Por Parisa Hafezi, Jonathan Saul y Angus McDowall
DUBÁI/LONDRES, 1 jul (Reuters) - Irán está decidido a conseguir el reconocimiento internacional de su control sobre el estrecho de Ormuz y de su capacidad para cobrar tasas a los buques que entren o salgan del golfo Pérsico, incluso si tiene que hacerlo por la fuerza, según han afirmado dos fuentes iraníes de alto rango.
En virtud del acuerdo provisional alcanzado este mes con Estados Unidos para poner fin a su conflicto de tres meses, Irán accedió a permitir el paso de buques por el estrecho durante 60 días sin cobrar tasas. Sin embargo, considera que la redacción del acuerdo le permite mantener el control sobre qué buques pueden pasar y qué ruta deben seguir a través de esta estrecha vía navegable.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
También está decidido a garantizar la aceptación formal y duradera de este control una vez que expire la fase provisional, y sus negociadores no pasarán a abordar otras áreas de disputa en las conversaciones de paz en curso con Washington hasta que se haya acordado esto, según las fuentes.
Si el acuerdo provisional finaliza sin prorrogarse, Irán comenzaría a cobrar a los buques por el paso a mediados de agosto, aunque aún no ha presentado ninguna lista de las tasas que aplicará, ni de cómo lo hará. Irán cerró el estrecho cuando comenzó la guerra y las autoridades iraníes han afirmado que cobraron a algunos buques tasas de navegación u otras tasas para que abandonaran el golfo Pérsico.
IRÁN QUIERE EL CONTROL PERPETUO DE ORMUZ
Cualquier control iraní duradero sobre el estrecho de Ormuz, con trámites y tasas para los buques, supondría un aumento de los costos, los retrasos y los riesgos para todo el tráfico marítimo a través de una vía navegable que, antes de la guerra, transportaba una quinta parte del suministro energético mundial, además de otros bienes esenciales.
El paso por el estrecho nunca había estado sujeto a tasas y la postura de Teherán se opone directamente a las interpretaciones estadounidenses del memorando de entendimiento provisional acordado el 17 de junio, así como a la postura de Washington sobre cuáles serán los acuerdos definitivos tras la guerra.
El presidente de EEUU, Donald Trump, dijo la semana pasada que no se cobrarían peajes por el paso por el estrecho a menos que Washington decidiera imponerlos por sí mismo. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró durante una reunión con los Estados del golfo Pérsico que ningún país tenía derecho a bloquear el tráfico marítimo ni a imponer tasas o peajes por el paso por una vía navegable internacional.
Irán interpreta el acuerdo provisional en el sentido de que puede mantener el control sobre todo el tránsito por el estrecho, aunque sin recaudar tasas durante la fase provisional del acuerdo, y que, si bien debe discutir los acuerdos con los Estados del golfo Pérsico, no está obligado a llegar a un acuerdo con ellos, según indicaron las fuentes.
Omán se extiende a lo largo de la costa sur del estrecho e Irán tiene previsto mantener conversaciones con el sultanato para definir las rutas de tránsito por la vía navegable, según informó Teherán el lunes.
Sin embargo, Irán disparó este fin de semana contra cuatro buques que intentaban atravesar el estrecho por el lado omaní sin haber obtenido primero el permiso iraní, lo que desencadenó un breve pero intenso intercambio de disparos con Estados Unidos.
Uno de los altos responsables dijo que Irán no permitiría que la situación volviera al statu quo anterior a la guerra. Por el contrario, considera que el estrecho de Ormuz debe regirse por nuevos acuerdos, entre los que se incluye que Irán decida cómo entran y salen los buques del estrecho, se reserve el derecho a denegar la entrada a cualquier embarcación que sospeche que amenaza la seguridad iraní y cobre tasas por los servicios obligatorios que presta.
IRÁN CREE QUE TIENE UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA, SEGÚN UNA FUENTE
Irán está dispuesto a imponer sus exigencias en el estrecho por la fuerza si los demás países no llegan a un acuerdo para aceptar sus condiciones, añadió el responsable, señalando que Teherán no daría marcha atrás aunque ello condujera a una nueva —y más intensa— confrontación con EEUU.
El segundo alto responsable iraní dijo que, tras haber sobrevivido a lo que Teherán consideraba su mayor amenaza potencial —una guerra con EEUU e Israel—, Irán creía que tenía una "oportunidad histórica" para asegurarse una ventaja a largo plazo.
Los países propietarios de buques acabarían aceptando la gestión iraní del estrecho debido al creciente coste del conflicto, y Washington lo aceptaría para garantizar un suministro energético mundial ininterrumpido, añadió el responsable.
Con información de Reuters
