Autoridades mexicanas confirmaron el viernes que los restos hallados en un predio del estado oriental Veracruz pertenecen a la periodista Roxana Guzmán, quien fue secuestrada a principios de junio por un comando armado, en un caso que puso nuevamente sobre el tapete el tema de la libertad de expresión en el país, uno de los más mortíferos para los comunicadores.
El 2 de junio, Guzmán, directora del portal de noticias Pulso Informativo del Sureste, dedicado principalmente a la crónica roja, fue sacada de su domicilio, luego de que hombres armados y con pasamontañas rompieran la puerta principal, según un video que circuló ampliamente en redes sociales.
De acuerdo a medios locales, tras ejecutar a la reportera, los delincuentes intentaron disolver su cuerpo en tambos con combustibles, donde finalmente las autoridades encontraron restos óseos.
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"Los dictámenes periciales concluyeron el proceso de identificación y confirmaron de manera científica que los restos localizados durante las diligencias corresponden a la periodista", dijo la Fiscalía de Veracruz el viernes en un comunicado.
La entidad agregó que detuvieron a ocho personas por su relación con el secuestro y asesinato de Guzmán. Entre ellos, fueron aprehendidos cuatro policías municipales de Ixhuatlán del Sureste, un pequeño municipio a unos 300 kilómetros al sur de Veracruz, por presuntamente proporcionar recursos, alimentos y apoyo logístico en las operaciones del grupo delictivo.
En lo que va de 2026, otros dos periodistas han sido asesinados por su labor, según la organización Article 19. El año pasado, siete comunicadores perdieron la vida por informar y en lo que va del gobierno de Claudia Sheinbaum -quien asumió en octubre de 2024- se han registrado 10 asesinatos de periodistas, colocando a México como uno de los países más letales del mundo para la prensa.
Con información de Reuters
