El abogado y empresario Abelardo De La Espriella, un independiente sin experiencia política, fue elegido el domingo presidente de Colombia, desafiando a la izquierda y a la derecha tradicional, con la promesa de imponer mano dura contra los grupos armados ilegales, el narcotráfico y el crimen.
Con el 99,99% de las mesas de votación contabilizadas, De La Espriella lograba un 49,66% de los votos, superando al candidato de izquierda Iván Cepeda que obtenía un 48,70%, una diferencia de 250.820 sufragios, equivalente a menos de un punto porcentual.
De La Espriella, apodado "El Tigre" por sus seguidores, lideró la derecha radical con una narrativa nacionalista, mostrándose como un salvador capaz de recuperar la economía y el bienestar del país, lo que le permitió superar en la primera vuelta a su rival de izquierda Iván Cepeda y liderar la intención de voto para el balotaje, según las encuestas.
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De La Espriella responsabiliza de los problemas del país al presidente Gustavo Petro, quien ha impulsado sin éxito negociaciones de paz con grupos armados ilegales para poner fin a seis décadas de conflicto.
"Colombia atraviesa sus horas más oscuras. Al final del día no es una batalla entre el heredero Iván Cepeda y yo, es una batalla entre el totalitarismo y la democracia, entre el pasado y el futuro, entre el estatismo y la libertad económica", dijo De La Espriella en una entrevista con Reuters en febrero.
"Me voy a atrever a hacer lo que hay que hacer en el marco de la Constitución y la ley para salvar y reconstruir a Colombia. Se requiere carácter, ardentía, valor y determinación, y soy el tigre para eso", agregó el candidato, quien lanzó su movimiento Defensores de la Patria y asegura financiar su campaña con recursos propios, sin apoyo de grupos económicos ni partidos políticos.
Reuters no pudo verificar independientemente el origen de los fondos de su campaña.
COMPARACIONES CON BUKELE
El candidato en ocasiones usa gafas de sol y relojes de lujo, lo que, sumado a su estilo retórico y a una barba bien delineada, ha generado comparaciones con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien bajo una fuerte política de seguridad ha detenido a más de 90.000 personas, generando críticas de organizaciones de derechos humanos.
Aunque niega imitar a Bukele, su plan de gobierno incluye la construcción de 10 megaprisiones con estrictos sistemas de seguridad.
De La Espriella, de 47 años, saluda al estilo militar en eventos y en su publicidad, aunque no ha pertenecido al Ejército.
"En mi gobierno no va a haber procesos de paz. Bandido que no se someta será dado de baja, como corresponde al derecho", advirtió. "Y si se somete tendrá que ser encarcelado en una cárcel de verdad".
Sus rivales le cuestionan haber representado como abogado a controvertidos personajes como Alex Saab, quien enfrenta cargos en Estados Unidos por supuesto blanqueo de capitales en favor del gobierno del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro, así como a personas vinculadas a escándalos de corrupción, desfalcos financieros y paramilitares de derecha.
De La Espriella argumenta que fueron relaciones profesionales entre abogado y cliente que no implicaron complicidad ni delito alguno.
El emporio empresarial del candidato, casado y padre de cuatro hijos, incluye marcas de vinos, rones y ropa masculina, un restaurante en Miami e inversiones en ganadería, construcción y bienes raíces.
Pero el medio de periodismo investigativo La Silla Vacía encontró que muchas de sus empresas fueron liquidadas, están endeudadas o registraron pérdidas en conjunto en 2024, mientras que su firma de abogados fue su actividad más rentable.
De La Espriella, quien creció en la ciudad de Montería, en el norte del país, es amante del vallenato, un género musical caribeño, e incursionó en la música como tenor, interpretando clásicos italianos.
Con información de Reuters
