de las zonas costeras. La población de esas zonas está dominada por los alauitas, la secta minoritaria asociada a la familia al-Asad y a la élite gobernante de la dictadura.
Al-Dabbagh, ayudante del jefe de la seguridad interna de la provincia siria de Latakia, bastión alauita, se reunió con el jefe de la inteligencia libanesa, Tony Kahwaji, y con el general de división Hasán Choucair, jefe de la Dirección General de Seguridad, y les presentó la lista de altos cargos militares buscados por Siria.
La visita se centró en recabar información sobre el paradero y la situación legal de los oficiales, así como en tratar de encontrar la forma de procesarlos o extraditarlos a Siria, según las fuentes sirias. Lo describieron como una petición directa de una agencia de seguridad a otra, más que como una demanda de extradición.
Tres altos responsables de seguridad libaneses confirmaron las reuniones. Uno de los responsables libaneses negó haber recibido ninguna petición de los sirios para entregar a los oficiales. Otros dos reconocieron haber recibido una lista de nombres, pero dijeron que no se trataba de oficiales de alto rango.
Uno de los responsables de seguridad libaneses dijo que no hay pruebas de que se esté planeando ninguna insurgencia, a pesar de las amenazas contra el nuevo Gobierno de Siria detalladas en el artículo de Reuters.
Todos los responsables hablaron bajo condición de anonimato para revelar detalles de un asunto transfronterizo muy delicado.
Entre los nombres entregados por representantes sirios a Líbano figuraban varias figuras de alto rango que actuaban como intermediarios de Makhlouf o Hasán en Líbano, según una fuente siria que vio la lista.
Un responsable judicial libanés dijo que Siria no había presentado una solicitud formal de extradición a Líbano, lo que suele hacerse a través de los ministerios de Justicia y Asuntos Exteriores de ambos países.
Con información de Reuters
